Pet projects

El año pasado este artículo escrito por Mikael Cho tuvo bastante impacto en Hacker News y en general en el mundillo de desarrollo de servicios para Internet. En él se describía la exitosa experiencia personal del autor al crear un side project super simple mientras intentaba salvar su proyecto principal.

En el artículo también se hacía referencia a este otro artículo del genial blog del servicio Buffer donde se describen los beneficios de tener pet projects o side projects al margen de tu actividad o proyectos principales.

Y en ese genial artículo se referenciaba a este post publicado en The PsyBlog, un sitio especializado en psicología, en el que se resumían los resultados de un estudio científico publicado en este paper que recoge los beneficios de tener hobbies o proyectos personales al margen del trabajo principal.

Para el que no lo sepa, un pet project o side project, no es más que un proyecto que creas en tus ratos libres fuera de los proyectos de clientes o tu actividad principal.

Hay bastantes personas, sobre todo en el ámbito de Internet, que ven como algo peligroso el crear cosas al margen de tu proyecto principal, sobre todo si estás luchando por tu startup o tienes otras cosas más prioritarias en las que poner el foco.

El foco

Todos los que hayáis consumido propaganda para emprendedores en los últimos años hasta hartaros, habréis leído sobre la importancia del foco a la hora de crear un negocio o ejecutar un proyecto de cualquier tipo.

“Empezar muchas cosas y no acabar ninguna” es lo que en teoría el foco combate y realmente es así, si realmente se aplica en la práctica.

El problema es que no somos máquinas, somos humanos. Y creo que es genial serlo.

Pero si somos humanos y personas de perfil creativo (programadores, diseñadores etc.) es muy complicado tener la capacidad de poner el foco durante largos periodos de tiempo en un mismo proyecto sin que nuestra productividad y motivación se vean afectados.

Y no me refiero a que, de modo caprichoso, a la mínima desmotivación o cansancio abandonemos el proyecto en el que trabajemos, sino a que es posible que necesitemos desconectar para que nuestra mente recupere el foco o gane perspectiva, que creo que es algo que se puede perder si realmente se pone el foco a nivel obsesivo en un proyecto.

Pero como en toda ejecución, hay diferentes cosas a considerar cuando trabajamos en varios proyectos a la vez, sobre todo si queremos tener “sensación de avance”, algo crítico para no terminar de desmotivarnos o agobiarnos por completo.

El tiempo

“No temo a la muerte, temo al tiempo” Interstellar

No se puede luchar contra el tiempo. Cada día tenemos un número de horas muy reducidas para vivir, ser productivos y descansar.

Lo único eficaz para ejecutar cosas o lograr tener sensación de avance es hacer menos. Me encanta contradecirme, ¿a vosotros no?

¿Cómo puedo defender el aparentemente “dispersarnos” en varias cosas y decir que lo que mola es “hacer menos”? La respuesta es priorizar.

Priorizar es un arte. Cuando desarrollas software para clientes de Internet, tu foco es inexistente. Creas varios productos al año para empresas de todo tipo, al margen de los que hagas para ti mismo para generar negocio o hacer I+D.

La única forma de que no acabe todo en un desastre épico (tu vida incluida), es priorizar.

Hacer lo mínimo que de el mayor valor. Hablo de aplicar el concepto MVP a tus desarrollos y productos, pero también hablo de relativizar y aceptar lo imperfecto.

Al margen de lo que puedes llegar a pensar, el dinero no te salva de priorizar. Priorizar significa saber que el tiempo es mucho más caro que el dinero y lo que vale es alcanzar el objetivo con el proyecto que estás ejecutando, no buscar la perfección o quemar tiempo haciendo cosas que ni siquiera sabes si aportan valor al objetivo de un proyecto.

El proyecto

Lo primero que debes saber para priorizar cosas en un proyecto es saber por qué lo haces. Esto puede aliviar también muchas tensiones al llenarte la cabeza de problemas que no tocan y más aún si inviertes dinero en solucionarlos.

Por ejemplo, si decides que tu proyecto va a ser un negocio es algo genial ya que es posible que ni siquiera necesites invertir en desarrollo. Lo importante en un proyecto así  siempre es vender.

Si por el contrario decides que lo que haces es una herramienta o un I+D, que posiblemente no use nadie más que tú, es también genial ya que seguramente no tengas que lidiar ni con abogados, ni temas fiscales, ni otros dolores de cabeza asociados a temas que no son el mero hecho de “crear”. Lo importante en un producto así lo decides tú: investigar una tecnología, ahorrarte trabajo, visibilidad, aprender…

Ninguna de estas dos opciones “es mejor” que la otra. Al final tú eres el que pones el objetivo y dónde está el éxito. A nadie le debe importar más que a ti o tu equipo y esto aunque parezca evidente es algo que ahorra mucho ruido a la hora de ejecutar.

Para mí, crear algo es una experiencia similar a un viaje. Dar un sólo paso en un día es mejor que pensar en dar quinientos y al final, no dar ninguno.

Un proyecto de cualquier tipo raramente tiene un fin, sólo cuando muere. Si una persona ha creado un producto que se encuentre en la fase que sea y resuelve un problema suyo o de más gente, tanto el proyecto como la persona deberían ser respetados ya que conseguir esa meta no es algo trivial.

Por ejemplo en un proyecto Open Source, aunque no tenga finalidad económica, el que lidere su comunidad debe aprender a establecer unos estándares de calidad, buena comunicación, proteger la propiedad intelectual, ser pragmático a la hora de afrontar cambios sobre lo que el o ella habían imaginado y liderar la toma de decisiones a la hora de añadir o quitar características o funcionalidades. Todo esto al margen del trabajo del desarrollo en sí.

En nuestros días, en los que la palabra emprender ha perdido su significado, es posible que un proyecto que no de beneficio económico o no sea comprado por aparentemente una cantidad relevante de dinero sea tachado de fracaso o ignorado totalmente. Sin embargo, el beneficio tiene muchas facetas y no siempre aparece cuando lo buscas. La única verdad es que hacer cosas aporta y al igual que moverse por todo el mundo, hace que se generen oportunidades imprevistas que alimentan tu perspectiva.

El dar a conocer el proyecto

Decidamos lo que decidamos, si nuestro proyecto no es una mera herramienta para nosotros, para conseguir nuestros objetivos normalmente vamos a necesitar que el proyecto llegue a la gente.

Dos puntos importantes que he aprendido a respetar desde hace años en proyectos de cualquier tipo que se vayan a usar por personas son principalmente dos: el diseño y el copy.

Aquí adquiere mucha importancia aquello de hacer menos. Si realmente hacemos menos y tratamos a nuestro proyecto como un producto, vamos a tener menos problemáticas que diseñar y comunicar/explicar. Esto se traduce en que el coste global del proyecto (desarrollo+diseño+copy) se reduce e incluso puede llegar a ser mucho más efectivo que con presupuestos mayores pero con más problemáticas “a pulir”.

Con un buen copy, un buen diseño y un proyecto que resuelva problemáticas muy concretas podemos hacer que se entienda su valor a la hora de enseñarlo y darlo a conocer.

Sobre el canal para darlo a conocer, depende mucho del proyecto. Lo que sí es relevante bajo mi punto de vista es cuidar la comunidad en torno al mismo mediante charlas, entrevistas, desayunos de trabajo y cualquier idea loca que se pueda ocurrir para involucrar a la gente que realmente va a aprovechar el valor de usarlo.

Cuando hablo de la comunidad, no me refiero a redes sociales sino a personas. Y también al trato después de conseguirlas como clientes.

Conclusión

Desarrollar pet projects al margen de tu actividad principal puede ser beneficioso tanto a nivel profesional como personal.

Ejecutar un proyecto, indiferentemente de cual sea su objetivo, es una tarea que requiere constancia y priorizar. Si conseguimos alcanzar un equilibrio y ser conscientes muy bien de qué queremos obtener, es posible que obtengamos otras cosas que no esperábamos mientras creamos cosas muy chulas con pocos recursos.

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