Límites y pensamiento lateral

Hay muchas personas que creen erróneamente que la creatividad es algo con lo que nacemos y que no se puede adquirir o mejorar mediante estudio o entrenamiento.

Lo cierto es que cuando pensamos, nuestro cerebro lo hace de forma lógica, buscando patrones con modelos que ya conoce y de no hacerlo, los recuerda y va afianzando en nuestra memoria a medida que nos volvemos a encontrar con problemas similares.

Aunque este funcionamiento hace que seamos increíblemente resolutivos, a veces la solución que buscamos requiere salirse de toda norma, de toda lógica.

La creatividad nos permite encontrar soluciones nuevas o distintas a las que encontramos lógicas y evidentes, que no tienen por qué ser mejores.

Una de las formas de conseguir escapar del pensamiento lógico para encontrar soluciones distintas a lo típico es el pensamiento lateral.

Escuché hablar sobre el pensamiento lateral hace unos ocho años y desde entonces no he dejado de leer libros del creador del término, Edward de Bono, autor también de la técnica de los seis sombreros para pensar.

En uno de sus libros, nos demuestra que nuestro pensamiento lógico nos lleva a asumir ciertos límites que no existen a la hora de pensar y resolver problemas.

Un ejemplo se ve claramente al intentar unir todos los puntos en el siguiente dibujo realizando sólo cuatro trazas sin levantar el lápiz del papel.

dots1

Si lo intentamos como haría una persona normal, llegaremos a la rápida conclusión de que es imposible hacerlo, pero no lo es.

Si vemos la solución en este enlace, rápidamente nos daremos cuenta de que hemos asumido que había un límite que no era real, el borde que forman los círculos exteriores.

Este es sólo un ejemplo en el que se ve de forma simplificada cómo nuestro cerebro nos hace pensar que no podemos resolver ciertos problemas, cuando en realidad la solución es viable.

Ejercitar el pensamiento lateral no es algo sumamente complicado, hay diferentes técnicas en las que nos planteamos ejercicios en los que debemos dar soluciones a cosas que aparentemente no la tienen, sin asumir límites o dejando de lado a priori las razones por las que no se pueden conseguir.

En otro ejemplo se nos retaba a situar cuatro árboles en tal posición que la distancia de cada uno respecto a los otros fuese la misma. En este caso, se debía jugar con la altura del terreno para conseguirlo, pero no es algo en lo que pensemos de forma directa.

Una vez que la solución se muestra ante nosotros, nuestro pensamiento lógico la comprende y en algunos casos la clasificamos de evidente o nos provoca el quejarnos de la existencia de una trampa en el enunciado del problema, cuando hemos sido nosotros mismos los que hemos puesto el límite en primer lugar.

Lo que le diría a mi yo del pasado

La primera vez que barajé la idea de montar un negocio, de forma lejana y totalmente ilusa por supuesto, fue en el 2004.

Tenía 21 años, acaba de terminar el grado superior de administración de sistemas informáticos en el colegio Gaztelueta, hecho las prácticas en el colegio Munabe, y estaba estudiando el MCSE (Microsoft Certified Systems Engineer) de Microsoft, con la especialidad de mensajería con servidores Exchange 2003, mientras hacía trabajos por mi cuenta de desarrollo web en php.

Por aquella época intentaba buscar trabajo de desarrollador web pero era imposible, los entrevistadores de las consultoras informáticas a las que me presentaba me decían que eso no tenía futuro, que era una moda.

En el 2006 inicié un negocio con otras cuatro personas que no fue a ninguna parte y, en el 2008 di el paso de trabajar como autónomo, el resto ya lo sabéis (más o menos ;).

Estos son una serie de cosas que le escribo a mi yo del pasado, el del 2008, que cansado de trabajar como consultor de tecnologías IT Microsoft por el día (trabajo que odiaba pero que no se le daba mal) y desarrollador de proyectos web personales de noche, está a punto de embarcarse en una aventura de no retorno.

1. La tecnología no es tu arma principal.

Este es un punto amargo. Desarrollar es duro (realmente duro), gestionar servidores puede ser el peor de los infiernos en determinados momentos (en serio, un verdadero infierno) y la gente que no es técnica ni lo sabe ni se preocupa por saberlo.

Para alguien acostumbrado a hacer sacrificios e invertir tiempo en aprender y mejorar sus conocimientos tecnológicos, es duro aceptar que la tecnología no es lo más importante, sobre todo cuando el resto del mundo no lo suele valorar, pero hay que hacerlo.

Para crear cualquier negocio hay que aprender a quitarse el parche de la tecnología y tener perspectiva para poder avanzar y ofrecer valor.

2. No debes hacerlo tú todo.

Lo primero que debes saber cuando quieres montar un negocio es si quieres que sea un autoempleo o una empresa. Ninguna de las dos opciones es mejor o peor que la otra.

Estoy harto de conocer emprendedores que creen que un autoempleo o una empresa que no es invertible a ojos del gurú inversor de turno al que no conocen, es una especie de vergüenza. En el fondo no me extraña con toda la basura que se publica y consume sobre emprendedores e inversores.

Sin embargo, lo importante sí que es conocer una obviedad si decides tomar el camino del autoempleo: el día tiene 24 horas, de las cuales sólo 6 pueden ser realmente útiles en un día de suerte, el resto es quemarse y en algunos casos, hacer el tonto.

Delegar, que no implica necesariamente contratar, es un ejercicio imperativo si se quiere sacar trabajo adelante.

Es fácil decirlo, pero hay que encontrar proveedores de confianza, con los que puedas tener buena comunicación y la seguridad de que van a estar cubriéndote la espalda. Es un reto, un reto de los más difíciles, pero lograrlo te hace conseguir las cosas. Cuida a tus proveedores, mejor incluso que a tus clientes.

Ten en cuenta siempre que lo perfecto es lo enemigo de lo bueno, deja que otros te ayuden a hacer cosas que igual no están perfectas, pero estarán hechas.

Si decides que no quieres un autoempleo, como es mi caso en este momento, delegar no es opcional a ningún nivel. Aprende y acostúmbrate a no ser tú el que haga las cosas cuanto antes.

Sobre contratar, no te precipites. Si crees que debes hacerlo, asegúrate una entrada de dinero constante que no sea un pico puntual y sobre todo que la persona que vayas a contratar tenga iniciativa para tomar decisiones, preocupación por aprender y sea capaz de trabajar sin que tú estés encima. Nunca, repito NUNCA, busques un crédito para contratar, es preferible que tú no cobres antes de hacer eso.

Por último, si finalmente vas a contratar, prepárate para el día que tengas que despedir, sea familiar, amigo, pareja o una buena persona a la que harías la mayor putada de su vida.

3. Conoce tus gastos, tu liquidez real y gestiona tu dinero.

Si el asesor, porque DEBES tener un asesor, te da una sorpresa por la cantidad de dinero  que no has previsto tener que pagar de IVA y lo que has retenido a tus proveedores es que lo estás haciendo mal.

Lo que tienes en la cuenta no es tu dinero, es un número que a veces no coincide con lo que realmente es tuyo.

Debes saber qué dinero tienes en todo momento, conocer al detalle todos tus gastos siempre (en especial los que son recurrentes, aunque sean pequeños pagos de 10€ al mes) y el que debes pagar en el próximo trimestre.

4. Networking. (en serio)

No, no voy a decirte que vayas a todos los eventos para emprendedores, eso no es networking de verdad, aunque lo acabarás viendo.

Es importante ir a eventos, ir a iniciativas que tengan que ver con lo que haces o vendes y si no existe, organízalos tú.

Muchos emprendedores pierden la cabeza y se convierten en vendedores de emprendimiento. No te va a interesar vender que eres emprendedor, te interesa vender lo que tú haces y al resto también le interesa que lo hagas porque así se crea mercado, no dando charlas sobre cómo emprender.

Si quieres conocer a alguien, aprende a presentarte como es debido e invítale a un café. No le vendas nada, ni se te ocurra. Si lo que haces realmente tiene valor, no necesitas venderlo a toda costa, simplemente debes saber transmitir que lo tiene. Si consigues transmitir eso, te aseguro que va a querer comprarlo y si a él no le interesa, puede que se acuerde de otros que él conoce, y que están fuera de tu radar, a los que puede interesarles.

Conociendo a gente, aunque no sean de tu sector (y a veces es mejor que no lo sean), vas a descubrir personas increíbles y eso te va a hacer ver la vida de otra forma.

5. No es personal.

Tu negocio no eres tú. Si todo lo que eres, es tu negocio, si crees que tu valor es ese, estás condenado a que ni tu vida ni tu negocio te llenen jamás.

La falta de experiencia va a hacer que pierdas oportunidades y a personas que quieres más que a ti mismo a nivel personal. Y aprenderás.

Las cosas importantes no van a esperar a que montes tu negocio y que todo vaya genial, o las haces en el día a día o no las haces.

Simplemente ten en cuenta que tu negocio será mejor para ti si tú eres feliz. Unos trucos para ser feliz

  • Selecciona a tus clientes.
  • Duerme y descansa.
  • No respondas a un email o lo escribas inmediatamente si te ha sentado algo mal. Espera todo el tiempo que necesites, aunque sea una semana.
  • Si tienes la sensación de que un cliente, un proveedor o sobre todo un socio está en contra tuya, habla con él por teléfono o escribe todo lo que piensas de forma clara. NUNCA te guardes nada porque pienses que no merece la pena decirlo y va a dar igual. Todo claro y a la cara.
  • Si vas a unirte en un proyecto con socios, ese proyecto no es tuyo, es de todos. Se tomarán decisiones que sabrás que son erróneas o con las que no estarás de acuerdo y debes aprender a aceptarlas y a hacer frente a sus consecuencias.
  • Haz deporte, en serio, haz deporte.
  • Busca una vía de escape: leer, amigos, sexo, aprender idiomas, lucha libre..

6. Invierte bien tu esfuerzo y dinero.

Pronto aprenderás que el verdadero negocio, y en el que tendrás más posibilidades de ser feliz, es crear un producto que la gente compre en lugar de hacer un macrodesarrollo a medida para cada cliente. Pero… ¿recuerdas el punto 1?

Antes de pensar en programar averigua cómo vas a venderlo, a qué precio y a cuántas personas.  Si después de hacer cuentas y evaluar tus posibilidades piensas que tendrás éxito, intenta asegurarte clientes antes de hacerlo. No es fácil, pero esto es en lo que consiste un negocio.

Por muy sencillo que sea un proyecto, va a necesitar mucha dedicación, dinero y al final puede que no funcione a pesar de que vieses su éxito muy claro al principio.

Las razones por las que un proyecto puede funcionar pueden ser muchas, incluso hay veces que no funcionan en un momento del mercado específico, en un momento de tu vida específico o con ciertos socios.

Hay que saber también retirarse del juego a tiempo, aunque se haya puesto dinero o esfuerzo, ningún precipicio tiene pinta de ser agradable de recorrer de cabeza y sin paracaídas.

Vas a necesitar una disciplina basada en tareas que debes ejecutar. Aprende a priorizar y enfocarte a ejecutar tareas por orden de valor. No vas a poder hacerlo todo, pero que eso no te impida avanzar.

Sé selectivo con los eventos a los cuales acudes, con los proyectos en los cuales te metes, con los servicios que vas a ofrecer y con los clientes con los que vas a trabajar.

7. Nadie tiene tus ojos. (ni lo que hay detrás de ellos)

Te van a criticar, a decir lo equivocado que estás (incluso cuando lo estés), vas a dudar de si lo que has hecho está bien o mal, vas a sentirte sólo, muy sólo.

Sólo puedo decirte que si tomas una decisión, que sea tuya y porque estés 100% seguro, tú debes saber por qué lo haces y cual es el motivo. Como la típica frase: si tienes dudas, es que no hay duda.

Debes mejorar tu comunicación. Ofrecer algo conlleva a explicarlo, a explicar por qué lo has planteado de una forma y no de otra, debes poder ser entendido de una forma clara y precisa, a pesar de estar bajo un estrés brutal.

Hay situaciones en las que es imposible, a día de hoy aún no sé expresar a veces por qué siento que debo tomar ciertas decisiones, aunque sepa con toda seguridad que son las correctas, pero hay que intentarlo.

8. Vas a fallar.

Algo que nadie te dirá, vas a fallar, y no será una sola vez de forma aislada. Cuanto antes aprendas que no siempre las cosas salen bien, menos posibilidad de cometer fallos y tener que sufrir las consecuencias de los mismos.

Conoce tus límites y sobre todo no seas torpe en lo referente al orgullo, repasa el punto 5 siempre que puedas, desconecta, haz lo que sea para estar mentalmente sereno.

Si crees que todo va a salir mal, frena y tómate las cosas con más calma. A veces para avanzar más hay que andar más despacio, cuidando cada paso.

9. No pospongas lo que te haga ilusión.

Como te he comentado, tu vida no va a esperarte hasta que tus proyectos funcionen como quieres.

Si algo te hace ilusión, aunque sea algo material, un antojo o tontería, satisfácelo. Tener ilusión es algo que nos hace poderosos.

Evidentemente doy por supuesto que tienes cabeza y no vas a gastarte todo en puffs o cosas así.

10. Pásalo bien. (topicazo, pero es verdad)

Tienes conocimientos, experiencia, hambre de aprender, vas a sacrificarte como si no hubiese mañana.. al menos no pierdas el norte y ten presente que al final esto es para ser feliz y tener calidad de vida.

Si al final el tomar este camino conlleva pasarlo mal, no tiene ningún sentido ni necesidad ni traerá nada bueno.

Rodéate de personas que sean buena gente, con las que se puedan hacer cosas que molen y disfruta de la experiencia. El resto lo superarás sin problema.

Lo importante

Hay algo que aprendes cuando te pones en serio a crear un negocio: el valor de centrarte en vender, ejecutar con éxito lo que vendes y tener en la cabeza una fórmula muy sencilla: ingresos – gastos.

Luego se añaden más variables, que en mi caso las más importantes son: con quién quiero trabajar, de qué forma quiero trabajar, qué quiero hacer, por qué quiero hacerlo, lo que me motiva y si puedo hacerlo sin retorno inicial (si es preciso, sin perjudicar al resto de proyectos junto a mi vida personal), si me hace feliz hacerlo (a mí) y si estoy avanzando realmente.

Aparte de esas cosas se unen algunas más que estoy aprendiendo últimamente sobre temas como finanzas, disciplina que empieza a interesarme por fuerza en mi día a día, y otros aspectos alejados de la programación o de tomar cervezas con amigos.

A pesar de esto, desde hace un año y unos meses, doy mucha importancia a mi vida social. Quizá porque he invertido mucho tiempo en mi trabajo y autoformación, sobre todo en los últimos ocho años de mi vida, desde la parte técnica hasta la parte relacionada con la creación de negocio.

Suelo engancharme a lo que me gusta, me apasiona, que no necesariamente es lo que me hace feliz. Bueno, quizá sí me hace feliz, pero en cierto modo si pudiésemos describir la felicidad como un recipiente, no es lo que lo llena totalmente, aunque la cantidad de continente tiene una condensación brutal de energía, ilusión y emociones.

Esa mezcla de sensaciones te hace pensar que lo demás no es tan relevante, salvo  excepciones que también acabas por descuidar y, a menos que la vida te dé un par de hostias bien dadas, es muy difícil quitarte la venda de los ojos.

Es más difícil salir cuando en Twitter y en eventos diseñados con ese fin, se repiten las mismas frases una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez sobre emprender, startups y otra clase de porno para los oídos de gente del mundillo en el cual nos movemos los que trabajamos en el sector de Internet.

Algo escribí hace tiempo por aquí, sobre la cultura del emprendedor de Internet en España y lo fácil que es caer en ese círculo de tener que alimentar la demanda de información de quienes no son tus clientes, socios y ni pertenecen a tu círculo social personal.

La realidad es que ningunas de esas cosas molonas que te repiten con ansia van a hacer que tu negocio funcione.

A tus clientes les da igual tu ronda de financiación y les da igual si das una charla sobre tu experiencia de emprendiendo sin haber vendido absolutamente nada en tu vida. A tu pareja, amigos, a tu propia ilusión, lo único que les va a importar es si has conseguido lo realmente importante, lo que hace que tenga un sentido real estar en este mundo, vivir para sentir cada detalle y compartir con quien realmente aprecia lo que eres y no lo que escribes que eres.

Por qué mis Tweets caducan

Boceto inicial de Twitter, por JackDorsey (@jack)

Soy usuario de Twitter desde el 2007. Últimamente he reflexionado mucho sobre el uso que se le daba hace seis años a esa herramienta y el que se le da ahora.

Cuanto empecé a usarlo, la gente no relacionada con el mundo tecnológico e Internet, no lo veía como una herramienta interesante, incluso lo veían peligroso y fuera de lugar.

En el 2008 el genial Joan Planas hizo un vídeo en el que se recogían las opiniones sobre Twitter de gente de a pie, fuera de todo ámbito profesional o motivación hacia Internet.

Ha cambiado mucho Twitter desde esos primeros años en los que una herramienta por la que nadie apostaba pasó a convertirse en un poderoso canal para acercarse a personas interesantes, muy activas y que generaban o compartían contenido de valor muy difícil de encontrar hasta esa fecha.

Muchos de los que lo usábamos teníamos blog personal y, además de hablar de temas profesionales, compartíamos opiniones, sucesos y críticas. Se forjó el concepto de microblog, un canal de comunicación personal instantáneo.

Twitter empezó a calar en serio, muchas personas obtuvieron la oportunidad de demostrar su valía y conseguir contactos o darse a conocer, motivo por el cual dicha herramienta llamó la atención de personas que vieron la oportunidad de ofrecerse como consultores profesionales expertos en el manejo de la herramienta.

A raíz de la crisis, empezaron a usar la herramienta para conseguir un empleo, vender sus proyectos o como altavoz publicitario, forzando las cosas, siguiendo a mucha gente, comprando seguidores o inundando de contenido basura los timelines de los que les seguían.

Todo esto desembocó en ruido y una profesionalización forzosa de una herramienta que nació en el 2006 para sustituir los “estados” que nos poníamos en las herramientas de mensajería como MSN Messenger.

Con servicios como Favstar y Klout, donde los usuarios pueden medir su influencia y lo mucho que gustan sus frases al resto de usuarios, apoyados por los medios de comunicación clásicos offline, Twitter finalmente se ha masificado y es tan conocido como Facebook en la actualidad.

Estos últimos seis años he conocido a gente genial en Twitter, he hecho negocios, he podido dar a conocer mis primeros proyectos y he tenido oportunidades que jamás hubiese conseguido por otros medios. Sin embargo, he tenido también experiencias surrealistas con gente que ha asumido conocerme demasiado por lo que leía en mi Twitter, se han dado por aludidas en updates absurdos o han usado algunos sacados fuera de contexto con fines claramente alejados de toda buena voluntad.

He pensado mucho en qué hacer con mi cuenta de Twitter para no perderme las cosas buenas que ofrece, contemplé hacerla privada como hice en el 2008, pero finalmente he tomado la decisión de ir borrando las actualizaciones cada cierto tiempo.

Para ello me he programado un script en php que ha eliminado todos los Tweets que he enviado desde el 2007 hasta Enero de este año, más de 26.000 actualizaciones.

Entiendo Twitter como una canal personal, en el que tiene cabida el compartir lo que hago profesionalmente pero sobre todo lo que hago personalmente, mis aficiones, inquietudes, locuras (me encanta volverme loco y desvariar), escrituras de cosas que imagino o he vivido, sentido y disfrutado intensamente.

Me gusta Twitter como un sitio en el que puedo dejar palabras que tienen sentido (o no) en un momento y contexto específicos, pero no veo que den ningún valor a largo plazo. La limitación de 140 caracteres y el no poder editar lo que has publicado, creo que encaja de forma natural con ese uso.

Algunas de mis actualizaciones mal interpretadas pueden ser plato de mal gusto para ciertas personas, por lo que poniendo una fecha de caducidad a las mismas me aseguro que al menos no dure esa posible molestia u oportunidad para ser sacadas fuera de contexto.

Para contenidos y otros temas que me gusta conservar por alguna razón, utilizo este sitio web en el que además, puedo expresarme sin límites.

¿Quiere decir esto que dejo de utilizar Twitter? No, mientras pueda asegurarme de que puedo eliminar de forma cómoda el contenido que ya no tiene interés para el resto, lo usaré en mayor o menor medida como hasta ahora.

En base a las peticiones que he recibido haré la herramienta que me he programado OpenSource para que cualquiera pueda usarlo.

Sin más, creo que es importante el poder gestionar nuestra comunicación, lo que compartimos y cuando dejar de hacerlo o cambiar la forma en lo que lo hacemos.

Por qué ya no publico un resumen semanal en Simettric

Los que seguís el blog de mi agencia Simettric, habréis notado que aunque suelo poner cosas importantes o que considero importantes de comentar ya no publico un resumen semanal de avances en la sección del blog desde hace unos meses.

La razón viene a raíz de una reflexión que me venía haciendo cuando escribía los últimos resúmenes. En dicha reflexión llegué a una conclusión que se recoge en los siguientes puntos:

No era siempre natural ni espontáneo.

Muchas veces me obligaba a escribir, perdiendo la espontaneidad y aunque el feedback era positivo, no terminaba de convencerme el resultado.

Quien me conoce sabe que no me gusta forzar las cosas, me gusta que la cultura y visión de la empresa o negocio no sea forzada sino que sea natural.

Podría haber pagado a alguien para que escribiese, pero soy de la opinión de que la persona que cuente este tipo de cosas debe ser parte del equipo que las desarrolla.

No todas las semanas había cosas que contar.

No es que no se hicieran cosas, de hecho el ritmo en Simettric era y es frenético a pesar de que trabajamos con relativamente pocos clientes muy seleccionados, pero muchos de los proyectos que realizábamos no se podían contar, especialmente los que eran subcontratados. Actualmente ya no se puede subcontratar nuestro servicio, pero algunos clientes prefieren mantener la máxima discreción y eso lo respeto al máximo.

Menos es más

Esto no es algo que haya comprobado sino más bien una sensación mía.

Básicamente creo que si se dan los dos puntos anteriores, sería muy complicado distinguir entre hechos que realmente hayan sido hitos o mensajes interesantes de compartir de los que han sido meros avances o resúmenes de lo avanzado cada semana.

Para una web de una agencia, veo más interesante publicar cosas que se han hecho al final de una fase, resumiendo el proceso o detalles concretos del mismo, que comentar cada semana los avances en el mismo.

Estamos cambiando.

Simettric está cambiando. Bueno, más que cambiando, asentándose.

Poco a poco estoy consiguiendo que tome la forma que había imaginado en el principio, haciendo el tipo de proyectos y servicios que me apasionan a mí y a los colaboradores con los que trabajo.

Durante los últimos meses he estado pensando en si debería ofrecer nuevos servicios y mejorar en algunos aspectos los que ya ofrezco. Ha sido un ejercicio interesante, sobre todo para descartar cosas que tenía en la cabeza e ir pensando en cambios que se aplicarán en base a las prioridades que tenemos en nuestro sitio web y futuras comunicaciones.

Cosas buenas que hacemos en España

Hace algún tiempo lo comenté en twitter, la necesidad de crear un sitio web en el que se compartiesen noticias o artículos exclusivamente de cosas buenas que hacemos en España.

Por desgracia, la mayoría de gente que me sigue asumió que se trataría de un sitio que hablase sobre negocios en Internet y tecnología que hacemos en este país. Mi idea es bastante más amplia, llegando a terrenos como arquitectura, arte, medicina, ingeniería y demás campos que nos hagan pensar que este país es todo lo acojonante que realmente es.

Estamos continuamente bombardeados por noticias sobre corrupción, malversación de fondos públicos e incompetencia de nuestros dirigentes políticos. Es el tipo de contenido que vende, lo malo y nuestra necesidad de juzgar y comentar lo que hacen mal otros que viven cerca de nosotros, anhelando las virtudes de otros países, a menudo basándonos en datos falsos o incompletos.

En España hay personas geniales, que tienen iniciativas realmente brutales y que consiguen abrirse paso con muchos menos recursos con los que cuentas otras personas con las que compiten a nivel nacional.

Creo que tener un canal en el cual todos aportemos contenido de forma sencilla, clasificado por categorías a modo de áreas y por años, nos daría una perspectiva diferente sobre el país en el que vivimos y nos motivaría a todos por mejorar y estar a la altura que merecemos.

Creo que el mayor reto del sitio es compartir el contenido, a modo de enlaces de forma similar a meneame.net, no haría falta programar nada, creo que con un CMS tipo Pligg funcionaría de sobra.

Tampoco veo necesario generar el contenido por los propios usuarios, es decir escribiendo los artículos en lugar de aportar el contenido, eso haría aún más costoso el proyecto. Pero sí se necesita un core de comunidad que aporte enlaces para que la idea funcione.

Sin más, creo que podría ser una iniciativa muy interesante y necesaria ahora mismo.

Cómo optimizo mi tiempo

Esto no es una guía de productividad ni un artículo para dar consejos o algo por el estilo, espero que no lo tomes así. Simplemente voy a comentar una serie de cosas o hábitos que me funcionan y a los que me he acostumbrado en mi día a día para poder lidiar con todos los fregados en los que me suelo meter.

Me gustaría que se formase un debate y conocer vuestra opinión. La economía del tiempo es un tema que me apasiona y del que tengo infinidad de cosas que aprender.

Actualmente, además del desarrollo de producto propio, manejo unos cuatro proyectos de clientes de forma simultánea en Simettric, coordino el trabajo con un equipo de profesionales distribuido a nivel nacional, además de dirigir toda la parte técnica de 4Visions junto a las labores de producto con el resto del equipo.

También ayudo a organizar ciertas iniciativas como el Bilbostack, ElComité, ElHackmité y alguna que otra cosilla. Y por supuesto tengo vida social.

Para poder hacer esto sin agobiarme lo que hago con más o menos disciplina es lo siguiente:

Horarios “normales”.

Odio trabajar en casa, es algo que hace imposible que puedas tener horarios normales, a menos que tu pareja te agarre literalmente de la cabeza y te arrastre de los pelos hasta la calle como si fueses un saco de basura revestido con un pijama o chándal. Yo no tengo pareja ahora mismo, por lo que lo mejor que he podido hacer es buscarme oficina lo antes posible.

Hasta que no he tenido un sitio dónde trabajar al que ir en metro, y depender del horario del mismo, no me he forzado a tener un horario normal.

En mi anterior empresa, Blackslot, a pesar de tener oficina no conseguía tener tampoco un horario normal, ya que la oficina estaba en la misma ciudad donde vivo, por lo que podría estar habitualmente hasta las cuatro de la mañana trabajando en ella.

Tener que coger un medio de transporte que no da servicio por la noche y no ir durante el fin de semana, me obliga a irme antes a dormir y poder aprovechar mucho mejor el día entre semana.

Los viajes también pueden ser productivos

Parte de mi trabajo es de gestión, otro es más productivo, como la parte de programación o documentación de producto.

Calculo que al día sólo tengo tiempo para una cuatro horas o como mucho seis de productividad pura, sin interrupciones, en las que estoy 100% concentrado. El resto de tiempo se consume en tareas no relacionadas con la producción, por lo tanto evito que dichas tareas me sorprendan cuando estoy concentrado en la oficina, a menos que no pueda concentrarme por otros motivos.

Los ratos en los que voy en el metro o camino hacía él, aprovecho para estar al día y leer enlaces, responder emails, hacer llamadas, coordinar trabajos, fijar reuniones etc. Esto es al menos una hora al día.

Siempre que puedo, si tengo que bajar a Madrid desde Bilbao, lo hago en bus premium de Alsa en lugar de comprar billete de avión. Las razones son principalmente dos:

  1. Tardo prácticamente lo mismo en ir desde mi casa al aeropuerto, espero a embarcar, a despegar, mientras llego, aterrizar y coger el metro hasta el centro que el tiempo en que llegar uno de esos autobuses desde Bilbao.
  2. Tienen enchufe y puedo adelantar trabajo de documentación, presupuestos, facturas , envío de emails etc.

En viajes a Barcelona o Andalucía son más complicados, en ellos suelo aprovechar las esperas en el aeropuerto o simplemente leer, no me acostumbro a trabajar con el ordenador en el avión.

Listas de TO-DO y GTD

Me he leído el dichoso libro de GTD unas cuatro veces, he estado suscrito a blogs de productividad y he usado decenas de opciones para gestionar tareas o proyectos, nada me ha funcionado en el modo en el que esperaba.

Una cosa que he aprendido y parece obvia: la herramienta no importa. Hay más programas de gestión de tareas que calculadoras, por lo tanto da igual si usas Mac, Linux, Windows o te programes tu propio sistema operativo que te vaya a hacer más productivo, da igual, el problema no está ahí.

Otra cosa importante es darte cuenta de que no vas a poder hacer todo en un día o en una semana o en un mes. Si tienes muchas cosas en la cabeza seguro que si no las apuntas van a pasarte dos cosas:

  1. Se te va a olvidar algo
  2. Te agobiarás tarde o temprano por culpa de una sensación continua que te hace tener la percepción de que no estás avanzando.

Siempre va a haber cosas que van a quedar sin hacer, y deben quedar sin hacer, al final del día. Esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de comprometerse con proyectos nuevos, con fechas de clientes y en general cuando tengamos la sensación de que por no comer, cenar, salir a tomar algo o irse pronto a dormir, vamos a adelantar mucho más que si lo hacemos.

Cuando entendí esto es cuando realmente me pude adaptar a una dinámica de apuntar tareas e ir ejecutándolas.

El objetivo es liberar la cabeza de esas cosas que están continuamente circulando por la misma. Muchas cosas se pueden hacer de forma rápida, ya que suelen ser llamar a alguien o escribir/responder un email. Nuestro cerebro realmente descansa cuando nos quitamos una de esas tonterías de encima. Muchas veces no lo hacemos porque “todo lo que tenemos que hacer” nos agobia.

Priorizar es importante, sin embargo yo personalmente no siempre me comporto como un robot y a veces tacho tareas que no son tan prioritarias como otras, como por ejemplo tareas domésticas. Algunas veces, el tachar esas tareas hace que en las prioritarias sea más productivo después ya que tengo la mente más “liberada”.

En mi caso a lo que me he acostumbrado es a usar el servicio “Remember the milk” con una rutina algo especial:

  • Pongo todas las tareas que pueda hacer en la semana en la que me encuentro y la siguiente, nunca pongo tareas a la vista que no son abarcables fuera de ese margen de tiempo.
  • Nunca pongo tareas que se formen por varias tareas pequeñas, porque se quedarán ahí para siempre. Si una tarea permanece sin tachar mucho tiempo porque cuesta realizarse, seguramente haya que dividirla en tareas más pequeñas.
  • Doy máxima prioridad a las tareas que tengo que hacer cuanto antes, segundo nivel de prioridad a las tareas de la semana y tercer nivel al resto que sean de relativa urgencia.
  • Nunca doy fecha a las tareas.
  • Si tengo que hacer algo, aunque sea dentro de dos meses siempre lo apunto, especialmente si no estoy delante del ordenador, luego ya lo priorizaré u ordenaré.
  • Para las tareas que tengo que hacer en el mismo día, las paso a papel o a un archivo de texto plano que nunca guardo, lo mantengo abierto en todo momento y voy borrando cada tarea hecha. Al final del día las tacho de remember the milk. Es importante para mí no guardar el archivo, ya que me molesta tenerlo abierto y evita que me distraiga.
  • Las prioridades cambian. Si una tarea es urgente pero ha de hacerse durante la semana y no en el mismo día, es menos prioritaria que las que se deben hacer cuanto antes.

Otras cosas que me ayudan.

Cuando envío emails, evito enviar archivos adjuntos. Siempre que puedo, en lugar de adjuntar archivos en Word formateo el texto con Markdown. El texto queda bastante limpio, se puede leer perfectamente sin usar programas adicionales y se escribe mucho más rápido.

Reduzco las llamadas al máximo. Y quiero decir al máximo: si un cliente requiere hablar por teléfono de forma continua para poder trabajar conmigo, es muy probable que no me interese trabajar con él ni a él conmigo.

Las llamadas intento hacerlas todas seguidas y siempre tengo el teléfono en silencio.

La música también suele ayudarme a concentrarme en tareas productivas.

Desarrollo de proyectos.

Como programador con perfil de negocio que tiene una idea nueva cada semana, he tenido que tomar la siguiente decisión: no empiezo a escribir una sola línea de código hasta que:

  • El proyecto esté bien definido a nivel de negocio y producto.
  • Si es un producto propio, sepa cómo voy a venderlo o distribuirlo.

Para mí es muy fácil ponerme a pensar en cómo voy a desarrollar técnicamente el producto, por suerte he cometido este error demasiadas veces como para ya llenarme la mente con mil tareas que puede que no me interese realizar.

Descanso.

Hay momentos o incluso días en los que no soy productivo. Odio la sensación de estar perdiendo el tiempo por culpa de no concentrarme o descubriéndome procrastinando en redes sociales o cosas así.

Cuando detecto que no soy productivo o no tengo el día para programar, intento ejecutar otras tareas que no están relacionadas con la productividad, sino con gestión.

Si no consigo ponerme o concentrarme con tareas de gestión, realizo llamadas o adelanto reuniones.

En el caso de que no consiga avanzar con nada, intento desconectar de forma seria, irme a la cama o salir a la calle.

No importa si no es sábado o domingo, nuestro cuerpo no siempre entiende la rutina, en mi caso puede ser mucho más productivo un domingo que un miércoles.

Me gustaría que comentaseis cosas que os funcionan a vosotros, como he dicho esto es un tema que me apasiona y siempre está bien probar cosas.

Ya no vale con crear un producto

Quien haya trabajado conmigo desarrollando servicios para Internet, ya sea proveedor, cliente o socio, sabrá la importancia que le doy a crear comunidad entorno al producto o servicio que se esté desarrollando.

Con comunidad no me refiero a followers en twitter o facebook, sino a personas reales, de carne y hueso, que cuando ven cosas que has hecho o avances, sientan tal afinidad con tu proyecto, que se alegren hasta tal punto que la consecuencia sea difusión, por boca a boca o por redes sociales.

Estoy convencido de que ya no vale con crear un producto, o servicio, y desarrollarlo. Además hay que forjar una cultura, y sobre todo una historia, en torno a la empresa o al proyecto.

Por mi experiencia, creo que esto hay que hacerlo antes de que el producto esté terminado. El problema suele ser el tener la percepción de que estás vendiendo humo, pero si realmente vas en serio y sabes hacerlo ver, tus usuarios van a saber apreciar la autenticidad y conseguirás que tengan el recuerdo de una historia, la historia del comienzo del proyecto, de la que ellos han sido testigos e incluso se han sentido partícipes.

Esto puede verse como tremendamente costoso, cosa que sin duda alguna lo es, ya que requiere una constancia, cuidado de detalles y crear un contexto, una personalidad natural del proyecto, para que todo tenga un sentido.

Lo cierto es que esto no todas las personas o empresas son capaces de hacerlo y no se puede forzar.

Sin duda, las empresas y líderes que entiendan esto van a conseguir estar a años luz de su competencia, incluso cuando esta parezca tener un producto mejor, más barato o esté invirtiendo cantidades abismales en publicidad de buscadores.

A mí me encanta trabajar con personas que tienen ese punto creativo, pero a la vez tienen suficiente experiencia para saber lo que el mercado realmente quiere y priorizar con los pies en el suelo.

Creo que esta va a ser la forma de vender productos tipo aplicaciones móviles, juegos o servicios web B2C.

Me ha inspirado a escribir esta entrada en mi blog, el mimo y cuidado con el que el equipo de desarrollo de Crystal Dinamycs que trabaja en la nueva y renovada saga de Tomb Raider está aplicando lo que comento.

Sobre el mercado de Internet

Aunque profesionalmente, y quizá en cierto grado personalmente, mi mercado es el de Internet y el desarrollo de software para el mismo, tengo el placer de conocer y compartir varios cafés a la semana, junto a sus debidas conversaciones, con líderes de negocios en otros sectores, ya sean amigos, clientes o incluso familiares.

Existen diferencias notables, en el modo en el que nuestros consumidores, u otros actores relacionados con nuestra actividad, perciben nuestra forma de hacer negocios o a nosotros mismos, con respecto a el modo en cómo ven los negocios en otros sectores.

Desconozco si por la naturaleza del sector o por haber forzado ciertas convenciones en como hacer ciertas cosas, hay precisamente ciertas cosas que se han asumido como normales en este sector pero son totalmente impensables en otros.

Hay tres puntos principalmente en los que creo que hemos fallado o que personalmente he experimentado situaciones que en otros sectores no son normales.

Twitter y la cultura del emprendedor en Internet.

Twitter nos permitió darnos a conocer y compartir cosas que hacíamos de forma cercana en el 2007, cuando sólo usuarios del sector o early adopters lo conocían mientras el resto  no lo encontraban útil e incluso lo encontraban peligroso.

Esta herramienta permitió a la gente del sector estar más en contacto que nunca entre sí, multiplicar el número de eventos sobre temas que antes no eran tomados en cuenta y que nos permitían, basándonos en la experiencia de otros, alimentar la moral y el espíritu que le lleva a uno a intentar salirse del camino establecido por antiguos esquemas corporativos, creando nuevos negocios que eran dirigidos de una forma menos cuadriculada por líderes más cercanos y con los que se podía hablar, sin que fuese necesario ponerse una corbata e intentar convencer a su secretaria de que no eras una amenaza para el valioso tiempo de esa persona.

Pero en algún momento se nos fue de las manos. Incluso en el 2007 ya era raro, al menos para un vasco como yo que no tenía precisamente la actitud más social y extrovertida del mundo, ver cómo algunas personas se tomaban excesiva confianza al acercarse y entablar conversación contigo sin haberte visto antes, una sensación claramente artificial de amistad que se trataba de imponer como normal, justificándola con el conocer superficialmente a una persona en base a las actualizaciones en el Twitter de la misma.

Después de eso Twitter se masificó como la pólvora, invitando a entrar a gente que tenía una necesidad clara de aprobación constante y dando una oportunidad para la gente que estaba dispuesta a saciarla. Es una pena, pero creo que Twitter tiende a convertirse en un mercado de aprobación en lugar de una herramienta de comunicación personal o de contacto.

Y a las empresas, empresarios y profesionales de Internet esto no nos hace favor, ya que  sospecho que hemos alimentado una expectación por parte de un público que no siempre es nuestro consumidor pero que es exigente a la hora de demandar información que muchas veces es necesario proteger.

Y ante el vicio de pedir, la virtud de no dar. A pesar de que se confunda con falta de transparencia, o que te tachen de tener una actitud de las que no casan con un modelo de empresa de Internet, en el que parece que todo vale.

Con tantos blogs comentando inversiones sin tener toda la información en la mano, nombres y apellidos de promotores, inversores convertidos en estrellas, tierras prometidas para que tu negocio se expanda sin aparente esfuerzo, artículos que analizan siempre los mismos puntos para ser un emprendedor de éxito todo mezclado con tecnología, Internet y lo que esté de moda en ese momento, resulta todo un reto encontrar a promotores que mantengan una cierta distancia de todo esto y que hagan lo que realmente es necesario: crear mercado y dejarse de tonterías que sólo alimentan la comidilla entre gente que tiene hambre de porquería y gente que tiene el ego lo suficientemente alto como para saciarlo supliendo en exceso ese hambre.

No es normal que me haya encontrado a programadores y otro tipo de profesionales como la copa de un pino, que me han dicho, como si fuese algo malo, que ellos no se han animado a ponerse por su cuenta o han montado su negocio. No es normal. Un profesional es tan necesario como un empresario y creerme, necesitamos buenos profesionales en España.

Creo que hemos alimentado demasiado una cultura en la que emprender debe ser la respuesta ante el mínimo resquemor con tu puesto de trabajo o la crisis actual. No ya emprender, que emprender me resulta una palabra demasiado grande como para etiquetar con ella a alguien que monta un negocio o proyecto en Internet, sino el hecho de montar un negocio con recursos propios, contratar, buscar clientes, establecer tus procesos e infraestructura desde cero.. es algo duro, muy duro, y en algunos casos no es aconsejable tomar a la ligera, especialmente en estos momentos y en algunas situaciones personales, que ahora mismo pueden ser las peores posibles como para arriesgarse a algo así.

El mercado y algunas cosas que no me gustan en él.

El origen de que me plantee esto, quizá haya sido motivado por algunas experiencias que he tenido tanto a la hora de seleccionar proveedores como de reunirme con nuevos posibles clientes.

Algo que parece habitual, y que cada vez me pasa con más frecuencia desde hace algún tiempo, es que en una primera reunión te hagan preguntas sobre la organización interna de tu empresa, en algunos casos se atreven a preguntar sobre cifras de financiación o caja concretas. Para mí esto, lejos de ser normal, es algo que me hace desconfiar inmediatamente de ese proveedor o cliente, aunque no lo demuestre ya que no me resultaría cómodo el contestar con un “¿a usted qué le importa ese dato?” suavizado o no, dependiendo de la agresividad que se haya empleado al preguntar. No se me ocurre ningún sector en el que tú como proveedor, preguntes abiertamente este tipo de cosas. A mí desde luego no se me pasa ni por la cabeza, a menos que tengas confianza con alguien de la junta directiva.

Recuerdo cómo algún conocido mío del sector, entrevistando a un candidato para ser CTO (director técnico), les preguntó sobre la cantidad exacta de financiación de la que disponían en la empresa y quiénes eran los socios inversores. Nuevamente, no se me ocurre ningún sector en el que un candidato a entrar en la empresa, para un puesto que no sea el director general de la misma, pregunte sin dudar este tipo de cosas.

Lo mismo pasa con posibles clientes. Hace poco, comentaba con un amigo algo muy interesante a la hora de acudir o concertar una cita con un cliente: la mayoría de clientes nunca van a serlo y no sólo eso, te van a hacer perder el tiempo.

Y es que muchos posibles clientes no lo son en realidad y suele ser habitual que en lugar de un presupuesto lo que quieran es ofrecerte un porcentaje en la empresa sin haber trabajado contigo ni conocerte, algo que suele ser habitual, pero que en otros sectores es impensable.

Me ha llegado a pasar que ese cliente, que en realidad no es cliente, se escandalice u ofenda cuando le pida un plan financiero cuando realmente llego a estar interesado en su equipo o proyecto, cosa que suele ser muy rara y se da en muy pocas ocasiones, o le saque pegas al que vagamente tienen.

Debe existir alguna especie de academia de empresarios de Internet donde alguien les convence de que son especiales y que pueden conseguir hacer lo que otros les cuesta mucho dinero y tiempo, en sectores que no dominan o no tienen experiencia. Y se lo creen.

En otros sectores lo normal es que todos estos temas sean impensables y se tomen las cosas más en serio. No digo que no haya empresas del sector que no se las tomen así, pero generalmente quedan en segundo plano y no destinan tantos recursos en hacer que sus líderes sean estrellas mediáticas que representen a la figura de emprendedor modelo.

En los últimos años he tenido el placer de hacer negocios, e incluso ser socio, de personas que podrían dar charlas magistrales en eventos referentes del mundillo emprendedor, pero nunca lo harán y tienen sus motivos. Nunca los había entendido al nivel que los entiendo ahora.

Candidatos técnicos y programadores.

A pesar de que algunas cosas sean tan pocas serias como lo que comento en las líneas anteriores, a las empresas que tienen base tecnológica en Internet no les vale cualquier profesional.

Siempre digo que la tecnología es lo menos importante pero es lo más crítico. Y creo que es cierto.

Hay una diferencia abismal entre un equipo formado por personas motivadas y con experiencia a un equipo mediocre y que va a la oficina a cumplir sus horas. Y para una empresa en la que todo, absolutamente todo, se basa en la tecnología y lo rápidamente que pueda evolucionar y adaptarse con los menos recursos posibles, este hecho es algo de lo que debe ser consciente.

Un programador motivado y con experiencia, puede realizar más trabajo que un equipo de cinco en el mismo tiempo, y estoy seguro que me quedo corto en la comparativa.

Actualmente hay un debate muy interesante entre los que dicen que hay escasez de programadores y los programadores, que dicen que hay pocas empresas que van a pagar lo que realmente valen. No voy a entrar en ese debate ya que hay demasiados matices que hacen que todos tengan razón, en cierto modo.

Lo más complicado para una empresa sin embargo, no es encontrar a programadores que sean los mejores del mundo, que sean hyperperfeccionistas o que dominen lo último del mercado en cuanto a tecnologías, lo más complicado suelen ser dos puntos:

  • Alguien que se comprometa y pueda trabajar en una oficina sin que su jefe esté presente.
  • Alguien que tenga una visión pragmática y pueda terminar un producto que luego pueda irse mejorando en el tiempo.

Que tengan pasión por la tecnología y sean capaces de aprender por sí solos nuevas herramientas o lenguajes de programación lo doy por supuesto, pero los dos puntos anteriores, para mí no tienen precio.

Conclusión

Por concluir, creo que hay muy buenos profesionales de Internet en España. Creo que podemos hacer cosas en Alemania o Silicom Valley calificarían de imposibles con sobrado éxito y con recursos que ellos ni se plantearían, pero debemos concentrarnos en trabajar y en lo importante: sabiendo como personas normales lo que tiene valor y lo que podemos preguntar o no a alguien que no conocemos o al que queremos mostrar respeto.

Respeto, seriedad, sacrificio, constancia y trabajo duro, las más difíciles ya las tenemos, el resto es cuestión de concentrarse en lo más importante y dejar de jugar a cosas que carecen de importancia.

Creo que dejando a un lado las tonterías que muchas veces vemos, más propias de un programa de tele5, conseguiremos que otros nos vean como un sector en el que todo no vale y se hacen las cosas en serio.

Mi último año y un mes

Hacía algún tiempo que no hacía una recapitulación escrita de lo que he hecho en los últimos meses a pesar de que os puedo asegurar que ha sido el año más intenso que recuerdo, de hecho, estos dos últimos años han sido los años que más cosas he aprendido de mí mismo y los últimos cuatro, además de ser en los que más he aprendido en general, han sido en los que más vivo me he sentido con diferencia.

Arranqué en Octubre del año pasado con una decisión bastante dura, que fue abandonar mi anterior empresa Blackslot, de la cual soy cliente, en la que hicimos cosas tan interesantes como Artesanio, para crear una agencia de desarrollo de proyectos para Internet llamada Simettric.

Simettric es mi proyecto principal y al que dedico más recursos. Mi objetivo es crear la agencia de desarrollo en la que me gustaría trabajar como empleado.

Simettric ha empezado ofreciendo servicios de desarrollo y diseño de servicios a clientes, pero su objetivo final es el de crear producto propio, producto que se va financiando precisamente con los servicios que ofrecemos.

En Simettric además de hacer el desarrollo, nuestro servicio más interesante es el de diseño de producto, que toma conceptos de metodologías recogidas en el diseño de servicios para ahorrar conflictos antes de iniciar los trabajos de diseño de interfaz y desarrollo.

A pesar de ser un proyecto ambicioso he decidido enfocar las cosas desde una perspectiva diferente a la que emplee en Blackslot como CEO, filtrando mucho más a mis clientes, evitando las interrupciones al máximo y sobre todo, tener horarios normales y mejorar la cantidad de tiempo que dedico a mi familia y amigos.

El filtro de clientes ha venido de forma natural gracias a la crisis actual y a contactos que tenía de años anteriores. Creo que cuando ofreces servicios o productos de valor real, no te es difícil encontrar clientes que los demanden y poder elegir, de entre esos clientes, con quién no quieres trabajar.

Una de las cosas que he aprendido es a no aceptar proyectos de clientes en los que no pueda tratar con el cliente final directamente. Me refiero a proyectos enteros, en los que tu cliente hace de intermediario y generalmente no sabe muy bien qué está vendiendo o existe una clara barrera de idioma.

Lo de los horarios fue más complicado, pero finalmente al trabajar en oficina a la que para  llegar tengo que coger el metro, ha sido fundamental para conseguirlo. Otro factor que me ha ayudado mucho es el quedar con mis amigos al final del día, cosa que me da puntos de vida y hace que las comeduras de cabeza del día desaparezcan.

Otro proyecto en el que estoy trabajando es 4Visions Manager, una plataforma cloud de gestión de proyectos, facturación y contactos para agencias de traducción, que además poco a poco irá incorporando funcionalidad de mercado de traducción y doblaje.

Es un proyecto en el que me animé a entrar como socio principalmente por la experiencia de mis socios en el campo de la traducción, algo que hace muy difícil a la competencia de base tecnológica crear un producto a la altura de lo que tenemos planificado.

Además de esto, desde Simettric estoy trabajando junto a otro partner en una solución de eCommerce basada en WordPress, orientada a pequeños y medianos comercios, así como agencias que se dediquen al diseño de themes o plugins para este cms, que requieran una solución que nos les ponga límites en el diseño web y personalización de soluciones para tienda electrónica.

Intenté comenzar el desarrollo de Typewriter, un concepto de editor de texto online + offline supersimplificado orientado a escritores, tanto escritores literarios como a personas que necesiten escribir documentación, pero me ha sido imposible dedicar recursos por el momento para poder ejecutarlo.

Junto a los proyectos de clientes que se han hecho desde Simettric, estos son los desarrollos que me han tenido ocupado, y me tienen ocupado, hasta la fecha.

Por otro lado he organizado algunos eventos y participado en otros. Es algo que me gusta y que me sirve para conocer gente con la que trabajar y nuevos clientes, aunque principalmente suele ser más productivo en lo primero.

Este año hemos organizado BilboStack, que en Enero tendrá una segunda edición, y PucelaTechDay con un éxito sorprendente.

Para ambos eventos hemos reservado una mañana de un sábado, en Bilbao y Valladolid, y parece que ese formato ha gustado mucho. Nos estamos planteando hacer otros similares en otras ciudades ya que la experiencia ha sido genial en ambas ciudades.

Otra iniciativa de este tipo con la que seguimos es ElComité, antiguo webdevbilbao, en la que nos reunimos un par de horas de una tarde la última semana de cada mes, para hablar de temas punteros de tecnología.

Intentamos aprovechar el cambio de nombre para organizar charlas más de negocio o iniciativas menos ligadas a la programación, pero no salió bien por lo que nos centraremos en el terreno técnico eso sí, no sólo en la temática puramente ligado a la programación.

De hecho, este martes nos reunimos de forma especial para organizar algo que llevaba tiempo deseando ver en Bilbao: alquilaremos una casa rural en Febrero en la que varios equipos desarrollarán en un fin de semana un proyecto real y utilizable en Internet. No habrá premio, el premio será su proyecto online y la experiencia vivida ese fin de semana, además claro está, de la visibilidad que tendrán los proyectos.

En esta reunión los equipos que tengan preparado su proyecto, lo presentarán y si hay gente que se anime a unirse a la iniciativa será buen momento para comentarlo. Los equipos podrán ser de una persona y el número total de asistentes para esta edición será de diez.

Otra experiencia interesante relacionada con los eventos fue mi participación como ponente en el deSymfony, evento en el que tuve la oportunidad de coincidir otro año más con los mejores desarrolladores php del país.

A pesar de todas estas cosas que estoy haciendo, he logrado mejorar mi calidad de vida personal. Recientemente me he reconciliado con viejas amistades y ha sido un paso muy importante para poder conseguir un equilibrio entre el trabajo y lo importante de esta vida.

Un objetivo que tengo en el tintero es el de conseguir crearme rutina de correr todos los días, algo que intenté antes de Abril sin éxito y que espero conseguir ahora inspirado por los consejos y la experiencia de Carlos Sánchez.

Al final, mi objetivo general es hacer cosas, pasarlo bien mientras las hago (muy importante para mí) y ser feliz. Con esto claro en mente no es difícil tomar ciertas decisiones profesionales que a priori parezcan radicales, poco inteligentes o nada sensatas según gente que suele ser dada a ofrecer o vender consejos, pero que les den, sed felices.