Quemar sensaciones

Me gustaría poder quemar sensaciones, seguro que desprenden aromas que nos resultarían característicos a pesar de que nunca los hayamos olido.

Al arder alimentarían un fuego que siempre resultaría confortable, por muy intenso escalofrío que nos hayan provocado en el momento de sentirlas.

Un fuego que lograría calentar cualquier noche en la que solos, acompañados o solos pero en compañía, necesitemos burlar, con casi desesperación, un frío que se niegue a entender indirectas en forma de abrigo.

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