Charla sobre negocio creando servicios para Internet en The Mêlée

La comunidad de The Mêlée suele estar presente en algunas iniciativas que hacemos desde El Comité por eso me hizo mucha ilusión que me invitasen a dar una charla cuando comenté en Twitter que me apetecía visitar su hermosa ciudad, San Sebastián.

Mi charla no va a ser sobre programación, al menos no directamente, sino sobre lo que he aprendido y creo que es relevante para crear un negocio o trabajar de forma libre desarrollando software para servicios de Internet con el objetivo de conseguir independencia económica/calidad de vida.

Hasta la fecha no he impartido ninguna charla sobre negocio a pesar de que me lo han propuesto en varias ocasiones. Esta va a ser la primera en la que trate estos temas y por lo tanto mi idea es ofrecer mi punto de vista en base a mi experiencia de estos últimos seis años creando cuatro negocios,tanto de servicio como de producto, además de ayudar a crear los que defienden nuestros clientes de Simettric en su día a día.

Os dejo el enlace a la web del evento.

Foto por Hugo Mañez Tamariz

Más madera

Últimamente estoy reflexionando mucho sobre el tipo de proyectos y productos que ideo y desarrollo junto a mis colaboradores en Simettric.

Desde que desarrollo proyectos para Internet orientados a consumidor final llevo siempre clavada la misma espina, la de no crear “productos que se puedan tocar“.

En realidad, con “productos que se puedan tocar” me refiero más bien a “productos que se puedan sentir“.

Como seres humanos, la gran mayoría de nosotros tenemos la suerte de percibir las cosas y seres que nos rodean con los cinco sentidos.

Sin embargo, cuando creamos un producto o servicio que es consumido a través de un navegador web o una aplicación móvil, disfrutamos de una experiencia de uso que en el mejor de los casos involucra vista, oído y una “aproximación” a lo que sería lo que esperamos obtener a través del sentido del tacto.

Digo aproximación porque cuando tocamos una interfaz esqueuomórfica con apariencia de madera, nuestro experimentado cerebro sabe que estamos tocando cristal y no madera.

Nos perdemos el sentido del gusto y sobre todo del olfato. ¿No sería genial que nuestras aplicaciones oliesen a nuevo cuando nos registramos en ellas y si esperamos percibir madera o metal, sintiésemos la textura o el frío en la yema de nuestros dedos?

Todo esto me lleva a plantearme lo interesante que sería aprender de otros artes como la carpintería tradicional o metálica para crear productos tecnológicos que añadan un componente artesano para ofrecer una experiencia de uso más natural a nuestros usuarios.

Foto por Mathew Knott.

El camino correcto

Desde que tengo memoria no me han faltado ocasiones de conocer a un montón de personas que no han dudado en expresar lo equivocado que estaba al elegir un camino en lugar de otro.

Recuerdo que en mis primeras prácticas profesionales un tipo que llevaba el mantenimiento de una red de colegios en Vizcaya me aseguró que esa inquietud y pasión que mostraba se acabaría y consumiría a lo largo de los años, con la experiencia.
En trabajos posteriores, tuve compañeros que se unieron a darme esa misma opinión y a darme consejos relacionados con esa idea, por mi supuesto bien.
Si que es verdad que mi pasión y forma de ver las cosas cambiaron, pero agotarse, ni remotamente.

Cuando empecé con los negocios, la cantidad de personas con las que me he encontrado que me han aconsejado no hacer algo o han insistido en que debería hacer las cosas de otra forma, basándose mayormente en consejos o en las enseñanzas de libros de moda, se han multiplicado. Muy pocas han considerado relevante saber algo sobre mí, sobre mi historia, a un nivel más profundo de lo que comento en mi Twitter (de forma personal) o aparece en mi linkedin o en este blog.

No creo que la crítica sea mala, ni mucho menos, tampoco creo que sea malo dar tu opinión. Creo que sí lo es el considerar que sabes al 100% lo que otra persona necesita o no para conseguir sus metas sin haberla conocido lo suficiente.

En los negocios, no me gusta dar consejos o criticar por este motivo a gente que empieza. Sí que me gusta dar mi opinión o comentar mi experiencia, sobre todo a personas que afirman tener una experiencia distinta a la mía o a personas que conozco bien a nivel cercano.

En el 2010 nadie hubiese apostado por desarrollar y defender una simple app para compartir fotos desde el móvil. En el 2012, tan sólo dos años más tarde de su lanzamiento, Instagram se vendió a Facebook por más cantidad de la que Audi compró la famosa marca de motocicletas Ducati.
Obviamente la app por si sola da igual, hay que ver la trayectoria de sus fundadores y seguramente un montón variables que no son públicas para comprender por qué ellos consiguieron eso y por qué otra persona lo tendría bastante más difícil.

Cada persona tiene su historia, unas circunstancias personales, aspiraciones, actitudes, recursos, amistades, contactos y sobre todo formas de pensar y actuar tan personales y variantes en el tiempo que ni Twitter, Facebook o un blog podrían reflejar en un porcentaje adecuado como para sacar conclusiones relevantes y mucho menos adecuadas.

Por experiencia, y también por mera estupidez, a veces se comente el error de creer saber lo que una persona o equipo pueden conseguir o no apostando por hacer las cosas de una determinada forma en lugar de otra.
Algo valioso que he aprendido es lo bueno y enriquecedor de ser cauto a la hora de asumir, la importancia de hacer cosas en lugar de creer saber hacerlas y el conocer a personas que las hagan con pasión y recursos limitados. Este tipo de cosas evita en gran medida caer en actos tan estúpidos como el de decirle a alguien aquello de que no puede conseguir hacer algo o el criticar la forma en la que lo hace, sólo porque un autor de moda lo haya escrito o no en un libro.

También veo interesante el tener criterio propio para detectar e ignorar este tipo de cosas, pero ese es ya otro tema.

Sobre mezclar música electrónica

Hace un año prometí que escribiría un post sobre cómo aprender a mezclar música electrónica. Lo he ido posponiendo y al final me he decidido a explicar por qué y cómo lo voy a hacer. Esto va en contra de la filosofía que estoy tomando últimamente en la que suelo hacer cosas antes de decir que voy a hacerlas, pero a pesar de esto haré el esfuerzo.

Resumen de mi historia como deejay

Con unos trece años, en 1996 empecé a interesarme por la música electrónica y el 97 empecé a enterarme de qué estilos y música de este tipo existía.

Fui un niño bastante raro y en mi casa no se escuchaba música, por alguna extraña razón me interesé por la música clásica a pesar de que nunca se me había dado bien la asignatura de música. Quizá por eso cuando me interesé por la música electrónica, me atraían más los temas con melodías y bases trabajadas. Por ello, el estilo que siempre me ha gustado más para pinchar es el trance.

No fue hasta el 99 cuando empecé a aprender a pinchar música en vinilo. Iba a casa de un compañero del colegio que tenia un equipo barato, basado en dos platos Technics de polea y una mesa de mezclas fonestar.

En el 2000 empecé a practicar en casa con un player para PC creado por un programador y deejay de Asturias: el DeejaySystem, que sigo utilizando hoy en día.

Empecé a pinchar en concursos de DJs Amateur y básicamente no lo hacía bien. La diferencia entre pinchar con un plato barato de polea y un Technics SL1200 con motor de cuarzo de tracción directa, que era lo estándar en todas las salas, era similar a montar en una bici o en una moto de monte.

No fue hasta el 2001 cuando conseguí comprar un equipo que aunque barato era decente. Tenía una mesa fonestar y dos platos JB System de tracción directa.

A partir de ese momento, aunque el estándar en las salas eran los SL1200, mucho más potentes que los JB System, me acostumbré a su motor y fui perfeccionando mi técnica, hasta lograr hacer sesiones a tres platos improvisadas durante horas.

En el 2003-2004 me aparté un poco del mundillo y pase a centrarme más en la informática y en programación. Continué haciendo sesiones de forma privada, pero no me volví a presentar a ningún concurso ni a pinchar en una sala. También compuse algún tema gracias a software como Fruity Loops y el sintetizador VST Sytrus, pero nunca llegué a aprender solfeo.

Por qué quiero enseñar lo que sé sobre mezclar música

Actualmente hay muchas herramientas y sistemas que hacen casi todo automáticamente por los DJs. Creo importante escribir sobre el tema para que los que realmente quieran aprender y encuentren lo que escriba, tengan una orientación y una guía sobre cómo deberían practicar para poder dominar este arte.

Mi familia, especialmente mis padres, no apoyaron para nada este interés, lo asociaban a la típica imagen negativa que se tiene de la noche, la música electrónica y las drogas. En la cabina de las salas en las que he tenido el placer de pinchar he conocido a gente genial y doy gracias de haber defendido esta pasión ya que me ha aportado una visión distinta en otros aspectos de mi vida, especialmente el profesional.

Gracias a esta pasión, empecé a entender la música, a aprender de ella y a amarla de verdad. Desde que empecé a mezclar música selecciono mucho la música que escucho e intento descubrir grupos y estilos nuevos, alejados de toda lista comercial.

Mi idea es ir escribiendo durante este año una serie de artículos a modo de guía en esta categoría, sobre lo básico para aprender a pinchar con vinilo o sistemas basados en CD o USB y por último contar trucos y curiosidades que he aprendido en general y las herramientas actuales que existen para mezclar música, incluso desde el móvil.

Espero que os resulte interesante.

Mercados de productos Open Source para desarrolladores

Ayer en Twitter se forjó un debate interesante inciado por Christian Soronellas, sobre este tema, concretamente sobre el cobrar por desarrollar productos y componentes de software para otros desarrolladores.

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Esto me hizo recordar que, en el sitio web de Symfony en Español, Javier Eguiluz hizo una encuesta que tenía como objetivo recoger feedback para saber si la comunidad estaría interesada en desarrollar bundles (componentes de desarrollo) de pago. Estos fueron los resultados.

Otro tema interesante se lo leí a Álvaro Ortiz el otro día también en Twitter y me pareció una idea bastante chula: un servicio que pagase a los desarrolladores por solucionar issues pendientes en repositorios Open Source de github.

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El tweet de Álvaro se inspiró en el servicio GitTip, un crowdfounding en el que puedes pagar a desarrolladores en agradecimiento a su trabajo.

Volviendo al tema de los mercados, en algunas plataformas Open Source ya existen marketplaces que están funcionando bien, sobre todo en soluciones de eCommerce donde el valor que dan dichos componentes es muy claro ya que puede ahorrar costes y tiempos de desarrollo al desarrollador pero sobre todo al cliente final. Un ejemplo de mercado de este tipo es el Magento Connect.

En otras tecnologías emergentes, como Xamarin, podemos ver mercados de componentes que aparentemente también funciona muy bien.

Quizá uno de los principales impedimentos que tenemos en la comunidad PHP en comparación por ejemplo a la de Xamarin o quizá la de .net, es que históricamente los desarrolladores que han optado por esta tecnología no están acostumbrados a pagar por este tipo de cosas.

Sin embargo, creo que el mercado ha cambiado, o al menos está cambiando. Por dos motivos:

La expectación del cliente final ha cambiado

Los requisitos actuales para construir software web son mucho más exigentes que hace siete años.

A pesar de que cada vez hay más clientes que siguen la filosofía Lean o ya son conscientes de la importancia de desarrollar un producto mínimo viable, para ciertos servicios el optar por utilizar sistemas como Joomla o WordPress puede salir caro ya no a largo, sino a medio plazo.

Cada vez más, los servicios online requieren ser desarrollados con calidad, pero también en tiempos muy ajustados, sobre todo en mercados como el de Internet donde el time to market es importante.

Las herramientas han cambiado

Esto es una causalidad de lo anterior. Las herramientas se han adaptado a metodologías que nos permiten ser más productivos y adaptarnos a cambios drásticos del cliente.

En el mundo PHP, en menos de tres años, hemos visto aparecer no sólo frameworks como Symfony2, sino utilidades como composer que han dado un salto de calidad en nuestros hábitos de desarrollo.

Los frameworks nos están llevando a adoptar buenas prácticas de desarrollo como TTD, BDD o el uso de Inyección de dependencias. Esto nos hace posible desacoplar partes de nuestro código y poder por fin, acercarnos a una reutilización de calidad, calidad en el sentido de mantenimiento.

Teniendo en cuenta estos dos puntos, veo muy favorable, sobre todo mirando a largo plazo, el hecho de que nos planteemos de forma seria el rentabilizar esos desarrollos que podemos reutilizar en varios proyectos, ahorrando tiempo al cliente sin perder calidad.

Al igual que comentaba Javier Eguiluz en el resultado de la encuesta anteriormente citada, veo muy importante el crear un mercado de este tipo. Probablemente muchas de las cosas que echamos de menos en Symfony2 estarían resueltas y con mantenimiento gracias a dicho mercado.

Eso sí, si todos lo viésemos claro, el reto entonces sería cómo hacerlo, cómo vender esos productos.

Ahí van algunos puntos que veo que darían para un debate:

Producto y soporte

Desarrollas el producto y lo vendes. Pero es ahí cuando empieza todo, sobre todo si es basado en tecnología open source. No voy a decir que el código no vale nada, porque probablemente me mataríais, pero sinceramente creo que lo más valioso es estar detrás dando soporte y updates al producto.

El soporte es lo más caro del desarrollo de un producto y sin soporte, la experiencia es mala y tu producto es percibido como humo.

Hay muchos ejemplos de cómo enfocar esto, aunque como siempre, creo que sería posible darle una vuelta de tuerca al asunto.

Precio y forma de cobro

Teniendo en cuenta lo anterior, es clave poner un precio acorde a lo que vas a ofrecer. Es muy posible que si te equivocas en el precio, cuanto más vendas, más dinero pierdas.

El precio no se puede decidir en una mañana echando un café, es uno de los puntos más difíciles a la hora de crear un producto.

En un mercado de este tipo podríamos llegar a pensar que la guerra de precios es inevitable, pero al ser desarrolladores, sabemos diferenciar de forma muy directa qué producto tiene mejor calidad o soporte, que al final son los baremos más adecuados para medir si un precio es adecuado o no.

Distribución y licencia

Si hablamos de productos Open Source orientados al desarrollador y de que los updates son una parte muy importante, no sería descabellado el pensar que lo natural sería dar acceso al repositorio a nuestros clientes de pago.

Si esto nos parece exagerado o nos da pánico, gracias a composer podemos crearnos nuestro propio repositorio de paquetes privado para composer con la utilidad Satis.

Por último, podríamos optar por la manera tradicional de descarga vía zip y que nuestros clientes gestionen las actualizaciones de forma manual.

En el tema de las licencias tengo muchísimas dudas, incluso después de haberme leído unas tres veces este genial libro sobre el tema. Es un punto importante que nos sirve para proteger el producto de una forma más efectiva que cosas como la encriptación de código, que yo personalmente rechazo completamente.

En resumen, creo que crear mercados de este tipo son muy importantes para desarrolladores de PHP, tanto de Symfony como de otros frameworks y daría para un debate muy interesante e incluso para un evento en el que contar experiencias reales vividas al vender productos de este tipo.

Mi no resumen del 2013

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Si tuviese que hacer un resumen de este año, de las cosas que he hecho, sé que terminaría por no acabar este texto, quedaría abandonado en la aburrida cesta que forman los demás borradores que nunca terminaré de escribir. Básicamente lo sé porque lo he intentado dos veces y justo ahí es donde han quedado los dos intentos, en mis borradores.

Muchas cosas he hecho y he aprendido en los últimos doces meses, a pesar de priorizar mi tiempo personal al máximo sobre mi trabajo.

Me he dejado cosas en el tintero que me hubiese gustado hacer, espero tener la oportunidad en el 2014 de completarlas y compartirlas con vosotros.

Sin embargo, a pesar de esos “objetivos” no cumplidos y la actitud que he tomado de intentar aprovechar la vida al máximo mientras hago cosas, estoy muy contento con la forma en la que está avanzando Simettric y sobre todo con la gente con la que trabajamos día a día, ya sean clientes, proveedores, colaboradores o amigos que echan un cable. Ha sido un gran año.

Sin más, espero que para vosotros también haya sido un buen año y que los próximos meses continuemos haciendo cosas chulas mientras vivimos como seres humanos, salud!

Reactivando El Comité para mejorar el mercado de Internet en Bilbao

Para los que no lo sepáis, el comité (antes llamado webdevbilbao) es uno de los proyectos en los que he estado activo en los últimos dos años.

Fue en el 2011 cuando empezamos a organizar un evento periódico llamado webdevbilbao el último jueves de cada mes que tras un año de actividad decidimos cambiar el nombre a El Comité, con el objetivo de que sonase menos a programación y más a hablar de tecnología en general y crear cosas en torno a Internet.

Hemos probado muchas fórmulas para ofrecer un punto de reunión profesional para profesionales del sector. A diferencia de otros eventos, no incluíamos marcas de empresas y el objetivo principal era crear mercado real, de empresas, autónomos y profesionales que se dedicasen a desarrollar proyectos para Internet, que los hay y de gran nivel en Bilbao.

Dentro de El Comité, junto a otras empresas y marcas han salido otras iniciativas como Bilbostack, El Hackmité y algún techday en otras ciudades de España.

Ha sido muy enriquecedor y como nos negamos a parar de hacer estas cosas, estamos unificando todas las iniciativas que hemos liderado, junto a las iniciativas de otros que se han unido a nuestra causa para crear una propuesta de valor para el mercado de desarrollo de software entorno en Internet.

Nos hemos enfrentado a varios problemas interesantes durante este tiempo, algunos de los cuales puedo recoger en estos puntos:

Encontrar profesionales activos fuera de sus ocho horas de trabajo entre semana

Esto era el punto más difícil sin duda. Aunque no buscábamos cantidad, sino calidad en nuestra comunidad, nos ha sido muy difícil conseguir reunir un grupo de personas que se interesasen por iniciativas de este tipo.

Afortunadamente, hemos reunido dentro de la comunidad a un montón de cracks que nos apoyan siempre que pueden y a veces contribuyen con sus conocimientos y buen hacer.

Encontrar líderes que nos ayudasen con propuestas y a organizar eventos

No cobramos ni un euro por organizar los eventos y el hecho de obligarnos a organizar un evento mensual era muy agotador.

Nuestra idea al principio fue que la iniciativa fuese abierta, pero a la hora de organizar era complicado exigir el compromiso de otras personas. Acabamos por conformarnos con que viniesen.

Escaseaban las propuestas de charlas y a menudo, también por miedo a que no viniese una cantidad de publico aceptable cuando invitábamos a un ponente de fuera de la comunidad, teníamos que recurrir a nosotros mismos como ponentes.

Teníamos que tener en cuenta si había fútbol, si llovía, etc.

Salirnos de la imagen de evento para “frikis”

Muchos profesionales de marketing o directores de empresas incluso consideradas tecnológicas se alejaban del evento pensando que era sobre temas de programación demasiado avanzada y que no iban a entender nada.

Es cierto que algunas charlas eran completamente técnicas, pero el valor muchas veces estaba en las cervezas.

Sin embargo, esta imagen nos ayudó también a ahuyentar vendedores de humo y a animadoras de emprendedores.

La mayoría de los miembros de nuestra comunidad lideran equipos técnicos en grandes empresas tecnológicas o tienen su propio negocio. Lejos de colgarse la etiqueta de emprendedores se enfocan en crear valor y abrirse camino desafiando la crisis más dura que hemos conocido en la historia de nuestro país.

Encontrar un lugar en Bilbao para los eventos

Aunque no hemos tenido ningún problema en encontrar un sitio en otras ciudades para organizar nuestros eventos, en Bilbao no hemos tenido esa suerte.

La única ayuda recibida fue desde Eutokia, un centro de innovación bastante alejado de la ciudad que hacía que muchos asistentes no viniesen por no coger el metro. Esa zona tampoco daba mucho juego para quedarse a las cervezas de después, dispersando en grupos a los asistentes del evento y perdiendo la oportunidad de conocer a profesionales con los que poder hacer negocios o entablar una relación comercial.

Para eventos puntuales también hemos recibido la ayuda de la Universidad de Deusto o las oficinas de empresas dentro de la comunidad.

Parece que es muy difícil para el ayuntamiento Bilbao facilitar sitio para este tipo de iniciativas sin pasar por caja de 19:00 a 22:00 entre semana o los sábados de 9:00 a 15:00.

Viraje

Los problemas anteriores resultaron ser a veces muy cansinos, se sumaban a otros problemas con los que tenia que lidiar día a día más prioritarios de aquellos que tienen un negocio o un trabajo en una empresa que trabaja para clientes en varias zonas horarias.

No era muy sostenible y de forma natural nos llevo a

Parar y reflexionar

Paramos en varias ocasiones durante estos dos años. Personalmente creo que parar es importante cuando necesitas conseguir cosas y no estás dispuesto a esperar mucho para conseguirlas.

No buscar la cantidad

Nos obsesionamos con la cantidad, y eso fue un error. En el momento que pasamos de ese objetivo todo ha ido genial y hemos disfrutado más de los eventos que hemos hecho.

Contar con nuestros propios recursos

No hemos contado con dinero público ni lo hemos pedido. Todos los eventos que hemos montado han sido con presupuesto cero, sin ayuda de la diputación o del ayuntamiento de Bilbao.

La única ayuda que hemos necesitado ha sido y es el tema del sitio, para el resto de adversidades contamos con la ventaja de ser profesionales y agencias activas que colaboramos para hacer cosas reales de valor y con los recursos de tiempo/dinero justos.

No buscar la organización perfecta

Para la mayoría de los eventos que hemos organizado, nos hemos reunido en un bar con un boli, papel (a menudo de servilleta) y cervezas o café.

Ponemos una fecha, posibles invitados, posibles lugares, necesidades y obligaciones de cada uno. Normalmente en dos semanas está todo montado, incluido sitio web.

No forzar el hacer eventos periódicos

Funcionan mejor los eventos surgidos de forma puntual y natural, sin crearlos sólo por el hecho de mantener una frecuencia mensual. A nosotros por lo menos nos ha resultado mejor esta fórmula.

Irónicamente, gracias a todas las iniciativas que hacemos conseguimos más oferta y variada que la que ofreceríamos con un único evento mensual.

Iniciativas activas que hemos creado

Bilbostack
Evento anual de una mañana de sábado en Bilbao que reúne las temáticas más punteras y a los programadores de más alto nivel en torno al desarrollo para Internet en Bilbao. Lo hacemos en la universidad de Deusto, con un aforo limitado normalmente a 250 personas, normalmente acuden sobre 200.

Techdays
Son eventos de una mañana con cuatro charlas en una ciudad que no es Bilbao. De momento hemos hecho en Valladolid y La Rioja. Estamos pensando en Sevilla, Barcelona y Londres como posibles nuevos destinos.

Nunca vamos con pretensiones de reunir a un montón de gente, nuestro objetivo es dar charlas y compartir experiencias con los profesionales y estudiantes de esas ciudades.

Hackmité
Eventos de 24horas o 48horas en entorno rural en el que varios programadores de la comunidad se reunen para pasar unas horas desarrollando proyectos reales desde cero.

A diferencia de un hackathon, en los hackmités el único premio es ver finalizado el proyecto y compartir buenos momentos con el resto de los asistentes.

Hemos hecho una edición en Febrero y estamos intentando cerrar otra este mes.

#Beermité
Eventos esporádicos que se organizan vía Twitter para pasar tardes haciendo networking o charlando sobre tecnología acompañados de unas buenas cervezas. Podemos quedar dos o veinte como nos ha pasado en alguna ocasión y siempre resultan interesantes.

Conclusiones

Mi conclusión siempre es positiva, aunque finalmente sólo acudamos cuatro personas a estos eventos siempre sirven para algo si la gente que va es interesante y realmente lo es.

Descubrir que tu vecino está trabajando en proyectos grandes y que necesita ayuda de justo lo que tú dominas y tienes experiencia. Encontrar proveedores que antes buscabas fuera del País Vasco porque pensabas que aquí no había. Estas cosas son de gran valor.

Gracias a El Comité he conseguido encontrar buenos clientes y proveedores con los que sacar proyectos adelante con calidad y seriedad. Dichos proveedores trabajaban en mi misma ciudad y nunca los hubiese conocido de otra forma ya que los eventos de emprendedores, blogs o twitter no terminan de cumplir un objetivo profesional de crear mercado.

Animamos en serio a que la gente nos conozca y venga a cualquiera de nuestros eventos en cualquiera de nuestras iniciativas. Tenemos hambre de conocer a otros cracks que sabemos que sin dejarse ver tanto trabajan y crean valor en Bilbao.

Por favor, pásame la factura de este café

Hace unos meses, quedé con un cliente para tomar un café. No era una reunión de trabajo, simplemente era un café, para hablar y compartir un respiro en nuestras agendas.

Me encanta compartir puntos de vista y experiencias con otras personas que luchan por su negocio cada día. Lo considero algo muy importante, no sólo para cuidar tu red de contactos, sino para aprender de gente que hace cosas de verdad en lugar de sumarse a la fiesta publicitaria de emprender.

Lo que me dejó descolocado fue algo que ocurrió cuando nos íbamos a despedir: mi cliente me pidió que le hiciese factura por ese tiempo que habíamos compartido. “Asier, he aprendido mucho de este café y me has descubierto nuevos puntos de vista de mi negocio que ni me había planteado, por favor pásame factura por esto.”.

Puede que otras personas de perfil consultor más senior hubiesen visto esto como algo normal, pero a mí me chocó rotundamente.

Después de todas las actitudes y aptitudes que te encuentras al montar un negocio en España por parte de personas que buscan liderar un proyecto, sobre todo en Internet, este tipo de anécdotas te dan seguridad en seguir trabajando y mimando la pasión que nos hace caminar a la oficina con ganas de hacer cosas.

Este hecho, que me cogió por sorpresa, me ha confirmado en la importancia de seleccionar muy bien con quien trabajamos, tanto clientes como proveedores, incluso en medio de la crisis que estamos experimentando.

No contar tus metas

Derek Sivers es una de las personas que más me inspiran en el mundo, es una pena que no haya tenido la oportunidad de desvirtualizarlo todavía.

Esta semana descubrí la siguiente charla en TED y me dio mucho en qué pensar. En ella se comenta cómo nuestro cerebro confunde lo que socialmente anunciamos que vamos a hacer o estamos haciendo, asumiéndolo como algo que realmente ya hemos hecho.

Una de las cosas de las que me suelo arrepentir es que suelo comentar demasiado pronto mis ideas cuando las veo perfectamente factibles o empiezo a ejecutarlas. No siempre termino la ejecución, o cuando lo hago, puede ser años después de cuando las he empezado.

En mi caso puede que no termine de ejecutar algo por los siguientes motivos: me he dado cuenta de que no era tan buena idea como pensaba, he priorizado otras cosas más importantes sobre la misma, la he aparcado para ejecutarla más adelante o estoy en proceso de solventar un problema clave en la misma.

La ejecución de una idea no se percibe bien cuando no se ejecuta a corto plazo, aún cuando sea imposible ejecutarla de forma adecuada en un periodo corto de tiempo. Psicológicamente y a nivel de negocio, también es un problema no ejecutar rápido, de ahí la importancia de planear buenos MVP.

Hasta ahora, sólo le había dado importancia al guardar en secreto los proyectos de mis clientes y no me preocupaba exponer abiertamente los míos a pesar de que alguien pudiese criticarme por no terminarlos. Sin embargo, la siguiente charla me ha roto un poco los esquemas y he estado pensando en que puede ser buena idea aceptar el consejo.