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Los seres humanos somos increíbles. En serio, tenemos la capacidad de hacer de cualquier cosa una ciencia entendible y mejorable hasta niveles artísticos.
Un ejemplo de ello es la música. Algo que seguramente empezase con un ritmo improvisado, apostaría que causado por un peludo ser pensante al golpear un instrumento tan sotisficado como un palo o una piedra contra algo. De esto no sólo hemos hecho un arte, sino que es matemáticamente posible hacer cálculos sobre la representación de una canción para manipularla o para encontrarla entre una gigantesca base de datos de canciones por comparación con lo que está sonando por un altavoz, gracias a seres humanos que han programado cosas tan útiles como la aplicación para móvil de Sazam.

Hemos conseguido volar también, e incluso hacer que cosas sin vida puedan volar sin chocarse con el primer árbol que se cruce en su camino.

Y aún así, podríamos pensar que esto es gracias a los avances modernos, como si esto no hubiese sido fruto del esfuerzo o interés de personas como nosotros. Pero hace algunos siglos, incluso antes de existir el primer tenedor, personas humanas como nosotros inventaron el papel, estudiaban las costas, creaban mapas casi perfectos, edificios increíbles que hoy en día siguen en pie, fabricaban barcos de madera que no sólo no se hundían sino que atravesaban océanos, otros creaban relojes y usaban esa lógica para crear autómatas increíbles, otros curaban personas, otros crearon la electricidad… y todo sin internet, y en algunos casos sin libros o al menos libros sobre la temática que ellos desarrollaban.

Me pregunto cómo no se nos cae la cara de vergüenza, sabiendo lo que esta gente conseguía, con los medios de comunicación que tenían, sus posibilidades de viajar, el excépticismo que me imagino que el resto de las personas tendrían cuando hablaban con ellos al decir cosas como que “emprender en España hoy en día es duro”, ¿no se han parado a pensar en lo que estas personas tuvieron que hacer para conseguir lo que consiguieron?.

De todas formas, esto no es lo que más me da que pensar. Lo que realmente sí que lo hace, es que la mayoría de esas personas que crearon o consiguieron esas cosas tán alucinantes, destacasen también en otros campos totalmente diferentes a los relacionados con lo que consiguieron hacer.
Hoy en día parece que si estudias oficialmente algo, te esclavizas en ese sector y ya no puedes ser bueno en otra cosa a menos que hagas una formación oficial que lo acredite, que acredite que puedes llegar a ser serio o bueno en otro campo específico.
Al infierno con eso.

Existen casos que ridiculizan este pensamiento, desde el de Howard Hughes un autodidacta que aprendió a crear todo tipo de aviones aplicando innovación al extremo siendo también un buen productor de cine, hasta el de Li Ching-Yun, que vivió más de 250 años (no se ha conseguido desmentir este dato) y además de ser un conocido instructor militar dedicó parte de su vida al estudio de las plantas medicinales y sus efectos rejuvenecedores y de longevidad con aparente éxito, pasando por los de gente tan polivalente como Leonardo Da Vinci. Muchas más personas han conseguido destacar en varios campos o en campos que aparentemente no se “suponía” que podrían destacar.
Quien busca talento actualmente se refiere a este tipo de personas como “personas en forma de T“.

En la época Edo en Japón, algunos maestros samurai enseñaban a sus alumnos, especialmente a los que se obsesionaban en conseguir la perfección en el arte de la espada, un ritual radicalmente distinto: el dominio de la ceremonia del té. El que no dominase este arte no era considerado un buen samurai.

Sin irnos tan lejos en el tiempo, hoy en día existen personas a las que personalmente sigo y admiro, como Jack Dorsey, que no sólo es programador e inventor de productos para internet como Odeo, Twitter y SquareUp, sino que es masajista y diseñador de moda profesional.

Creo que las personas que realmente crean cosas que sobresalen, son las personas que logran vivir fuera de su categoría, que hacen algo más que cerrarse en lo que ya saben de sobra que se les da bien.

Es inevitable que te etiqueten en un campo, pero no es la gente que pone etiquetas la que consigue la satisfación de hacer cosas que importan o que cambian la forma de vivir a las personas. Esas personas descubrirán o no, que un ser humano (si quiere) puede ser algo más que un programador, un traductor, un joyero, un músico, un escritor, un médico, un pensador, un sociólogo, un administrativo, un cocinero, un camarero, un deejay, un informático que arregla ordenadores, un administrador de sistemas, un ingeniero… y lo más importante, que debe ser más que eso.

Una de las cosas que más me interesa, me gusta y valoro en el trabajo de diseño y gestión de producto, es cómo al asumir este rol, el verdadero profesional que asume este cargo debe aprender el dominio del producto del cual son responsables, es decir el campo en el que sus consumidores y el mercado en el que se mueven funciona, independientemente de que sea el dominio en el que más experiencia haya tenido a lo largo de su vida o si quiera conozca antes de diseñar dicho producto. Me parece una oportunidad apasionante para ponerte a prueba y aprender de lo que eres capaz de aprender como ser humano de otros seres humanos.

Seguramente muchos pensarán que todo lo que estoy escribiendo tiene que ver con la faceta profesional de las personas, no es así. De hecho, la palabra profesional no me gusta, me recuerda a algo que haces obligado durante una jornada concreta para poder conseguir un dinero concreto que te permita vivir, nada más.
Prefiero pensar en esto como algo artesanal, cosas que puedes hacer, cualidades que puedes adquirir que te aportan valor a tí mismo y a la gente que te importa.

Causalmente siempre hay personas dispuestas a pagar por las cosas que aportan valor, es algo natural y aprovechable, pero sin duda lo importante es lo que te aporta como ser humano, el conocimeinto y recursos que te da un campo en principio irrelevante para aportar un granito de originalidad a cosas aparentemente reinventadas, eso es muy grande.

4 comentarios en “Categorías”

  1. dos cosas asier..
    1. solo de la carencia proviene el ingenio, luego de la crisis en Arg los indices de GEM muestran un creciente incremento de emprendedores, los primeros años por necesidad, y estos ultimos ya por vocacion. es que se ha sembrado el bicho de hacer cosas por cuenta propia y es notoria la satisfaccion (mas alla de lo economico) que refleja crear algo.
    2. Tu reflexion me hizo acordar a un libro que tengo en algun lugar de la biblioteca llamado “The Medici Effect” el cual hace fuerte hincapié en la intersección de facultades, de segmentos, de categorías.. en esas combinaciones es donde se produce la explosión e innovacion.
    Abrazo Asier!

    1. Gracias por compartir la referencia del libro, me lo apunto en mi partigi para leerlo :)

      Sobre lo de Argentina, conozco a personas de Bilbao que se han ido allí y ahora tienen su empresa en Buenos Aires, me han comentado mucho lo que me has dicho, espero que en España las personas puedan al menos quitarse esa imagen negativa que tienen hacia los empresarios y cambien esa actitud de quejarse por la de crear nuevos caminos.

      Como siempre un placer Fernabel.

  2. Otro buen post Asier. Me alegra que en el listado de personajes innovadores no hayas incluido ningunos de esos que se aprovechan de las ideas de otros o del dinero público para su “no” proyecto innovador y luego si te he visto no me acuerdo. Tú conoces a alguno muy bien.
    Cambiando de tema estaría encantado de que hablaras en tu blog sobre la ponencia de castellón ya que algunos nos hemos quedado sin entrada. :-)

  3. Muy interesante tu blog, si nos gusta dedicarnos a varias cosas, no necesariamente relacionadas entre sí… ¿por qué no? Hay que tener inquietudes en esta vida, aprender y ser curioso.
    ¡Un abrazo!

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