Sobre el mercado de Internet

Aunque profesionalmente, y quizá en cierto grado personalmente, mi mercado es el de Internet y el desarrollo de software para el mismo, tengo el placer de conocer y compartir varios cafés a la semana, junto a sus debidas conversaciones, con líderes de negocios en otros sectores, ya sean amigos, clientes o incluso familiares.

Existen diferencias notables, en el modo en el que nuestros consumidores, u otros actores relacionados con nuestra actividad, perciben nuestra forma de hacer negocios o a nosotros mismos, con respecto a el modo en cómo ven los negocios en otros sectores.

Desconozco si por la naturaleza del sector o por haber forzado ciertas convenciones en como hacer ciertas cosas, hay precisamente ciertas cosas que se han asumido como normales en este sector pero son totalmente impensables en otros.

Hay tres puntos principalmente en los que creo que hemos fallado o que personalmente he experimentado situaciones que en otros sectores no son normales.

Twitter y la cultura del emprendedor en Internet.

Twitter nos permitió darnos a conocer y compartir cosas que hacíamos de forma cercana en el 2007, cuando sólo usuarios del sector o early adopters lo conocían mientras el resto  no lo encontraban útil e incluso lo encontraban peligroso.

Esta herramienta permitió a la gente del sector estar más en contacto que nunca entre sí, multiplicar el número de eventos sobre temas que antes no eran tomados en cuenta y que nos permitían, basándonos en la experiencia de otros, alimentar la moral y el espíritu que le lleva a uno a intentar salirse del camino establecido por antiguos esquemas corporativos, creando nuevos negocios que eran dirigidos de una forma menos cuadriculada por líderes más cercanos y con los que se podía hablar, sin que fuese necesario ponerse una corbata e intentar convencer a su secretaria de que no eras una amenaza para el valioso tiempo de esa persona.

Pero en algún momento se nos fue de las manos. Incluso en el 2007 ya era raro, al menos para un vasco como yo que no tenía precisamente la actitud más social y extrovertida del mundo, ver cómo algunas personas se tomaban excesiva confianza al acercarse y entablar conversación contigo sin haberte visto antes, una sensación claramente artificial de amistad que se trataba de imponer como normal, justificándola con el conocer superficialmente a una persona en base a las actualizaciones en el Twitter de la misma.

Después de eso Twitter se masificó como la pólvora, invitando a entrar a gente que tenía una necesidad clara de aprobación constante y dando una oportunidad para la gente que estaba dispuesta a saciarla. Es una pena, pero creo que Twitter tiende a convertirse en un mercado de aprobación en lugar de una herramienta de comunicación personal o de contacto.

Y a las empresas, empresarios y profesionales de Internet esto no nos hace favor, ya que  sospecho que hemos alimentado una expectación por parte de un público que no siempre es nuestro consumidor pero que es exigente a la hora de demandar información que muchas veces es necesario proteger.

Y ante el vicio de pedir, la virtud de no dar. A pesar de que se confunda con falta de transparencia, o que te tachen de tener una actitud de las que no casan con un modelo de empresa de Internet, en el que parece que todo vale.

Con tantos blogs comentando inversiones sin tener toda la información en la mano, nombres y apellidos de promotores, inversores convertidos en estrellas, tierras prometidas para que tu negocio se expanda sin aparente esfuerzo, artículos que analizan siempre los mismos puntos para ser un emprendedor de éxito todo mezclado con tecnología, Internet y lo que esté de moda en ese momento, resulta todo un reto encontrar a promotores que mantengan una cierta distancia de todo esto y que hagan lo que realmente es necesario: crear mercado y dejarse de tonterías que sólo alimentan la comidilla entre gente que tiene hambre de porquería y gente que tiene el ego lo suficientemente alto como para saciarlo supliendo en exceso ese hambre.

No es normal que me haya encontrado a programadores y otro tipo de profesionales como la copa de un pino, que me han dicho, como si fuese algo malo, que ellos no se han animado a ponerse por su cuenta o han montado su negocio. No es normal. Un profesional es tan necesario como un empresario y creerme, necesitamos buenos profesionales en España.

Creo que hemos alimentado demasiado una cultura en la que emprender debe ser la respuesta ante el mínimo resquemor con tu puesto de trabajo o la crisis actual. No ya emprender, que emprender me resulta una palabra demasiado grande como para etiquetar con ella a alguien que monta un negocio o proyecto en Internet, sino el hecho de montar un negocio con recursos propios, contratar, buscar clientes, establecer tus procesos e infraestructura desde cero.. es algo duro, muy duro, y en algunos casos no es aconsejable tomar a la ligera, especialmente en estos momentos y en algunas situaciones personales, que ahora mismo pueden ser las peores posibles como para arriesgarse a algo así.

El mercado y algunas cosas que no me gustan en él.

El origen de que me plantee esto, quizá haya sido motivado por algunas experiencias que he tenido tanto a la hora de seleccionar proveedores como de reunirme con nuevos posibles clientes.

Algo que parece habitual, y que cada vez me pasa con más frecuencia desde hace algún tiempo, es que en una primera reunión te hagan preguntas sobre la organización interna de tu empresa, en algunos casos se atreven a preguntar sobre cifras de financiación o caja concretas. Para mí esto, lejos de ser normal, es algo que me hace desconfiar inmediatamente de ese proveedor o cliente, aunque no lo demuestre ya que no me resultaría cómodo el contestar con un “¿a usted qué le importa ese dato?” suavizado o no, dependiendo de la agresividad que se haya empleado al preguntar. No se me ocurre ningún sector en el que tú como proveedor, preguntes abiertamente este tipo de cosas. A mí desde luego no se me pasa ni por la cabeza, a menos que tengas confianza con alguien de la junta directiva.

Recuerdo cómo algún conocido mío del sector, entrevistando a un candidato para ser CTO (director técnico), les preguntó sobre la cantidad exacta de financiación de la que disponían en la empresa y quiénes eran los socios inversores. Nuevamente, no se me ocurre ningún sector en el que un candidato a entrar en la empresa, para un puesto que no sea el director general de la misma, pregunte sin dudar este tipo de cosas.

Lo mismo pasa con posibles clientes. Hace poco, comentaba con un amigo algo muy interesante a la hora de acudir o concertar una cita con un cliente: la mayoría de clientes nunca van a serlo y no sólo eso, te van a hacer perder el tiempo.

Y es que muchos posibles clientes no lo son en realidad y suele ser habitual que en lugar de un presupuesto lo que quieran es ofrecerte un porcentaje en la empresa sin haber trabajado contigo ni conocerte, algo que suele ser habitual, pero que en otros sectores es impensable.

Me ha llegado a pasar que ese cliente, que en realidad no es cliente, se escandalice u ofenda cuando le pida un plan financiero cuando realmente llego a estar interesado en su equipo o proyecto, cosa que suele ser muy rara y se da en muy pocas ocasiones, o le saque pegas al que vagamente tienen.

Debe existir alguna especie de academia de empresarios de Internet donde alguien les convence de que son especiales y que pueden conseguir hacer lo que otros les cuesta mucho dinero y tiempo, en sectores que no dominan o no tienen experiencia. Y se lo creen.

En otros sectores lo normal es que todos estos temas sean impensables y se tomen las cosas más en serio. No digo que no haya empresas del sector que no se las tomen así, pero generalmente quedan en segundo plano y no destinan tantos recursos en hacer que sus líderes sean estrellas mediáticas que representen a la figura de emprendedor modelo.

En los últimos años he tenido el placer de hacer negocios, e incluso ser socio, de personas que podrían dar charlas magistrales en eventos referentes del mundillo emprendedor, pero nunca lo harán y tienen sus motivos. Nunca los había entendido al nivel que los entiendo ahora.

Candidatos técnicos y programadores.

A pesar de que algunas cosas sean tan pocas serias como lo que comento en las líneas anteriores, a las empresas que tienen base tecnológica en Internet no les vale cualquier profesional.

Siempre digo que la tecnología es lo menos importante pero es lo más crítico. Y creo que es cierto.

Hay una diferencia abismal entre un equipo formado por personas motivadas y con experiencia a un equipo mediocre y que va a la oficina a cumplir sus horas. Y para una empresa en la que todo, absolutamente todo, se basa en la tecnología y lo rápidamente que pueda evolucionar y adaptarse con los menos recursos posibles, este hecho es algo de lo que debe ser consciente.

Un programador motivado y con experiencia, puede realizar más trabajo que un equipo de cinco en el mismo tiempo, y estoy seguro que me quedo corto en la comparativa.

Actualmente hay un debate muy interesante entre los que dicen que hay escasez de programadores y los programadores, que dicen que hay pocas empresas que van a pagar lo que realmente valen. No voy a entrar en ese debate ya que hay demasiados matices que hacen que todos tengan razón, en cierto modo.

Lo más complicado para una empresa sin embargo, no es encontrar a programadores que sean los mejores del mundo, que sean hyperperfeccionistas o que dominen lo último del mercado en cuanto a tecnologías, lo más complicado suelen ser dos puntos:

  • Alguien que se comprometa y pueda trabajar en una oficina sin que su jefe esté presente.
  • Alguien que tenga una visión pragmática y pueda terminar un producto que luego pueda irse mejorando en el tiempo.

Que tengan pasión por la tecnología y sean capaces de aprender por sí solos nuevas herramientas o lenguajes de programación lo doy por supuesto, pero los dos puntos anteriores, para mí no tienen precio.

Conclusión

Por concluir, creo que hay muy buenos profesionales de Internet en España. Creo que podemos hacer cosas en Alemania o Silicom Valley calificarían de imposibles con sobrado éxito y con recursos que ellos ni se plantearían, pero debemos concentrarnos en trabajar y en lo importante: sabiendo como personas normales lo que tiene valor y lo que podemos preguntar o no a alguien que no conocemos o al que queremos mostrar respeto.

Respeto, seriedad, sacrificio, constancia y trabajo duro, las más difíciles ya las tenemos, el resto es cuestión de concentrarse en lo más importante y dejar de jugar a cosas que carecen de importancia.

Creo que dejando a un lado las tonterías que muchas veces vemos, más propias de un programa de tele5, conseguiremos que otros nos vean como un sector en el que todo no vale y se hacen las cosas en serio.

4 comentarios en “Sobre el mercado de Internet”

  1. Hay cosas que comentas que me parecen absolutamente inverosímiles, como el de la entrevista de trabajo. Del resto no puedo opinar porque no tengo la suficiente experiencia. Pero lo que sí creo que hace mucho daño es llamar emprendedores a los empresarios: le resta seriedad y provoca todo lo que comentas.

    1. Ojalá a todos les chocase algunas de estas cosas que comento, yo estoy curado de espantos y de hecho, me he dejado anécdotas bastante peores en el tintero.

      Creo que la palabra emprendedor está mal usada a todos los niveles. Para mí un ejemplo de emprendedor fue Cristóbal Colon y no un tipo que hace una aplicación móvil, por poner un ejemplo.

      El problema es mucho más profundo, al crear una especie de cultura en la que el llamado emprendedor deba ser considerado especial por el resto por el hecho de crear un negocio y que sea normal que dicho sujeto se empeñe por activa o pasiva en demostrar que tiene éxito a alguien. Eso sí que hace daño.

      Sobre el término empresario, no me gusta, pero lo prefiero a emprendedor. Diferenciando claro está al fundador del directivo que no ha sufrido la experiencia de levantar la empresa o negocio.

      Gracias por tu comentario aunque te haya parecido inverosímil el post :D

  2. Muy de acuerdo Asier. He vivido varias cosas de las que comentas. Es inaudito eso de andar preguntando sobre temas económicos internos.

    El camino es trabajo, implicación, talento y aderezado todo esto con un poco de suerte. Todos los que no vayan por esta senda simplemente deberán cambiar de sector, de profesión o de rol.

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