Vas a cobrar

shutupandtakemymoneys

Esta mañana he visto como Rafa Vargas exponía en Twitter cinco puntos sobre que él ve claves a la hora de cobrar por tu trabajo y me decidido a aportar mi punto de vista inspirado un poco en su punto de vista.

Sus puntos eran los siguientes:

  • Cobrar por adelantado los presupuestos detallados.
  • Ofrecer un % de descuento sólo a quien pague por anticipado.
  • Eliminar cualquier tipo de flexibilidad en los pagos. Con la excepción de 50% al principio y 50% al final.
  • Introducir una penalización por cambios en un proyecto de 50€ + coste de ejecutar el cambio.
  • No trabajar con quién no quiera hacer sacrificios y compromisos para estar en Internet.

Voy a exponer mi visión sobre estos temas:

Cobrar los presupuestos

Yo en este sentido no cobro los presupuestos pero sí que es necesario que el cliente contrate una consultoría en el que se define el producto al detalle antes de empezar a plantear detalles técnicos a nivel de código o infraestructura.

Me es indiferente que esa consultoría la haga desde mi agencia o se la haga otro proveedor, pero sin eso es muy difícil trabajar bien y sobre todo, hacer un presupuesto.

Por otro lado, es una faena el invertir tiempo en redactar el presupuesto y que este no salga, pero eso forma parte del trabajo. Me gusta pensar siempre que eso es como una tarjeta de visita, que el cliente guarda en su memoria y la rescata cuando alguien le pregunta por proveedores a los que contratar.

Descuentos

Si un cliente te paga por adelantado hay que premiarlo de alguna forma, esto es así y una forma habitual de hacerlo es con un descuento.

Es peligroso sin embargo hacer descuentos en situaciones en las que te gusta el proyecto pero el cliente no puede invertir o la persona es un conocido tuyo. En los segundos casos me he arrepentido siempre y en los primeros en muchas ocasiones.

Un buen caso en el que aplicar descuentos bajo mi punto de vista suele ser cuando tienes clara una estrategia en la que tienes un target o perfil de cliente muy claro, o es una temporada concreta u otra situación en la que tengas una estrategia pensada.

En mi caso, desde Simettric ofrezco un precio bastante más bajo de desarrollo a microempresas y startups españolas con respecto a empresas grandes o startup de fuera de España.

Flexibilidad de pagos

Esto depende mucho del cliente, de ti y de la situación de cada uno. En el contrato siempre hay que marcar cómo se harán los pagos del trabajo y es imperativo el solicitar un porcentaje por adelantado. De hecho yo no considero como confirmado un proyecto sin un adelanto y en esto nunca hay problemas si tratamos con empresas y clientes normales.

Los problemas suelen llegar al finalizar el proyecto. Si hay mucho retraso en el pago final y la situación es comprensible, yo suelo ofrecer la posibilidad de pagar de una forma flexible.

Es una faena estar detrás de alguien para que te pague el trabajo y dedicación que le has puesto. Por desgracia hay que estar preparado también para esto y saber cómo actuar.

Es un tema complicado este, creo que para evitar esto es importante seleccionar bien los clientes, no depender mucho de uno solo y si se da el caso, mantener la serenidad y sin ser pedante (al menos al principio), reclamar lo que es tuyo.

Gestión de cambios en lo presupuestado

El hacer un estudio de producto realmente reduce los cambios que puedan surgir durante el desarrollo bastante. Sin embargo creo que debemos ser pragmáticos y asumir que va a haber cambios siempre y debemos estar preparados para ellos. Eso sí, si los cambios son a nivel de modelo de negocio, entonces es que se ha hecho una mala definición del producto o diseño de servicio.

En mi opinión, lo mejor para evitar todo esto es hacer un producto mínimo, para reducir las posibilidades de cambio, salir antes al mercado y tener un mejor producto con más y más económicas posibilidades de adaptación.

Si esto es inviable pues no queda otra que presupuestar los cambios aparte o cambiarlos si es posible, por otras funcionalidades que teníamos previstas implementar que supongan un coste y dificultad equivalentes.

Saber con quién trabajar

De esto ya he hablado por aquí antes. Es importante que para ser feliz haciendo lo que hacemos seleccionemos muy bien a quién vamos a servir y con quien vamos a trabajar.

Al final somos todos seres humanos y como en todo tipo de relaciones entre humanos, hay que saber muy bien a quien quieres a tu lado y sobre todo a quién no.

Para mi elegir a tus clientes es clave a todos los niveles y es un factor decisivo para que todo vaya genial o por el contrario todo termine convirtiéndose en un infierno.

 

Kintsugi

Kintsugi” es un método tradicional japonés de reparación de objetos de cerámica rotos.

Unían las piezas con una mezcla nada discreta de oro y plata.

En lugar de ocultar la unión de las piezas al máximo posible, la exponían haciendo evidente que el objeto se rompió en el pasado y tras ser reparado, se convirtió en algo nuevo, bello, singular e irrepetible.

Muy inspirador.

Kintsugi: The Art of Broken Pieces from Greatcoat Films on Vimeo.

Un diseño más interactivo

Hay palabras que sirven para detectar cuando un cliente no tiene su idea clara, no tiene experiencia o no sabe lo que quiere.

La reina de todas esas palabras para mí es: “interactiva/vo”.

“Que permite una interacción, a modo de diálogo, entre el ordenador y el usuario.”
RAE

Típicas frases en las que se suele incluir dicha palabra:

  • Quiero un diseño más interactivo.
  • Necesitamos una aplicación, debe ser muy interactiva.
  • Nuestro valor diferencial es crear un producto con funcionalidades que ofrecen una mayor interactividad de la que se puede encontrar en los productos de nuestra competencia.

Las palabras interactiva, interactivo e interactividad son tan difusas que evitan hacer el ejercicio de pensar en resolver o incluso detectar los problemas que intentamos resolver en cada proyecto.

Si alguien te ofrece un presupuesto para hacer algo interactivo, sin entrar en el detalle que define el alcance de dicha “interactividad”, prepárate para una gran decepción.

foto por Mint Digital

¿Es rentable contratar a un programador?

Foto por HackNY

Un tema que últimamente suelo comentar con profesionales de mi sector es lo complicado que lo tienen para tomar decisiones correctas los dueños de negocios tecnológicos que no dominan temas relacionados con la tecnología en la que se basa su proyecto.

La crisis actual hace que nuestros clientes se planteen si de verdad están pagando de más por un servicio idéntico que podrían obtener a un coste mucho menor.

Por eso he considerado importante aportar mi punto de vista como proveedor de servicios a un artículo que he leído hoy que llevaba como título: ¿sale rentable contratar a un programador español?

En él se expone en un tono que algunos desarrolladores pueden encontrar francamente insultante* la ya clásica idea que ha circulado durante años en el mundo de los negocios en los que se desarrolla soluciones de software: contratar programadores ubicados fuera de España es mucho más económico en tiempo y en dinero.

Actualización: el autor ha corregido el tono empleado inicialmente y ha añadido conclusiones adicionales que resultan bastante interesantes y aclaran mejor sus puntos.

Sin embargo, la mayoría de mis puntos creo que siguen respondiendo y mantengo las frases que inicialmente estaban en su artículo ya que el objetivo de esta respuesta no es el de atacar directamente a una persona, sino a afirmaciones que son típicamente repetidas en general y creo que merece la pena que obtengan una respuesta.

Hay mucha gente que sabe ya, por experiencia propia generalmente, que nadie da duros a cuatro pesetas y cuando esto sucede, siempre hay algo que no cuadra. En este caso sucede lo mismo.

Voy a analizar algunas frases del artículo que me han parecido muy interesantes.

El artículo comienza con la siguiente frase que copio literalmente:

“He trabajado en consultoras que cobraban 12.000€ por hacer una sola página, un modelo obsoleto, sin futuro y por eso dejé de trabajar en consultoría. Pero también he visto a autónomos pedir 3.000€ por esa misma página.”

Hay algo clave que a mí me falta para valorar esta frase:

Definir lo que es “hacer una sola página.” 

Asumo que a lo que se refiere es a desarrollar una landing page, es decir, una sola vista en HTML y CSS o una página con varias secciones utilizando la técnica de diseño “one page website design“. El problema se complica porque también podría referirse a una Single Page Application (SPA), que requiere programación y un proceso de ingeniería que depende del proyecto podría no sólo alcanzar el precio de 12000€ sino triplicarlo o quedarse en 2000€, todo depende de lo que se quiera o necesite.

En cualquier caso, incluso sin referirnos a SPA o similares, no sabemos qué conlleva realizar “una sola página”:

  • no sabemos si conlleva integrarla con otros servicios
  • si conlleva realizar el diseño
  • si conlleva realizar la arquitectura de información
  • si conlleva que sea responsive
  • si conlleva que sea accesible
  • si conlleva que esté disponible en varios idiomas, incluidos los que se escriben de derecha a izquierda, con detección automática de cultura con el navegador
  • si conlleva recoger datos de un usuario
  • si conlleva implantar un seguimiento de conversiones personalizado
  • si conlleva conectarse al equipo del usuario por escritorio remoto

Podría seguir añadiendo puntos, pero creo que la idea está clara, no podemos valorar el precio sin tener más información acerca de lo que se necesita con esa “sola página”.

Seguimos con otro punto interesante:

“Los consumidores quieren comprar en la tienda más barata, es normal. Con la crisis que hay  la gente compara precios y acaba comprando en la tienda de menor precio. O reduces gastos como hacen ellos o cierras, no hay otro remedio.

Supongamos que necesitamos lanzar una promoción en la que esperamos vender unos 10.000€ en productos, y que para competir con tiendas como Amazon u otras extranjeras, tendremos un beneficio de unos 500€.

Si sólo tenemos 500€ de beneficio ¿Cuanto le puedo pagar a un programador si requiero algo para lanzar la promoción?”

Sin entrar en que con esta frase entiendo mayormente que está tratando de hacer que su problema al tratar de competir en precios con Amazon sea el del resto, de nuevo me falta información:

¿Qué es “algo” para lanzar la promoción?

No voy a repetir mi argumento, imaginemos que ese “algo” realmente se puede desarrollar en 4 horas.

Si su beneficio son 500€, desconozco si puede ser descabellado para él invertir en cuatro horas de un programador autónomo en España con experiencia, es decir 240€, a 60€ la hora. Seguramente podría bajar ese precio/hora, al igual que podríamos pensar que podría bajar el precio que le dan sus distribuidores si vendiese como Amazon, pero vamos a poner un precio serio de mercado.

Esa inversión de menos del 50% de su beneficio sería en la primera promoción, después en cada promoción siguiente su beneficio sería del 100%. Encima ese programador le ha emitido una factura y puede desgravarse el IVA.

En el artículo continúa con tres casos concretos en los que pidió presupuesto a varios programadores y en los que finalmente contrató a personas fuera de España.

El primero, que era un juego, literalmente comenta comentaba

“realmente el juego era para tirarlo después”

Consiguió un desarrollo por una persona que lo hizo muy rápidamente y prácticamente regalado. Nada que decir, le importaba muy poco el producto y obtuvo algo funcional, me parece correcto y una buena decisión.

Y es muy bueno que aprendiese a no marear a empresas y profesionales en España pidiendo presupuestos para desarrollar algo que ni valoraba de antemano.

Pero lo clave es su experiencia con los dos siguientes presupuestos:

“El hindú no programó absolutamente nada, instaló Gravity Forms, hizo el formulario y se llevo 50$ en una hora, con dos cojones. Pues bien, esto es lo que yo necesitaba, esto es lo que hace falta, las cosas rápido, por que este sector va muy rápido.”

En esto tiene razón, pero quizá no acudió de primeras a un profesional en España que le hubiese planteado esa misma alternativa, la de utilizar algo ya hecho que encajase con lo que necesitaba, al recibir la documentación que esto seguro que envió al detalle de los requisitos del formulario.

En lo del precio, ya no sabría valorar si algún proveedor en España le hubiese realizado esa gestión a ese precio. Creo que en ese caso seguramente el proveedor adecuado no sería un programador, ya que contratar a un programador en ese caso sería como contratar a un mecánico para que te cambie las escobillas del parabrisas en tu coche, lo puede hacer, pero no es lo más barato.

“Pues bien, 2 semanas más tarde ya tengo el API, funciona, código razonable y limpio con ejemplos de cómo usarlo, me da igual si lo ha copiado de un proyecto de otro cliente, si es Open Source, si lo ha sacado de otro sitio, simplemente tengo un producto funcionando.”

En este caso, pone como ejemplo el desarrollo de una API que le hicieron en dos semanas en el que recalca la idea anterior. Sin embargo no especifica el alcance del desarrollo que requería para ese API ni lo que es “un código razonable”, todo se justifica con que “el producto” que no resultado de un servicio, funciona.

Al margen del tono de los párrafos siguientes, en los cuales parece que las necesidades del autor son las de todo el mundo, (ya corregido) hay dejaba dos afirmaciones que me llaman llamaron especialmente la atención:

“Necesito algo y lo obtengo más barato fuera, al igual que los clientes de juguetes lo compran fuera si lo ven más barato, son las reglas del mercado.”

El problema de esta afirmación es que su negocio parece residir en vender producto y el de un programador es ofrecer un servicio. Son dos cosas distintas, con un valor distinto.

Un servicio de programación no es vender un producto ni configurar un desarrollo ya hecho, algo que puede servir a emprendedores que no tienen recursos suficientes o no requieren algo a medida.

También percibo que esa persona ha adoptado una estrategia de guerra de precios que al parecer le hace disminuir su margen de beneficio y pretende convencernos de que esa estrategia es la que deberíamos adoptar todos si queremos optar a clientes como él. La realidad es que clientes como él van a tender siempre a invertir menos recursos en desarrollo, por lo que a nosotros mayormente no nos es rentable darles servicio.

“if you pay peanuts you get monkeys

Si has pensando en esa frase, es que no has entendido casi nada. Al que llamas mono tiene una licenciatura, un master y pica más líneas de código al día que tú, y sí, están acostumbrados a hacer “mierda” de código para ganar el máximo dinero posible, pero algún día aprenden y empiezan a hacer las cosas más rápido, más optimizadas, mejor estructuradas.”

Hay cosas que no garantizan nunca el ser un buen programador:

  • Los títulos. En programación cuentan las horas de vuelo y las lecciones aprendidas después de equivocarse metiéndose en callejones sin salida.
  • Escribir muchas líneas de código. De hecho, los mejores desarrollos son normalmente los que menos código tienen que mantener.

Tampoco es un buen negocio entregar “mierda” al cliente ya que después esa “mierda” hay que mantenerla.

Conclusiones

He titulado el artículo ¿es rentable contratar a un programador?, sin especificar la ubicación geográfica ya que este detalle lo encuentro irrelevante por la sencilla razón de que en este caso concreto no se busca un programador sino otro tipo de proveedor por las siguientes razones:

  • Si no necesitas un desarrollo desde cero ni adaptar un desarrollo ya hecho, no necesitas a un programador, necesitas un producto ya desarrollado. Esto obviamente será más barato e incluso gratuito, ya que es algo totalmente distinto al servicio de desarrollo a media y por lo tanto, no es comparable.
  • Si no precisas calidad ni ingeniería ni invertir tiempo, no necesitas a un programador, necesitas a alguien que te haga chapuzas. Y un programador con experiencia no te sale rentable e incluso no te podrá dar servicio.
  • Un programador tiene su calendario de proyectos, muy rara vez puede ponerse con el desarrollo de un cliente en el día que entra el pedido. Incluso creo que es un síntoma claro de falta de experiencia el asumir que te dará presupuesto de un desarrollo en el mismo día.

Con respecto a la ubicación geográfica, echo en falta algunos puntos que al menos yo he podido comprobar por experiencia propia y que no he visto comentar en el artículo ya que en todos los casos que expone le ha funcionado muy bien el externalizar el trabajo.

Los puntos que yo creo que son críticos a tener en cuenta cuando externalizas buscando duros a cuatro pesetas son los siguientes:

  • El coste de comunicación. Cuando contratas profesionales (o chapuceros) fuera de tu país, si el desarrollo o el proyecto es importante para ti, es clave poder llevar un seguimiento. Hay muchos factores que incrementan indirectamente el coste de desarrollo, los que yo encuentro más importantes:
    • El idioma.
    • La diferencia de zona horaria.
    • La diferencia en la forma o metodología de trabajo en la primera iteración de desarrollo.
    • Que haya aceptado el proyecto sin leer la documentación, si esta existe, de lo que se requiere. En oDesk o eLance es muy conocido el terminar la descripción del trabajo que ofertas con una frase que el desarrollador debe introducir en su candidatura para descartar a la gente que no lee las descripciones.
    • Posibles problemas a la hora de informar el desarrollo, dichos problemas tienen relación con los puntos siguientes a este.
  • Que ese proveedor en realidad subcontrate el trabajo a otros proveedores y tampoco tenga los conocimientos técnicos adecuados.
  • Posibles problemas sociales en su zona, por ejemplo una revolución en Ucrania.
  • Posibles problemas meteorológicos en su zona que le impidan conectarse a Internet.
  • Entregar el trabajo, desaparecer premeditadamente o no y por lo tanto no dar soporte posteriormente.

La conclusión más importante que pretendo hacer llegar es que no todos los clientes requieren al mismo tipo de proveedor ni el mismo tipo de servicio.

Hay soluciones que como se comenta en el artículo pueden servir perfectamente sin necesidad de un desarrollo a medida. En otros casos esto puede significar el tener que rehacer en un futuro, lo cual puede ser asumible e incluso una buena elección, o tener problemas graves en el peor momento posible, lo cual puede significar perder mucho dinero sin posibilidad de virar a tiempo.

¿Es rentable contratar a un programador? Depende de si realmente necesitas o no a un programador.

Mezclar música electrónica. Lección 1: Conceptos básicos

foto por Kay in t Veen

Antes de entrar en materia es necesario conocer algunos conceptos básicos relacionados con la música y los instrumentos o aparatos que utilizaremos para mezclar tracks.

Beat

Cuando hablamos de un beat, hablamos de cada uno de los golpes que marcan el ritmo en la canción.

BPM o Beats por minuto

Es la medida utilizada para representar la velocidad de una canción. Cuando se mezclan dos o más canciones, lo normal es que se deban ajustar las demás a la velocidad que tiene la que está sonando en ese momento.

Tras igualar la velocidad y poner todas las canciones al mismo BPM, se deberá hacer coincidir los beats para que coincidan exactamente unos sobre otros y evitar que se produzca el famoso efecto comúnmente conocido como “caballitos”, llamado así por recordar al trote de varios caballos cuando los beats no están sincronizados.

Pitch

Es el control en un plato o reproductor de CD que nos permite ajustar los BPM de cada una de las canciones que vamos a mezclar.

Es y ha sido uno de los controles clave que cualquier Deejay debía dominar a la perfección. Actualmente existe un control llamado Sync que permite no necesitar saber sincronizar los BPM de las canciones de forma manual haciendo uso únicamente del Pitch y del oído.

Saber utilizar el Pitch y saber sincronizar los BPM a oído es algo básico para dominar el arte de mezclar música.

Pitch Bend

Mientras estamos ajustando la velocidad de las canciones, necesitamos acelerar o frenar la canción. Cuando pinchamos con vinilo, esto se hace directamente sobre el disco o sobre su base, empujando y frenando literalmente el disco hasta que encontremos el punto exacto de Pitch.

En algunos reproductores de CD o sistemas electrónicos, disponemos de un par de botones que indican “+” y “-” que nos permiten hacer esto.

Jog Dial

En los reproductores modernos suele ser ya habitual encontrar una rueda grande que nos permite manipular la canción como si se tratase de un vinilo, este control se llama JogDial.

Las ruedas de Jog nos permiten también encontrar puntos de CUE, lanzar efectos o configurar samples (trozos de canción) que pueden repetirse de forma indefinida.

CUE

El punto de CUE es el punto desde el cual queremos que empiece una canción. Normalmente se establece el punto de CUE en el primer beat de la canción y usamos este punto para sincronizar los BPM de la canción que está sonando en nuestra preescucha con respecto a la que está sonando en master.

Cuando pinchamos con vinilo se detiene el disco en el punto de CUE y se suelta en el momento que queremos que empiece la mezcla.

Protip: Algunos deejays colocamos pegatinas sobre el disco para tener acceso rápido al punto de CUE del track que queremos poner.

En sistemas y reproductores modernos, podemos establecer varios puntos de CUE en diferentes puntos de la canción.

Preescucha

La preescucha es lo que suena en los cascos, pudiendo configurar en la mayoría de mesas de mezcla si queremos que se escuche la canción de uno de los reproductores o platos, o la mezcla de dicha canción con respecto a la que está sonando en master.

La mayoría de mesas de mezcla nos permiten establecer el volumen de la canción que tenemos en preescucha con respecto a la que suena en master, ayudándonos a tener una simulación de cómo quedaría la mezcla antes de soltarla al master.

Mesa de mezclas o mixer

Es el aparato que nos permite mezclar dos o más canciones al hacerlas sonar a la vez.

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Los componentes más habituales en un mixer son:

  • Faders. Los faders son los controles verticales que nos permiten controlar el volumen por cada canal que queremos hacer sonar en el canal master, que es el que se escucha como resultado final en la mezcla. Cada canal puede ir asociada a un plato, un reproductor de cd, un micro o incluso a varios de estos. En el caso de que un canal sera compartido por un plato y un reproductor por ejemplo, tendremos un control que nos permita seleccionar qué es lo que va a sonar en ese momento en ese canal. Los faders de calidad suelen tener raíles de oro que no se oxidan fácilmente y mecanismos patentados que aumentan su durabilidad.
  • Crossfader. El crossfader es un fader horizontal que se puede asociar a dos canales. Si el crossfader se sitúa a la derecha, en el canal master sonará el canal asociado a la derecha, si se sitúa a la izquierda, sonará el de la izquierda. En el centro sonarán los dos canales a la vez. El crossfader se utiliza sobre todo para mezclas rápidas o en las que sólo se pueda usar una mano o unos dedos, como en el caso del scratching o turntablism.
  • Ecualizador. Es la parte más importante del mixer junto a los faders. Permite controlar el volumen de graves, medios y agudos. Es bueno fijarse en el rango que ofrece el mixer ya que puede haber mucha diferencia de potencia y afectará a la mezcla significativamente.
  • Preescucha. Es el control que nos permite escuchar en los cascos un canal y mezclarlo con el master antes de que suene en directo.

Algunas mesas de mezcla llevan integrados reproductores de CD/USB e incluso plataformas para conectar el iPod/iPad o Móvil y poder acceder a la música de los mismos.

Turntablism

El turntablism es un arte que se basa en crear mezclas rápidas y utilizar el plato como instrumento musical. Los deejays que dominan este arte tienen un nivel muy alto de dominio de técnicas relacionadas con el scratching.

No es necesario dominar el turntablish para mezclar música electrónica, pero gracias a este arte se ha evolucionado mucho a nivel de técnica y tecnología para mezclar música en directo.

Giradiscos o plato

Es el aparato que permite reproducir discos de vinilo.

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Los platos profesionales disponen de los siguientes elementos:

  • Motor. Puede ser de polea o de tracción directa, normalmente de cuarzo. Los segundos son los más recomendables por fiabilidad y duración. Existe mucha diferencia entre ambos a la hora de pinchar música y se recomienda siempre elegir tracción directa.
  • Contrapeso. Sirve para contrarrestar el peso del brazo que soporta la cápsula y la aguja, permitiendo ajustar el roce que queremos que la aguja haga en el disco. El contrapeso suele tener dos controles: el ajustador de peso que establece la fuerza con la que la aguja incide en el surco del vinilo y un calibrador que previene que la aguja salte inesperadamente. Pro tip: Algunos deejays que dominaban el turntablism en los noventa daban la vuelta al peso de los Technics SL 1200 para conseguir que la aguja saltase menos al hacer scratchs.
  • Ajustador de revoluciones. Permite cambiar las revoluciones de 33 a 45. No todos los discos se graban a la misma revolución y a menudo una revolución más rápida permite incluir más tracks en un sólo disco.
  • Botón de encendido o apagado. Suele ser un botón redondo de tuerca que permite apagar el giradiscos y por lo tanto apagar el motor. Es distinto al botón de frenado del motor y a diferencia de este se puede utilizar en medio de una sesión para hacer un efecto prolongado en el que poco a poco la canción va perdiendo velocidad hasta pararse.
  • Deslizadores. Son alfombrillas que se colocan en la base donde se pincha el disco para que éste deslice sin romper la aguja o rallarse.
  • Calibrador y medidor de velocidad (estroboscopio). Los platos profesionales pueden trucarse para conseguir más margen de pitch. En los 90, cuando se pinchaba a 180BPM los deejays trucaban sus platos para conseguir aumentar la velocidad de canciones que estaban grabadas a 140BPM y sincronizarlas con canciones de 160BPM. El medidor de velocidad o estroboscopio suele tener una apariencia metálica formando un marco negro redondo con lunares bajo la plataforma sobre la que se pincha el vinilo. El calibrador suele estar en la zona del botón en apagado o encendido del plato y suele tener una luz roja o azul metálica que ilumina una fracción del medidor de velocidad.
  • Lámpara. Los platos profesionales tienen una bombilla para poder distinguir el dibujo de los tracks del vinilo en condiciones de baja luminosidad.

Cápsula y Aguja

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La cápsula es la encargada de transformar la energía magnética generada por la aguja en la señal que será interpretada como onda sonora. Hay muchos tipos distintos de cápsula y es la pieza clave para conseguir una buena calidad de sonido cuando pinchamos con vinilo.

Protip: a la hora de elegir una cápsula hay que saber muy bien qué uso queremos darle y en la potencia de la misma. Las hay especiales para hacer scratch sin dañar el disco o evitar el salto mediante agujas de punta redondeada sin perder calidad de sonido.

La elección de una cápsula y aguja es tan importante que algunos deejays profesionales suelen llevar sus propias cápsulas cuando van a pinchar a una sala.

Como he comentado, estos son algunos de los conceptos imprescindibles de conocer para introducirse en el mundo de las mezclas. Hay muchos más y actualmente disponemos de un catálogo muy amplio de opciones para reproducir, mezclar y aplicar efectos en directo a nuestra música.

Charla sobre negocio creando servicios para Internet en The Mêlée

La comunidad de The Mêlée suele estar presente en algunas iniciativas que hacemos desde El Comité por eso me hizo mucha ilusión que me invitasen a dar una charla cuando comenté en Twitter que me apetecía visitar su hermosa ciudad, San Sebastián.

Mi charla no va a ser sobre programación, al menos no directamente, sino sobre lo que he aprendido y creo que es relevante para crear un negocio o trabajar de forma libre desarrollando software para servicios de Internet con el objetivo de conseguir independencia económica/calidad de vida.

Hasta la fecha no he impartido ninguna charla sobre negocio a pesar de que me lo han propuesto en varias ocasiones. Esta va a ser la primera en la que trate estos temas y por lo tanto mi idea es ofrecer mi punto de vista en base a mi experiencia de estos últimos seis años creando cuatro negocios,tanto de servicio como de producto, además de ayudar a crear los que defienden nuestros clientes de Simettric en su día a día.

Os dejo el enlace a la web del evento.

Foto por Hugo Mañez Tamariz

Más madera

Últimamente estoy reflexionando mucho sobre el tipo de proyectos y productos que ideo y desarrollo junto a mis colaboradores en Simettric.

Desde que desarrollo proyectos para Internet orientados a consumidor final llevo siempre clavada la misma espina, la de no crear “productos que se puedan tocar“.

En realidad, con “productos que se puedan tocar” me refiero más bien a “productos que se puedan sentir“.

Como seres humanos, la gran mayoría de nosotros tenemos la suerte de percibir las cosas y seres que nos rodean con los cinco sentidos.

Sin embargo, cuando creamos un producto o servicio que es consumido a través de un navegador web o una aplicación móvil, disfrutamos de una experiencia de uso que en el mejor de los casos involucra vista, oído y una “aproximación” a lo que sería lo que esperamos obtener a través del sentido del tacto.

Digo aproximación porque cuando tocamos una interfaz esqueuomórfica con apariencia de madera, nuestro experimentado cerebro sabe que estamos tocando cristal y no madera.

Nos perdemos el sentido del gusto y sobre todo del olfato. ¿No sería genial que nuestras aplicaciones oliesen a nuevo cuando nos registramos en ellas y si esperamos percibir madera o metal, sintiésemos la textura o el frío en la yema de nuestros dedos?

Todo esto me lleva a plantearme lo interesante que sería aprender de otros artes como la carpintería tradicional o metálica para crear productos tecnológicos que añadan un componente artesano para ofrecer una experiencia de uso más natural a nuestros usuarios.

Foto por Mathew Knott.

El camino correcto

Desde que tengo memoria no me han faltado ocasiones de conocer a un montón de personas que no han dudado en expresar lo equivocado que estaba al elegir un camino en lugar de otro.

Recuerdo que en mis primeras prácticas profesionales un tipo que llevaba el mantenimiento de una red de colegios en Vizcaya me aseguró que esa inquietud y pasión que mostraba se acabaría y consumiría a lo largo de los años, con la experiencia.
En trabajos posteriores, tuve compañeros que se unieron a darme esa misma opinión y a darme consejos relacionados con esa idea, por mi supuesto bien.
Si que es verdad que mi pasión y forma de ver las cosas cambiaron, pero agotarse, ni remotamente.

Cuando empecé con los negocios, la cantidad de personas con las que me he encontrado que me han aconsejado no hacer algo o han insistido en que debería hacer las cosas de otra forma, basándose mayormente en consejos o en las enseñanzas de libros de moda, se han multiplicado. Muy pocas han considerado relevante saber algo sobre mí, sobre mi historia, a un nivel más profundo de lo que comento en mi Twitter (de forma personal) o aparece en mi linkedin o en este blog.

No creo que la crítica sea mala, ni mucho menos, tampoco creo que sea malo dar tu opinión. Creo que sí lo es el considerar que sabes al 100% lo que otra persona necesita o no para conseguir sus metas sin haberla conocido lo suficiente.

En los negocios, no me gusta dar consejos o criticar por este motivo a gente que empieza. Sí que me gusta dar mi opinión o comentar mi experiencia, sobre todo a personas que afirman tener una experiencia distinta a la mía o a personas que conozco bien a nivel cercano.

En el 2010 nadie hubiese apostado por desarrollar y defender una simple app para compartir fotos desde el móvil. En el 2012, tan sólo dos años más tarde de su lanzamiento, Instagram se vendió a Facebook por más cantidad de la que Audi compró la famosa marca de motocicletas Ducati.
Obviamente la app por si sola da igual, hay que ver la trayectoria de sus fundadores y seguramente un montón variables que no son públicas para comprender por qué ellos consiguieron eso y por qué otra persona lo tendría bastante más difícil.

Cada persona tiene su historia, unas circunstancias personales, aspiraciones, actitudes, recursos, amistades, contactos y sobre todo formas de pensar y actuar tan personales y variantes en el tiempo que ni Twitter, Facebook o un blog podrían reflejar en un porcentaje adecuado como para sacar conclusiones relevantes y mucho menos adecuadas.

Por experiencia, y también por mera estupidez, a veces se comente el error de creer saber lo que una persona o equipo pueden conseguir o no apostando por hacer las cosas de una determinada forma en lugar de otra.
Algo valioso que he aprendido es lo bueno y enriquecedor de ser cauto a la hora de asumir, la importancia de hacer cosas en lugar de creer saber hacerlas y el conocer a personas que las hagan con pasión y recursos limitados. Este tipo de cosas evita en gran medida caer en actos tan estúpidos como el de decirle a alguien aquello de que no puede conseguir hacer algo o el criticar la forma en la que lo hace, sólo porque un autor de moda lo haya escrito o no en un libro.

También veo interesante el tener criterio propio para detectar e ignorar este tipo de cosas, pero ese es ya otro tema.

Sobre mezclar música electrónica

Hace un año prometí que escribiría un post sobre cómo aprender a mezclar música electrónica. Lo he ido posponiendo y al final me he decidido a explicar por qué y cómo lo voy a hacer. Esto va en contra de la filosofía que estoy tomando últimamente en la que suelo hacer cosas antes de decir que voy a hacerlas, pero a pesar de esto haré el esfuerzo.

Resumen de mi historia como deejay

Con unos trece años, en 1996 empecé a interesarme por la música electrónica y el 97 empecé a enterarme de qué estilos y música de este tipo existía.

Fui un niño bastante raro y en mi casa no se escuchaba música, por alguna extraña razón me interesé por la música clásica a pesar de que nunca se me había dado bien la asignatura de música. Quizá por eso cuando me interesé por la música electrónica, me atraían más los temas con melodías y bases trabajadas. Por ello, el estilo que siempre me ha gustado más para pinchar es el trance.

No fue hasta el 99 cuando empecé a aprender a pinchar música en vinilo. Iba a casa de un compañero del colegio que tenia un equipo barato, basado en dos platos Technics de polea y una mesa de mezclas fonestar.

En el 2000 empecé a practicar en casa con un player para PC creado por un programador y deejay de Asturias: el DeejaySystem, que sigo utilizando hoy en día.

Empecé a pinchar en concursos de DJs Amateur y básicamente no lo hacía bien. La diferencia entre pinchar con un plato barato de polea y un Technics SL1200 con motor de cuarzo de tracción directa, que era lo estándar en todas las salas, era similar a montar en una bici o en una moto de monte.

No fue hasta el 2001 cuando conseguí comprar un equipo que aunque barato era decente. Tenía una mesa fonestar y dos platos JB System de tracción directa.

A partir de ese momento, aunque el estándar en las salas eran los SL1200, mucho más potentes que los JB System, me acostumbré a su motor y fui perfeccionando mi técnica, hasta lograr hacer sesiones a tres platos improvisadas durante horas.

En el 2003-2004 me aparté un poco del mundillo y pase a centrarme más en la informática y en programación. Continué haciendo sesiones de forma privada, pero no me volví a presentar a ningún concurso ni a pinchar en una sala. También compuse algún tema gracias a software como Fruity Loops y el sintetizador VST Sytrus, pero nunca llegué a aprender solfeo.

Por qué quiero enseñar lo que sé sobre mezclar música

Actualmente hay muchas herramientas y sistemas que hacen casi todo automáticamente por los DJs. Creo importante escribir sobre el tema para que los que realmente quieran aprender y encuentren lo que escriba, tengan una orientación y una guía sobre cómo deberían practicar para poder dominar este arte.

Mi familia, especialmente mis padres, no apoyaron para nada este interés, lo asociaban a la típica imagen negativa que se tiene de la noche, la música electrónica y las drogas. En la cabina de las salas en las que he tenido el placer de pinchar he conocido a gente genial y doy gracias de haber defendido esta pasión ya que me ha aportado una visión distinta en otros aspectos de mi vida, especialmente el profesional.

Gracias a esta pasión, empecé a entender la música, a aprender de ella y a amarla de verdad. Desde que empecé a mezclar música selecciono mucho la música que escucho e intento descubrir grupos y estilos nuevos, alejados de toda lista comercial.

Mi idea es ir escribiendo durante este año una serie de artículos a modo de guía en esta categoría, sobre lo básico para aprender a pinchar con vinilo o sistemas basados en CD o USB y por último contar trucos y curiosidades que he aprendido en general y las herramientas actuales que existen para mezclar música, incluso desde el móvil.

Espero que os resulte interesante.

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