La experiencia Starbucks

I Love Starbucks By Beniamino BajHe de hacer una confesión, soy un fan crónico de Starbucks. Cada vez que visito una ciudad que dispone de su presencia siento una necesidad imperiosa de ir a tomarme un Frappucino Venti hasta arriba de nata y a poder ser bañado con chocolate por encima, acompañado siempre de un pastel de queso con frambuesa.

He de hacer otra confesión, no me gusta el café de Starbucks.

Sin embargo, más de una vez he tomado su no delicioso café con leche y a pesar de su sabor, he disfrutado de él hasta el último sorbo.

Es curioso cómo desde la entrada, sea del tamaño que sea el local, se puede sentir un abrigo especial que hace contraste con lo que se puede observar a través de sus ventanas, en especial cuando te encuentras en una ciudad como Madrid, en la que sus calles alimentadas por caminantes hacen contraste con la imagen de otros seres similares sentados en compañía de su portátil, su lector de libros electrónicos, su libro de verdad e incluso de otro ser humano que alimenta la experiencia general de el simple hecho de estar allí, con ese toque auténtico de una conversación relajada a pesar de la lluvia de prisa que se desata en el exterior.

Es el local perfecto para tomarte tu tiempo, oler y sentir el café en el ambiente y sentir también que estás en la sala de espera de un lugar en el que debes tomarte tu desayuno con calma, a pesar de que no estés desayunando, y disfrutar de todo excepto del sabor de tu café con leche, que lejos de estar buenísimo, te hace comprender que lo último que valoras de estar allí es el sabor de dicho café.

Sus sofás verdes, su inconfundible logotipo esférico por lo general muy bien situado dentro y fuera del local, el sonido de las máquinas preparando el café, el ruido inexistente generado por las conversaciones que ves en el local (siempre y cuando el local no esté hasta arriba de personas que confunden Starbucks con Ikea) hacen que las demás cafeterías luzcan como un local donde perfectamente se podrían servir Kebabs, con un profundo respeto a los locales donde se sirven Kebabs, sea lo que sea que estos lleven en sus salsas.

Resumiendo, la experiencia es más importante que el producto.

Un comentario en “La experiencia Starbucks”

  1. Buenas Asier, yo te recomiendo que vengas a canarias, comas donde comas, y entres donde entres notaras esa calma, va en nuestra forma de ser (tan alejada de las grandes ciudades).

    Recomendación aparte, me ha gustado mucho el análisis tan profundo de algo tan simple y tan a la vista como es el diseño, sensación, y día a día de un local.

    Un Saludo

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