Hay cosas

Hay cosas que provocan mezclas de diversas sensaciones o emociones. Coctels de varios sabores que cuyas mezclas no se saborean en un sólo instante, pero que su gusto final impregna nuestro espíritu y ánimo de una forma más contundente que cualquier sensación, experiencia sexual, palabra o señal de afecto.

La seguridad que te da la experiencia, levantarse y mantenerse firme después de cometer un error, no esperar nada y conseguir algo que realmente importa, ver cosas que otros no ven o quieren ver, ganar al menos una batalla al tiempo y enfrentarte sin aceptar una derrota a la incertidumbre, a tu orgullo, ver una sonrisa de alguien que desea ver la tuya a pesar de que tú no sueles sonreír, no haber dado cuartel a tu ignorancia o a la opinión fácil que haya salido por tu boca o a las primeras impresiones que disfrazan la oportunidad de cometer un error o acertar aprendiendo de ello, no haberte limitado ni dormido ni cedido, haber salido de los raíles trazados por un sistema que ha caído, raíles soldados a nuestras conciencias y miedos, seguir caminando mientras el camino nos da la bienvenida con agujeros, grietas y trampas, saber por qué sigues caminando en la dirección en la que caminas, saber que no estás solo y si lo estás, que nada va a pararte, estar preparado para enfrentarte con uñas y dientes al próximo puñetazo y saber que no cederás, siendo un loco, siendo un aparente iluso, siendo feliz, siendo libre.

Hay cosas por las que merece la pena morir viviendo.

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