Clientes con los que yo no trabajo

Desde hace unos años vemos cómo se dice que hay falta de buenos programadores. Hay quien no está de acuerdo y debate con que hay falta de empresas que paguen –el sueldo– que un buen programador merece.
Aplicado a clientes, el precio también podría ser un argumento para justificar que sean tantos los proyectos que salgan mal, no se completen o terminen con clientes y proveedores que acaban totalmente quemados.

Llevo trabajando como autónomo desde el 2008, he trabajado con clientes de muchos tipos, grandes y pequeños. Previamente también he trabajado en proyectos como consultor en los que se tenía trato directo con el cliente. He visto vender cosas sin sentido que nunca han llegado a usarse, a precios con los que ahora mismo podría plantear la ejecución de todos los procesos de una empresa de internet que fuese perfectamente sustentable económicamente.
Se podría decir en estos casos que tiene tanto la culpa el que vende como el que se deja vender.

En el caso de pequeñas agencias de desarrollo, agencias que venden desarrollo a medida para empresas de internet o startups o “mentes que se creen inquietas emprendedoras”, sus dos recursos más importantes son el tiempo y el dinero. Desarrollar software es duro, pero desarrollar software para internet es un trabajo que requiere además mucho conocimiento, experiencia en muchos ámbitos y dominio de otros recursos como diseño, usabilidad, sistemas y capacidad de priorización.
Se ha vendido la idea de que crear una empresa en internet es barato y por regla de tres, desarrollar el software o la plataforma tecnológica sobre la que se sustenta una empresa de este tipo también lo es.

Con esto en mente existen muchos promotores buscando proveedores que les ofrezcan algo coherente con esta realidad. La realidad es que ni crear una empresa en internet es barato, ni desarrollar la plataforma lo es. Y lo más interesante de todo, la plataforma tecnológica NUNCA se termina de desarrollar.
Muchos proveedores que empiezan cometen el error de entrar en este juego y terminan por aceptar desarrollar proyectos mal presupuestados en tiempo y dinero, perdiendo en muy poco tiempo toda la ilusión y capacidad económica para liderar cualquier negocio.
Se podría decir en estos casos que tiene la culpa tanto el que busca oro a cuatro pesetas como el que lo vende, junto a su dignidad.

Desde que la crisis golpeó de una forma contundente a España y comenzó a verse que venía para quedarse, allá en el 2010, he visto salir de España a antiguos colaboradores y clientes. El resto que se ha quedado en el país o ha cerrado o sobreviven cuidando y pensando muy bien los pasos que dan día a día.
Creo que una de las cosas que hay que saber ahora más que nunca es con quién NO trabajar.
Me he animado a escribir este post en base a los perfiles de clientes con los que espero no volver a coincidir en un futuro.

Tipo 1. Los que no respetan tu trabajo.

Existen candidatos a clientes que te envían ya un precio o unas horas determinadas para realizar un trabajo. Rara vez estas estimaciones se aproximan a la mitad de su coste en el mundo real.
Los hay también que intentan bajar el precio o la estimación en tiempo en tu propuesta de manera insistente. Siempre que he trabajado para gente con esta actitud el proyecto ha ido mal.

Tipo 2. Los que no saben lo que quieren, pero tampoco quieren que se lo digas tú.

“Quiero una red social para el mundo de la moda” “Quiero un comercio electrónico relacionado con el mundo de los artesanos”, suelen ser afirmaciones tipo de personas que no tienen nada concreto en la cabeza, sino que han visto otros negocios que están de moda y quieren subirse al carro.

Algunos te vienen con un diseño de otra web o incluso hecho por ellos mismos en las herramientas menos adecuadas para hacerlo y te dicen que eso es exactamente lo que quieren.
Ni siquiera se han planteado cosas tan insignificantes como cómo diablos van a cobrar a sus clientes o cómo van a organizar la taxonomía del sitio, sólo que quieren “algo como eso”.

He de decir que aquí he visto una oportunidad y en Simettric ofrezco un servicio que ayuda a mis clientes a darse cuenta de lo que conlleva técnicamente ejecutar su proyecto y se diseñan todos los procesos para llevarlo a cabo.
Realmente es algo que me apasiona, el definir el producto, mucho más que el programar en sí, y cuando me llegan clientes de este tipo les ofrezco este servicio directamente.
Si no están dispuestos a pagar por el mismo ni a hacer el ejercicio de definir lo que quieren, no acepto el proyecto, En el pasado he cometido el error de meterme en proyectos de mucha envergadura sin tener esto cerrado y salvo una excepción,siempre ha resultado en una mala experiencia que ha llegado a afectarme incluso a nivel de salud.

Tipo 3. Los que aseguran que les han dejado tirados más de un proveedor en el pasado.

He de decir que yo soy uno de estos, en el campo de diseño web he sufrido estas experiencias, afortunadamente hoy en día conozco varios proveedores muy buenos a los que sé que puedo acudir con total confianza.
Pero en muchas ocasiones, el dicho de que “cuando el rio suena, agua lleva” suele ser cierto. Sobre todo cuando estas personas coinciden con el Tipo1 descrito anteriormente.

Tipo 4. Los que no se preocupan por su propio proyecto.

Este tipo te encarga el proyecto y no te responde emails de dudas, cuando lo terminas y le pasas el entorno de pruebas ni accede (es importante monitorizar los logs de acceso del servidor de integración) y en el futuro de repente se acuerda y quiere hacer el deploy a toda costa.

Otros pertenecen al Tipo2, te dicen que quieren una idea abstracta y cuando se lo entregas, después de que no han leído ninguno de los emails anteriores, te dicen que eso no es lo que esperaban.

Tipo 5. Desagradecidos e impresentables.

Por alguna extraña razón, últimamente doy mucha importancia al factor humano y al ser feliz en general. Me importa muy poco que seas un emprendedor genial que das charlas sobre lo guay que es emprender y todo eso y que mucha gente te comente en tu blog y que organices un evento conocido de emprendedores en tu ciudad. A estas alturas no espero que me den las gracias por el trabajo realizado, se supone que me han pagado y yo he sido el que ha vendido mi tiempo y salud para hacer todo lo posible para que el proyecto salga lo mejor posible.

Existe gente que asume como normal todo sacrificio que se haga incluso fuera de lo presupuestado, una vez pagado el marrón es tuyo y sólo tuyo.
A menudo algunos llegan con proyectos a medio hacer, otros están revendiendo tu servicio a sus clientes y quieren que sus problemas se conviertan en los tuyos.

Existe gente también que tiene pegado el Gracias en su firma de email y cuando pide las cosas, lo pide en un tono parecido al que tendrías con alguien que se ha acostado con tu novia y mientras lo hacía se ha bebido toda la cerveza que tenías en la nevera.

La actitud es importante a la hora de trabajar, son muchos marrones, cosas a solucionar que pueden llevarte un minuto o varias horas o jornadas. Desarrollar es un trabajo que depende mucho del estado de ánimo, de tu concentración y del trato.
No es lo mismo crear para un cretino que para una persona a la que invitarías todos los días a un café porque da gusto leer sus emails.
Yo intento rodearme de los segundos, esos sí que molan aunque no organicen eventos de emprendedores.

Tipo 6. Tu familia, novia/o, pareja sentimental o tus amigos.

Esto puede ser muy peligroso, pero no voy a generalizar.

Tipo 7. Los que buscan socios tecnológicos y que no quieren gastar un euro en su proyecto.

Estamos en crisis y cada vez son más los que intentan ahorrar costes de su proyecto y proponen entrar a un partner tecnológico.

Está claro cómo distinguir a los que van en serio de los que sólo quieren “frikis sin coste”: su plan financiero. Si tienes una empresa, aunque sea una pequeña agencia formada por ti, tu mac y la típica estatua del gato que saluda, sabrás ver lo que no encaja en sus cuentas. Si ni siquiera tienen un plan financiero, ya tienes tu respuesta.

Lo normal es que sepas si saben de lo que hablan cuando al hablar con ellos demuestran saber de su sector y no son de los que creen que con un sólo programador pueden hacer el segundo facebook.

19 comentarios en “Clientes con los que yo no trabajo”

    1. Risto hace su papel delante de las cámaras. Detrás de ellas tiene una agencia de marketing y otros proyectos en los cuales estoy seguro de que no es como la marca que ha vendido y ha pasado por clientes parecidos a lo que describo en el pasado.

  1. Ojalá hubiese más gente pensando como tú, o por lo menos pensando. Por desgracia me siento identificada en el 90% de los puntos. No es lo mismo diseñar, que programar, o crear un producto, pero en tema clientes coinciden mucho, más que nada porque para llevar a cabo un producto y que salga bien hay que coordinar las partes de diseño, programación, diseño de producto etc etc etc

    ¿Lo malo de todo esto?que muy poca gente respeta el trabajo de la otra persona, y ya no los malos clientes, que siempre eligen la peor opción y quieren que hagas todo casi gratis, sino los “compañeros” o con los que tengas que trabajar para llevarlo a cabo.

    A mí me gusta mucho hablar con la otra persona, ya sea programador o impresor (muy importante por cierto) y ver qué se puede hacer, si va bien. Por desgracia me he encontrado con gente que solo ve mi trabajo como si fuese divertido crear monigotes o coger las plastidecor. Yo ya no me preocupo, si tú, cliente, no te preocupas por tu proyecto, pasas de los consejos que te dicen y quieres llevar la razón a toda costa y solo por tema personal, vamos que quieres llevar la razón y hacerte el machote, pues allá tú y tu truño que salga, eso sí, luego no me relaciones con tu ponzoña.

    A medida que pasa el tiempo voy aprendiendo y aunque necesito el dinero voy cogiendo menos clientes del tipo que describes. La salud mental y física lo primero. Ese tipo de clientes solo roban la energía y las ganas de seguir en tu profesión.

  2. Cuanta razón. Una de las cosas mas importantes de las que hablas es el respeto al trabajo de los demas. Hay muchos que lo primero que hacen es menos preciar tu trabajo y a partir de hay vienen todos los demas horrores.

  3. Lo más raro que me he encontrado han sido clientes que han aceptado mis consejos, más o menos sabían lo que querían, me han resuelto dudas en el desarrollo, lo he entregado, me han pagado y al cabo de siete meses sin entrar en la web que les hice, me llaman alarmados porque no es lo que necesitaban. De locos.

    1. Os podria poner una tienda on-line en la que se vende entre otras cosas, aires acondicionados en la que desde que se hizo los precios estan a 0€. y se puenden comprar!!

  4. También están los que ya tienen un cierto tamaño y una facturación que a una empresa pequeñita puede deslumbrar.

    Te ofrecen el proyecto de tu vida, cuando pasan dos meses te cambian las condiciones porque les sale de las narices y cuando pasan otros dos meses te las vuelven a cambiar.

    Cuando estiran tanto el chicle que se rompe, te dan una patada y te dejan a deber dos meses de trabajo.

    Si señores, también está ese tipo de clientes y lo peor es que intentan vestir su imagen de buen rollo y cordialidad.

  5. Muy, muy buen post.

    Hasta ahora he trabajado en dos empresas. La primera una Big4 donde desde siempre me decían “aquí se vende lo que haga falta”. Y vaya que si lo hacian… luego la paliza de empaparse a aprender y hacer algo que no era lo nuestro lo asumía el currito y ala, a remar.

  6. Un gran Post, llevo 10 años cocinando el mismo estofado que tu (más o menos) y he tenido clientes de cada uno de los grupos que has descrito… Tienes toda la razón. Sin embargo, si me lo permites, te diré que existen dos problemas en nuestro campo, “la falta de profesionalización” y “la falta de homogeneidad”. Llega un cliente y pide “una cosa” y le dan precios y timings que empiezan en los 1000€/1mes hasta 100.000€/1 año (lo estoy exagerando, es evidente, pero no dista tanto de la realidad). Estos dos factores hacen que el cliente perciba nuestra profesión y nuestros servicios como un intangible que tiene mucho de cortina de humo. No es que tengan razón, pero es necesario que nos reinventemos de algún modo. (pd. No soy programador, luego no me refiero solo a la programación, lo amplio al desarrollo de proyectos en Internet en general). Gracias por el post. :)

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