Una reflexión personal sobre el leak de Ashley Madison

Desde hace unos días venimos leyendo decenas de artículos sobre el leak (filtración) de Ashley Madison, uno de los hackeos que van a pasar a la historia de Internet por la “delicadeza” de la temática del servicio.

Dicho servicio online y aplicación, al igual que otras alternativas dentro del sector contactos, es especializado en facilitar principalmente la búsqueda de personas para tener una relación adúltera.

Oficialmente tanto el ataque y posterior filtración tuvieron como objetivo el demostrar que este portal estafaba a sus usuarios cobrándoles una cuota por borrar sus perfiles y datos asociados, algo que nunca llegaban hacer tras dicho pago.

Los responsables del portal han visto cómo esto salía a relucir junto a otras malas prácticas éticas, como “fabricar” miles de usuarios femeninos falsos por ejemplo, y también malas prácticas técnicas a nivel de programación del propio software o la seguridad en general del sitio web, haciendo que finalmente el Director Ejecutivo haya anunciado su dimisión.

Pero al margen de los perjuicios que tendrá que asumir y enfrentar la empresa, los más perjudicados bajo mi punto de vista serán sin duda sus propios usuarios. Han sido expuestos públicamente a las miradas de un postureo ético sin precedentes en nuestra historia y algunos de ellos han sido puestos incluso en situaciones de peligro de muerte.

“Que se jodan por adúlteros”. En el caso de este servicio parece que “el pecado” o el “acto perverso” ha obtenido una especie de Karma. No puedo describir con palabras lo deleznable y corto de miras que me parece juzgar a una persona que no conoces de plantearse engañar o tener sexo con otra persona.

Pensaba que en nuestra sociedad y sobre todo en personas que nos dedicamos a trabajar con información, datos y creamos productos de software de naturaleza social, deberíamos tener una mentalidad abierta y valorar la libertad sexual de cada persona, al margen de lo socialmente “aceptable”. Puede que no compartamos ciertas cosas y eso me parece normal además de lo natural, pero es muy diferente no compartir una idea o acto a juzgarlo como si estuviésemos por encima de nuestros deseos más primarios y tuviésemos el poder de establecer lo que nos define como una buena persona o una persona despreciable.

Se ha podido leer como a los usuarios también se les ha tachado de insensatos o incluso “torpes” al registrarse en el servicio, como si los correos electrónicos que dichos “jueces” envían y reciben desde las cuentas de las empresas en las que trabajan o han fundado no fueran completamente accesibles por una persona o equipo con privilegios de administrador.

Los desarrolladores, arquitectos de software y profesionales de producto ya tenemos presente la importancia de la privacidad e intimidad cuando diseñamos cómo debe ser una aplicación o un servicio en Internet basado en software, a pesar de esto personalmente a mí me ha impactado ver las consecuencias y juicios sociales que ha originado este leak.

Jamás se nos pasaría por la cabeza espero, justificar a un cirujano que se niegue a operar a alguien porque haya engañado a su pareja o tenga una sexualidad concreta, pero en algo como esto me ha preocupado mucho cómo se trivializa el derecho a la intimidad de una persona, se juzga sin conocer nada acerca de la misma y se asume como karma el acto de compartir nombres, apellidos, email y ubicación exponiéndola incluso en situaciones de peligro de muerte.

Y realmente no es necesario que el producto, aplicación o servicio online tenga un fin sentimental o relacionado con conocer a personas. Al diseñar servicios como planificadores de vuelos o de viajes, una persona que utilice tu servicio puede quedar expuesta si se comparte “un plan” que forma parte de su privacidad y que no ha compartido o con su pareja, familiares, amigos o gobierno. Y dicho plan también se puede asociar con algún evento con temáticas de género, religión o motivos políticos que tenga lugar en una zona o fecha concretos.

Realmente determinadas decisiones de producto pueden influir no sólo en la vida de una persona negativamente, sino que ciertas exposiciones que en nuestro contexto social pueden simplemente no ser aceptadas, en otros contextos pueden significar la persecución y muerte de dichas personas que han confiado en los productos y servicios que les ofrecemos.

Más allá de las leyes que debemos cumplir, es importante aprender de lo que está pasando con este leak para tener una perspectiva más amplia y real de las consecuencias que ya conocemos al hacer servicios que permitan compartir información de nuestros clientes y usuarios.

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