Más madera

Últimamente estoy reflexionando mucho sobre el tipo de proyectos y productos que ideo y desarrollo junto a mis colaboradores en Simettric.

Desde que desarrollo proyectos para Internet orientados a consumidor final llevo siempre clavada la misma espina, la de no crear “productos que se puedan tocar“.

En realidad, con “productos que se puedan tocar” me refiero más bien a “productos que se puedan sentir“.

Como seres humanos, la gran mayoría de nosotros tenemos la suerte de percibir las cosas y seres que nos rodean con los cinco sentidos.

Sin embargo, cuando creamos un producto o servicio que es consumido a través de un navegador web o una aplicación móvil, disfrutamos de una experiencia de uso que en el mejor de los casos involucra vista, oído y una “aproximación” a lo que sería lo que esperamos obtener a través del sentido del tacto.

Digo aproximación porque cuando tocamos una interfaz esqueuomórfica con apariencia de madera, nuestro experimentado cerebro sabe que estamos tocando cristal y no madera.

Nos perdemos el sentido del gusto y sobre todo del olfato. ¿No sería genial que nuestras aplicaciones oliesen a nuevo cuando nos registramos en ellas y si esperamos percibir madera o metal, sintiésemos la textura o el frío en la yema de nuestros dedos?

Todo esto me lleva a plantearme lo interesante que sería aprender de otros artes como la carpintería tradicional o metálica para crear productos tecnológicos que añadan un componente artesano para ofrecer una experiencia de uso más natural a nuestros usuarios.

Foto por Mathew Knott.

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