Cansado

Forzar algo es siempre cansado. Con el tiempo valoras las cosas que consigues de forma natural, sin forzarlas, independientemente de que tus ganas de que esas cosas funcionen de la forma que tienes en la cabeza te hagan ver que conseguirlo sea más importante que tu propia vida, salud o la gente cercana a ti. Esto es especialmente cierto cuando eres un cabezón o un orgulloso, como es mi caso.

Sin embargo, siempre se aprende cuando quieres hacerlo. Y aprendes que las cosas que mejor funcionan son las cosas que se han conseguido de forma natural.

Con otras podrías conseguir mucho, mucho más. De hecho puedes conseguirlo en poco tiempo, como otros lo han conseguido. A medida que entras en ese juego, te vas dando cuenta de lo cansado que puede llegar a ser.

De igual forma ocurre con las relaciones. He de decir que no soy el mejor para hablar de este tema pero me atrevo a decir que las personas con las que mejor trabajo, comparto conversaciones apasionantes, me divierto, amo y consigo metas, son con las que de forma natural estoy conectado. Cuando conectas de esta forma con las personas todo funciona muy bien y de forma muy sencilla, con otras es más cansado.

Y es que intentar convencer a alguien que espera con escepticismo cualquier cosa que salga de ti es cansado.  Puede que se trate del compañero perfecto para emprender un camino para el que crees que su ayuda sería más que valiosa pero para que funcione bien, esa persona necesita tener confianza y demostrarla, de otra forma el viaje puede resultar muy cansado.

Resulta también cansado tratar de conseguir el éxito en algo que no entiendes, simplemente imitando o replicando lo que has visto que otros hacen sin sentirlo. Como he oído alguna vez a Punset: “la felicidad está en la sala de espera de la felicidad”, es decir, se es feliz con la ilusión de conseguir algo que te haga feliz. Pero creo que ese “algo” debes sentirlo, desearlo realmente y sobre todo entenderlo ya que de no ser así, será muy cansado pelearlo y no conseguirlo. No se disfruta de la vida cuando no deseas realmente lo que deseas.

He aprendido que pocas cosas son las que realmente merecen la pena e irónicamente, suelen ser las más sencillas y las que menos problemas dan. En algunas ocasiones son cosas que no son perfectas, pero es que a veces lo perfecto, resulta cansado.

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