Lo importante

Hay algo que aprendes cuando te pones en serio a crear un negocio: el valor de centrarte en vender, ejecutar con éxito lo que vendes y tener en la cabeza una fórmula muy sencilla: ingresos – gastos.

Luego se añaden más variables, que en mi caso las más importantes son: con quién quiero trabajar, de qué forma quiero trabajar, qué quiero hacer, por qué quiero hacerlo, lo que me motiva y si puedo hacerlo sin retorno inicial (si es preciso, sin perjudicar al resto de proyectos junto a mi vida personal), si me hace feliz hacerlo (a mí) y si estoy avanzando realmente.

Aparte de esas cosas se unen algunas más que estoy aprendiendo últimamente sobre temas como finanzas, disciplina que empieza a interesarme por fuerza en mi día a día, y otros aspectos alejados de la programación o de tomar cervezas con amigos.

A pesar de esto, desde hace un año y unos meses, doy mucha importancia a mi vida social. Quizá porque he invertido mucho tiempo en mi trabajo y autoformación, sobre todo en los últimos ocho años de mi vida, desde la parte técnica hasta la parte relacionada con la creación de negocio.

Suelo engancharme a lo que me gusta, me apasiona, que no necesariamente es lo que me hace feliz. Bueno, quizá sí me hace feliz, pero en cierto modo si pudiésemos describir la felicidad como un recipiente, no es lo que lo llena totalmente, aunque la cantidad de continente tiene una condensación brutal de energía, ilusión y emociones.

Esa mezcla de sensaciones te hace pensar que lo demás no es tan relevante, salvo  excepciones que también acabas por descuidar y, a menos que la vida te dé un par de hostias bien dadas, es muy difícil quitarte la venda de los ojos.

Es más difícil salir cuando en Twitter y en eventos diseñados con ese fin, se repiten las mismas frases una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez sobre emprender, startups y otra clase de porno para los oídos de gente del mundillo en el cual nos movemos los que trabajamos en el sector de Internet.

Algo escribí hace tiempo por aquí, sobre la cultura del emprendedor de Internet en España y lo fácil que es caer en ese círculo de tener que alimentar la demanda de información de quienes no son tus clientes, socios y ni pertenecen a tu círculo social personal.

La realidad es que ningunas de esas cosas molonas que te repiten con ansia van a hacer que tu negocio funcione.

A tus clientes les da igual tu ronda de financiación y les da igual si das una charla sobre tu experiencia de emprendiendo sin haber vendido absolutamente nada en tu vida. A tu pareja, amigos, a tu propia ilusión, lo único que les va a importar es si has conseguido lo realmente importante, lo que hace que tenga un sentido real estar en este mundo, vivir para sentir cada detalle y compartir con quien realmente aprecia lo que eres y no lo que escribes que eres.

Cómo optimizo mi tiempo

Esto no es una guía de productividad ni un artículo para dar consejos o algo por el estilo, espero que no lo tomes así. Simplemente voy a comentar una serie de cosas o hábitos que me funcionan y a los que me he acostumbrado en mi día a día para poder lidiar con todos los fregados en los que me suelo meter.

Me gustaría que se formase un debate y conocer vuestra opinión. La economía del tiempo es un tema que me apasiona y del que tengo infinidad de cosas que aprender.

Actualmente, además del desarrollo de producto propio, manejo unos cuatro proyectos de clientes de forma simultánea en Simettric, coordino el trabajo con un equipo de profesionales distribuido a nivel nacional, además de dirigir toda la parte técnica de 4Visions junto a las labores de producto con el resto del equipo.

También ayudo a organizar ciertas iniciativas como el Bilbostack, ElComité, ElHackmité y alguna que otra cosilla. Y por supuesto tengo vida social.

Para poder hacer esto sin agobiarme lo que hago con más o menos disciplina es lo siguiente:

Horarios “normales”.

Odio trabajar en casa, es algo que hace imposible que puedas tener horarios normales, a menos que tu pareja te agarre literalmente de la cabeza y te arrastre de los pelos hasta la calle como si fueses un saco de basura revestido con un pijama o chándal. Yo no tengo pareja ahora mismo, por lo que lo mejor que he podido hacer es buscarme oficina lo antes posible.

Hasta que no he tenido un sitio dónde trabajar al que ir en metro, y depender del horario del mismo, no me he forzado a tener un horario normal.

En mi anterior empresa, Blackslot, a pesar de tener oficina no conseguía tener tampoco un horario normal, ya que la oficina estaba en la misma ciudad donde vivo, por lo que podría estar habitualmente hasta las cuatro de la mañana trabajando en ella.

Tener que coger un medio de transporte que no da servicio por la noche y no ir durante el fin de semana, me obliga a irme antes a dormir y poder aprovechar mucho mejor el día entre semana.

Los viajes también pueden ser productivos

Parte de mi trabajo es de gestión, otro es más productivo, como la parte de programación o documentación de producto.

Calculo que al día sólo tengo tiempo para una cuatro horas o como mucho seis de productividad pura, sin interrupciones, en las que estoy 100% concentrado. El resto de tiempo se consume en tareas no relacionadas con la producción, por lo tanto evito que dichas tareas me sorprendan cuando estoy concentrado en la oficina, a menos que no pueda concentrarme por otros motivos.

Los ratos en los que voy en el metro o camino hacía él, aprovecho para estar al día y leer enlaces, responder emails, hacer llamadas, coordinar trabajos, fijar reuniones etc. Esto es al menos una hora al día.

Siempre que puedo, si tengo que bajar a Madrid desde Bilbao, lo hago en bus premium de Alsa en lugar de comprar billete de avión. Las razones son principalmente dos:

  1. Tardo prácticamente lo mismo en ir desde mi casa al aeropuerto, espero a embarcar, a despegar, mientras llego, aterrizar y coger el metro hasta el centro que el tiempo en que llegar uno de esos autobuses desde Bilbao.
  2. Tienen enchufe y puedo adelantar trabajo de documentación, presupuestos, facturas , envío de emails etc.

En viajes a Barcelona o Andalucía son más complicados, en ellos suelo aprovechar las esperas en el aeropuerto o simplemente leer, no me acostumbro a trabajar con el ordenador en el avión.

Listas de TO-DO y GTD

Me he leído el dichoso libro de GTD unas cuatro veces, he estado suscrito a blogs de productividad y he usado decenas de opciones para gestionar tareas o proyectos, nada me ha funcionado en el modo en el que esperaba.

Una cosa que he aprendido y parece obvia: la herramienta no importa. Hay más programas de gestión de tareas que calculadoras, por lo tanto da igual si usas Mac, Linux, Windows o te programes tu propio sistema operativo que te vaya a hacer más productivo, da igual, el problema no está ahí.

Otra cosa importante es darte cuenta de que no vas a poder hacer todo en un día o en una semana o en un mes. Si tienes muchas cosas en la cabeza seguro que si no las apuntas van a pasarte dos cosas:

  1. Se te va a olvidar algo
  2. Te agobiarás tarde o temprano por culpa de una sensación continua que te hace tener la percepción de que no estás avanzando.

Siempre va a haber cosas que van a quedar sin hacer, y deben quedar sin hacer, al final del día. Esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de comprometerse con proyectos nuevos, con fechas de clientes y en general cuando tengamos la sensación de que por no comer, cenar, salir a tomar algo o irse pronto a dormir, vamos a adelantar mucho más que si lo hacemos.

Cuando entendí esto es cuando realmente me pude adaptar a una dinámica de apuntar tareas e ir ejecutándolas.

El objetivo es liberar la cabeza de esas cosas que están continuamente circulando por la misma. Muchas cosas se pueden hacer de forma rápida, ya que suelen ser llamar a alguien o escribir/responder un email. Nuestro cerebro realmente descansa cuando nos quitamos una de esas tonterías de encima. Muchas veces no lo hacemos porque “todo lo que tenemos que hacer” nos agobia.

Priorizar es importante, sin embargo yo personalmente no siempre me comporto como un robot y a veces tacho tareas que no son tan prioritarias como otras, como por ejemplo tareas domésticas. Algunas veces, el tachar esas tareas hace que en las prioritarias sea más productivo después ya que tengo la mente más “liberada”.

En mi caso a lo que me he acostumbrado es a usar el servicio “Remember the milk” con una rutina algo especial:

  • Pongo todas las tareas que pueda hacer en la semana en la que me encuentro y la siguiente, nunca pongo tareas a la vista que no son abarcables fuera de ese margen de tiempo.
  • Nunca pongo tareas que se formen por varias tareas pequeñas, porque se quedarán ahí para siempre. Si una tarea permanece sin tachar mucho tiempo porque cuesta realizarse, seguramente haya que dividirla en tareas más pequeñas.
  • Doy máxima prioridad a las tareas que tengo que hacer cuanto antes, segundo nivel de prioridad a las tareas de la semana y tercer nivel al resto que sean de relativa urgencia.
  • Nunca doy fecha a las tareas.
  • Si tengo que hacer algo, aunque sea dentro de dos meses siempre lo apunto, especialmente si no estoy delante del ordenador, luego ya lo priorizaré u ordenaré.
  • Para las tareas que tengo que hacer en el mismo día, las paso a papel o a un archivo de texto plano que nunca guardo, lo mantengo abierto en todo momento y voy borrando cada tarea hecha. Al final del día las tacho de remember the milk. Es importante para mí no guardar el archivo, ya que me molesta tenerlo abierto y evita que me distraiga.
  • Las prioridades cambian. Si una tarea es urgente pero ha de hacerse durante la semana y no en el mismo día, es menos prioritaria que las que se deben hacer cuanto antes.

Otras cosas que me ayudan.

Cuando envío emails, evito enviar archivos adjuntos. Siempre que puedo, en lugar de adjuntar archivos en Word formateo el texto con Markdown. El texto queda bastante limpio, se puede leer perfectamente sin usar programas adicionales y se escribe mucho más rápido.

Reduzco las llamadas al máximo. Y quiero decir al máximo: si un cliente requiere hablar por teléfono de forma continua para poder trabajar conmigo, es muy probable que no me interese trabajar con él ni a él conmigo.

Las llamadas intento hacerlas todas seguidas y siempre tengo el teléfono en silencio.

La música también suele ayudarme a concentrarme en tareas productivas.

Desarrollo de proyectos.

Como programador con perfil de negocio que tiene una idea nueva cada semana, he tenido que tomar la siguiente decisión: no empiezo a escribir una sola línea de código hasta que:

  • El proyecto esté bien definido a nivel de negocio y producto.
  • Si es un producto propio, sepa cómo voy a venderlo o distribuirlo.

Para mí es muy fácil ponerme a pensar en cómo voy a desarrollar técnicamente el producto, por suerte he cometido este error demasiadas veces como para ya llenarme la mente con mil tareas que puede que no me interese realizar.

Descanso.

Hay momentos o incluso días en los que no soy productivo. Odio la sensación de estar perdiendo el tiempo por culpa de no concentrarme o descubriéndome procrastinando en redes sociales o cosas así.

Cuando detecto que no soy productivo o no tengo el día para programar, intento ejecutar otras tareas que no están relacionadas con la productividad, sino con gestión.

Si no consigo ponerme o concentrarme con tareas de gestión, realizo llamadas o adelanto reuniones.

En el caso de que no consiga avanzar con nada, intento desconectar de forma seria, irme a la cama o salir a la calle.

No importa si no es sábado o domingo, nuestro cuerpo no siempre entiende la rutina, en mi caso puede ser mucho más productivo un domingo que un miércoles.

Me gustaría que comentaseis cosas que os funcionan a vosotros, como he dicho esto es un tema que me apasiona y siempre está bien probar cosas.

Sobre el mercado de Internet

Aunque profesionalmente, y quizá en cierto grado personalmente, mi mercado es el de Internet y el desarrollo de software para el mismo, tengo el placer de conocer y compartir varios cafés a la semana, junto a sus debidas conversaciones, con líderes de negocios en otros sectores, ya sean amigos, clientes o incluso familiares.

Existen diferencias notables, en el modo en el que nuestros consumidores, u otros actores relacionados con nuestra actividad, perciben nuestra forma de hacer negocios o a nosotros mismos, con respecto a el modo en cómo ven los negocios en otros sectores.

Desconozco si por la naturaleza del sector o por haber forzado ciertas convenciones en como hacer ciertas cosas, hay precisamente ciertas cosas que se han asumido como normales en este sector pero son totalmente impensables en otros.

Hay tres puntos principalmente en los que creo que hemos fallado o que personalmente he experimentado situaciones que en otros sectores no son normales.

Twitter y la cultura del emprendedor en Internet.

Twitter nos permitió darnos a conocer y compartir cosas que hacíamos de forma cercana en el 2007, cuando sólo usuarios del sector o early adopters lo conocían mientras el resto  no lo encontraban útil e incluso lo encontraban peligroso.

Esta herramienta permitió a la gente del sector estar más en contacto que nunca entre sí, multiplicar el número de eventos sobre temas que antes no eran tomados en cuenta y que nos permitían, basándonos en la experiencia de otros, alimentar la moral y el espíritu que le lleva a uno a intentar salirse del camino establecido por antiguos esquemas corporativos, creando nuevos negocios que eran dirigidos de una forma menos cuadriculada por líderes más cercanos y con los que se podía hablar, sin que fuese necesario ponerse una corbata e intentar convencer a su secretaria de que no eras una amenaza para el valioso tiempo de esa persona.

Pero en algún momento se nos fue de las manos. Incluso en el 2007 ya era raro, al menos para un vasco como yo que no tenía precisamente la actitud más social y extrovertida del mundo, ver cómo algunas personas se tomaban excesiva confianza al acercarse y entablar conversación contigo sin haberte visto antes, una sensación claramente artificial de amistad que se trataba de imponer como normal, justificándola con el conocer superficialmente a una persona en base a las actualizaciones en el Twitter de la misma.

Después de eso Twitter se masificó como la pólvora, invitando a entrar a gente que tenía una necesidad clara de aprobación constante y dando una oportunidad para la gente que estaba dispuesta a saciarla. Es una pena, pero creo que Twitter tiende a convertirse en un mercado de aprobación en lugar de una herramienta de comunicación personal o de contacto.

Y a las empresas, empresarios y profesionales de Internet esto no nos hace favor, ya que  sospecho que hemos alimentado una expectación por parte de un público que no siempre es nuestro consumidor pero que es exigente a la hora de demandar información que muchas veces es necesario proteger.

Y ante el vicio de pedir, la virtud de no dar. A pesar de que se confunda con falta de transparencia, o que te tachen de tener una actitud de las que no casan con un modelo de empresa de Internet, en el que parece que todo vale.

Con tantos blogs comentando inversiones sin tener toda la información en la mano, nombres y apellidos de promotores, inversores convertidos en estrellas, tierras prometidas para que tu negocio se expanda sin aparente esfuerzo, artículos que analizan siempre los mismos puntos para ser un emprendedor de éxito todo mezclado con tecnología, Internet y lo que esté de moda en ese momento, resulta todo un reto encontrar a promotores que mantengan una cierta distancia de todo esto y que hagan lo que realmente es necesario: crear mercado y dejarse de tonterías que sólo alimentan la comidilla entre gente que tiene hambre de porquería y gente que tiene el ego lo suficientemente alto como para saciarlo supliendo en exceso ese hambre.

No es normal que me haya encontrado a programadores y otro tipo de profesionales como la copa de un pino, que me han dicho, como si fuese algo malo, que ellos no se han animado a ponerse por su cuenta o han montado su negocio. No es normal. Un profesional es tan necesario como un empresario y creerme, necesitamos buenos profesionales en España.

Creo que hemos alimentado demasiado una cultura en la que emprender debe ser la respuesta ante el mínimo resquemor con tu puesto de trabajo o la crisis actual. No ya emprender, que emprender me resulta una palabra demasiado grande como para etiquetar con ella a alguien que monta un negocio o proyecto en Internet, sino el hecho de montar un negocio con recursos propios, contratar, buscar clientes, establecer tus procesos e infraestructura desde cero.. es algo duro, muy duro, y en algunos casos no es aconsejable tomar a la ligera, especialmente en estos momentos y en algunas situaciones personales, que ahora mismo pueden ser las peores posibles como para arriesgarse a algo así.

El mercado y algunas cosas que no me gustan en él.

El origen de que me plantee esto, quizá haya sido motivado por algunas experiencias que he tenido tanto a la hora de seleccionar proveedores como de reunirme con nuevos posibles clientes.

Algo que parece habitual, y que cada vez me pasa con más frecuencia desde hace algún tiempo, es que en una primera reunión te hagan preguntas sobre la organización interna de tu empresa, en algunos casos se atreven a preguntar sobre cifras de financiación o caja concretas. Para mí esto, lejos de ser normal, es algo que me hace desconfiar inmediatamente de ese proveedor o cliente, aunque no lo demuestre ya que no me resultaría cómodo el contestar con un “¿a usted qué le importa ese dato?” suavizado o no, dependiendo de la agresividad que se haya empleado al preguntar. No se me ocurre ningún sector en el que tú como proveedor, preguntes abiertamente este tipo de cosas. A mí desde luego no se me pasa ni por la cabeza, a menos que tengas confianza con alguien de la junta directiva.

Recuerdo cómo algún conocido mío del sector, entrevistando a un candidato para ser CTO (director técnico), les preguntó sobre la cantidad exacta de financiación de la que disponían en la empresa y quiénes eran los socios inversores. Nuevamente, no se me ocurre ningún sector en el que un candidato a entrar en la empresa, para un puesto que no sea el director general de la misma, pregunte sin dudar este tipo de cosas.

Lo mismo pasa con posibles clientes. Hace poco, comentaba con un amigo algo muy interesante a la hora de acudir o concertar una cita con un cliente: la mayoría de clientes nunca van a serlo y no sólo eso, te van a hacer perder el tiempo.

Y es que muchos posibles clientes no lo son en realidad y suele ser habitual que en lugar de un presupuesto lo que quieran es ofrecerte un porcentaje en la empresa sin haber trabajado contigo ni conocerte, algo que suele ser habitual, pero que en otros sectores es impensable.

Me ha llegado a pasar que ese cliente, que en realidad no es cliente, se escandalice u ofenda cuando le pida un plan financiero cuando realmente llego a estar interesado en su equipo o proyecto, cosa que suele ser muy rara y se da en muy pocas ocasiones, o le saque pegas al que vagamente tienen.

Debe existir alguna especie de academia de empresarios de Internet donde alguien les convence de que son especiales y que pueden conseguir hacer lo que otros les cuesta mucho dinero y tiempo, en sectores que no dominan o no tienen experiencia. Y se lo creen.

En otros sectores lo normal es que todos estos temas sean impensables y se tomen las cosas más en serio. No digo que no haya empresas del sector que no se las tomen así, pero generalmente quedan en segundo plano y no destinan tantos recursos en hacer que sus líderes sean estrellas mediáticas que representen a la figura de emprendedor modelo.

En los últimos años he tenido el placer de hacer negocios, e incluso ser socio, de personas que podrían dar charlas magistrales en eventos referentes del mundillo emprendedor, pero nunca lo harán y tienen sus motivos. Nunca los había entendido al nivel que los entiendo ahora.

Candidatos técnicos y programadores.

A pesar de que algunas cosas sean tan pocas serias como lo que comento en las líneas anteriores, a las empresas que tienen base tecnológica en Internet no les vale cualquier profesional.

Siempre digo que la tecnología es lo menos importante pero es lo más crítico. Y creo que es cierto.

Hay una diferencia abismal entre un equipo formado por personas motivadas y con experiencia a un equipo mediocre y que va a la oficina a cumplir sus horas. Y para una empresa en la que todo, absolutamente todo, se basa en la tecnología y lo rápidamente que pueda evolucionar y adaptarse con los menos recursos posibles, este hecho es algo de lo que debe ser consciente.

Un programador motivado y con experiencia, puede realizar más trabajo que un equipo de cinco en el mismo tiempo, y estoy seguro que me quedo corto en la comparativa.

Actualmente hay un debate muy interesante entre los que dicen que hay escasez de programadores y los programadores, que dicen que hay pocas empresas que van a pagar lo que realmente valen. No voy a entrar en ese debate ya que hay demasiados matices que hacen que todos tengan razón, en cierto modo.

Lo más complicado para una empresa sin embargo, no es encontrar a programadores que sean los mejores del mundo, que sean hyperperfeccionistas o que dominen lo último del mercado en cuanto a tecnologías, lo más complicado suelen ser dos puntos:

  • Alguien que se comprometa y pueda trabajar en una oficina sin que su jefe esté presente.
  • Alguien que tenga una visión pragmática y pueda terminar un producto que luego pueda irse mejorando en el tiempo.

Que tengan pasión por la tecnología y sean capaces de aprender por sí solos nuevas herramientas o lenguajes de programación lo doy por supuesto, pero los dos puntos anteriores, para mí no tienen precio.

Conclusión

Por concluir, creo que hay muy buenos profesionales de Internet en España. Creo que podemos hacer cosas en Alemania o Silicom Valley calificarían de imposibles con sobrado éxito y con recursos que ellos ni se plantearían, pero debemos concentrarnos en trabajar y en lo importante: sabiendo como personas normales lo que tiene valor y lo que podemos preguntar o no a alguien que no conocemos o al que queremos mostrar respeto.

Respeto, seriedad, sacrificio, constancia y trabajo duro, las más difíciles ya las tenemos, el resto es cuestión de concentrarse en lo más importante y dejar de jugar a cosas que carecen de importancia.

Creo que dejando a un lado las tonterías que muchas veces vemos, más propias de un programa de tele5, conseguiremos que otros nos vean como un sector en el que todo no vale y se hacen las cosas en serio.

Socios tecnológicos

Hace meses leí una entrada en el blog de Desencadenado en el cual se argumentaba sobre por qué si eres una empresa que empieza en Internet y ninguno de sus promotores son de perfil técnico, no necesitas un cofundador técnico.

Es verdad que si lo que estás haciendo es un autoempleo en el cual das formación a través de un sitio web a nivel personal o montando una tienda online que refuerce tu venta a pie de calle, probablemente no necesites un socio que te mantenga un WordPress a cambio de un porcentaje, pero en una empresa en la que tu negocio sea más ambicioso y busques crecer en Internet, aunque sea para conseguir un techo de ventas con el que puedas vivir de forma cómoda con un equipo pequeño de gente y sin inversores, mi opinión es que si no cuentas con alguien con experiencia tecnológica muy bien pagado o como socio de la empresa, acabarás haciendo una chapuza.

En lo que sí estoy de acuerdo de ese artículo es en lo de aprender y experimentar. Si tienes tiempo para ello, te ayudará a valorar más a los profesionales que contrates o a tus socios que tomen decisiones técnicas y sobre todo, te ayudará a saber qué necesitas, priorizar y a descartar proveedores que te aseguran ofrecerte lo mismo que otros que te están ofreciendo algo completamente distinto y que es lo que necesitas.

Al margen de todo esto creo que hay bastante confusión sobre lo que es o no un socio tecnológico y por qué es necesario.

Si tienes una empresa tecnológica, tu core es la tecnología.

Una panadería no necesita un socio con perfil tecnológico, una empresa que se basa en una plataforma cloud sí.

En Internet la competencía es rápida, tremendamente vanguardista, busca llegar al usuario de la forma más cómoda para el mismo y sobre todo, reducir costes en personal y en caros procesos de comunicación y gestión. Todo esto se consigue tomando buenas decisiones tecnológicas.

Volviendo al ejemplo de la panadería, podríamos decir que el socio tecnológico para una panadería sería el que dijese qué horno hay que comprar, conoce y tiene relaciones con fabricantes de hornos de confianza que le hacen buen precio, tiene pensadas y preparadas soluciones para cuando el horno fallase o se quedase pequeño o incluso si hubiese que diseñar un horno desde cero, sabría cómo hacerlo y tendría la experiencia para tener en cuenta el coste de mantenimiento del mismo y las posibilidades de escalarlo para que no se quedase pequeño en un futuro. En algunas empresas, el socio tecnológico también se encargaría de la problemática del transporte del pan.

Un socio tecnológico no es un programador ni un CTO.

Normalmente cuando se llega a un acuerdo con un socio tecnológico, sobre todo al comienzo de la actividad comercial de la empresa, este socio (o socios) adquieren la labor de CTO, es decir, Director Técnico.

En muchos otros casos, por desconocimiento, se asume que el socio tecnológico o el Director Técnico van a ser los que programen la plataforma y en los peores casos se refieren a este socio como “el informático” o “los informáticos”, los que hacen un trabajo relacionado con “cosas” tecnológicas de menor valor que las que hacen el resto de socios.

Esto se da mucho entre perfiles mediocres de nuevos emprendedores (emperdedores como los definió Risto Mejide en uno de sus libros), animados por inversores escasos de dinero y con poca experiencia, que buscan dar el pelotazo documentándose con blogs y libros de cómo salir de la crisis gracias a Internet.

Y soy algo severo con estos perfiles al llamarlos mediocres, porque si tuvieran experiencia trabajando en empresas del sector tecnológico sabrían perfectamente que una plataforma de éxito no se construye con un sólo programador y que el CTO hace labores tan distintas como necesarias como las de un programador o un gestor de proyectos.

En empresas pequeñas es cierto que el socio tecnológico debe hacer varias funciones, la mayor parte labores que se asocian al cargo de director técnico, entre las cuales normalmente se encuentran:

  • Conocer las necesidades tecnológicas concretas en cada momento y a largo plazo de la empresa.
  • Tomar decisiones y negociar partidas de presupuestos en su área.
  • Buscar y seleccionar personal.
  • Buscar, seleccionar proveedores, y negociar con los mismos, en base a los recursos y necesidades de la empresa.
  • Comunicación, organización y seguimiento del trabajo de los proveedores.
  • Reducción de conflictos y problemas que tenga el equipo de desarrollo de la empresa.
  • Organizar junto al gestor de proyectos y el director de producto el trabajo a realizar por el equipo de desarrollo.
  • En caso de problemas, coordinar el trabajo entre proveedores y equipo de desarrollo.
  • Realizar los documentos que los proveedores tecnológicos requieran para evitar pérdida de tiempo y posibles conflictos.
  • Comunicarse de forma frecuente con el director general, el director financiero y el director de operaciones para que la información, el tiempo y el dinero se inviertan adecuadamente en los recursos que hacen que la empresa produzca y se eviten problemas en caso de fallo.

En algunos casos un socio tecnológico es necesario incluso teniendo equipo técnico.

Hay determinadas situaciones en las que una empresa cuenta con un equipo de desarrollo e incluso un director técnico, pero necesitan un socio tecnológico.

Normalmente estos socios tecnológicos se encargan de una parte crítica de la empresa, asesoran o dotan de un valor determinado que hace a la empresa ser competitiva ahorrando costes significativos o la dotan de otras ventajas con respecto a la competencia.

Las alianzas tecnológicas no sólo se realizan cuando una empresa cede parte de su porcentaje. Hay otras fórmulas como dejar de comercializar o desarrollar otros productos determinados, ofreciendo los que tu socio ofrece a cambio de un porcentaje de la venta o una suscripción.

Otras ocasiones la empresa no dispone de equipo tecnológico y no se asocia con un sólo socio que vaya a trabajar al 100% en la empresa, sino con una agencia de desarrollo o con el propietario de la misma, que provee  a sus socios de los recursos técnicos y experiencia que dispone. Estos recursos son sus contactos (proveedores, clientes), su equipo de desarrollo, su experiencia, su marca.. en definitiva todo lo que una agencia puede ofrecer.

Yo es el modelo que más defiendo y en el cual tengo experiencia.

Que un socio tenga perfil tecnológico no significa que sólo tenga experiencia en tecnología.

Muchas personas son escépticas a creer que alguien de otro campo profesional o que no tenga cierta formación oficial, pueda saber más que ellos en el campo que ellos aseguran dominar.

Hay empresas o personas, que tienen mucha experiencia en desarrollo de software u otros campos de la tecnología, pero por sus necesidades, inquietudes o el mercado, han tenido que ofrecer otros servicios o por alguna otra razón disponen de experiencia en campos como marketing, campo financiero, contabilidad o temas legales.

Aprovechar la experiencia de alguien que haya hecho negocios reales y encima sepa tomar decisiones técnicas o ejecutarlas, para mí es crítico para una empresa de Internet.

Clientes con los que yo no trabajo

Desde hace unos años vemos cómo se dice que hay falta de buenos programadores. Hay quien no está de acuerdo y debate con que hay falta de empresas que paguen –el sueldo– que un buen programador merece.
Aplicado a clientes, el precio también podría ser un argumento para justificar que sean tantos los proyectos que salgan mal, no se completen o terminen con clientes y proveedores que acaban totalmente quemados.

Llevo trabajando como autónomo desde el 2008, he trabajado con clientes de muchos tipos, grandes y pequeños. Previamente también he trabajado en proyectos como consultor en los que se tenía trato directo con el cliente. He visto vender cosas sin sentido que nunca han llegado a usarse, a precios con los que ahora mismo podría plantear la ejecución de todos los procesos de una empresa de internet que fuese perfectamente sustentable económicamente.
Se podría decir en estos casos que tiene tanto la culpa el que vende como el que se deja vender.

En el caso de pequeñas agencias de desarrollo, agencias que venden desarrollo a medida para empresas de internet o startups o “mentes que se creen inquietas emprendedoras”, sus dos recursos más importantes son el tiempo y el dinero. Desarrollar software es duro, pero desarrollar software para internet es un trabajo que requiere además mucho conocimiento, experiencia en muchos ámbitos y dominio de otros recursos como diseño, usabilidad, sistemas y capacidad de priorización.
Se ha vendido la idea de que crear una empresa en internet es barato y por regla de tres, desarrollar el software o la plataforma tecnológica sobre la que se sustenta una empresa de este tipo también lo es.

Con esto en mente existen muchos promotores buscando proveedores que les ofrezcan algo coherente con esta realidad. La realidad es que ni crear una empresa en internet es barato, ni desarrollar la plataforma lo es. Y lo más interesante de todo, la plataforma tecnológica NUNCA se termina de desarrollar.
Muchos proveedores que empiezan cometen el error de entrar en este juego y terminan por aceptar desarrollar proyectos mal presupuestados en tiempo y dinero, perdiendo en muy poco tiempo toda la ilusión y capacidad económica para liderar cualquier negocio.
Se podría decir en estos casos que tiene la culpa tanto el que busca oro a cuatro pesetas como el que lo vende, junto a su dignidad.

Desde que la crisis golpeó de una forma contundente a España y comenzó a verse que venía para quedarse, allá en el 2010, he visto salir de España a antiguos colaboradores y clientes. El resto que se ha quedado en el país o ha cerrado o sobreviven cuidando y pensando muy bien los pasos que dan día a día.
Creo que una de las cosas que hay que saber ahora más que nunca es con quién NO trabajar.
Me he animado a escribir este post en base a los perfiles de clientes con los que espero no volver a coincidir en un futuro.

Tipo 1. Los que no respetan tu trabajo.

Existen candidatos a clientes que te envían ya un precio o unas horas determinadas para realizar un trabajo. Rara vez estas estimaciones se aproximan a la mitad de su coste en el mundo real.
Los hay también que intentan bajar el precio o la estimación en tiempo en tu propuesta de manera insistente. Siempre que he trabajado para gente con esta actitud el proyecto ha ido mal.

Tipo 2. Los que no saben lo que quieren, pero tampoco quieren que se lo digas tú.

“Quiero una red social para el mundo de la moda” “Quiero un comercio electrónico relacionado con el mundo de los artesanos”, suelen ser afirmaciones tipo de personas que no tienen nada concreto en la cabeza, sino que han visto otros negocios que están de moda y quieren subirse al carro.

Algunos te vienen con un diseño de otra web o incluso hecho por ellos mismos en las herramientas menos adecuadas para hacerlo y te dicen que eso es exactamente lo que quieren.
Ni siquiera se han planteado cosas tan insignificantes como cómo diablos van a cobrar a sus clientes o cómo van a organizar la taxonomía del sitio, sólo que quieren “algo como eso”.

He de decir que aquí he visto una oportunidad y en Simettric ofrezco un servicio que ayuda a mis clientes a darse cuenta de lo que conlleva técnicamente ejecutar su proyecto y se diseñan todos los procesos para llevarlo a cabo.
Realmente es algo que me apasiona, el definir el producto, mucho más que el programar en sí, y cuando me llegan clientes de este tipo les ofrezco este servicio directamente.
Si no están dispuestos a pagar por el mismo ni a hacer el ejercicio de definir lo que quieren, no acepto el proyecto, En el pasado he cometido el error de meterme en proyectos de mucha envergadura sin tener esto cerrado y salvo una excepción,siempre ha resultado en una mala experiencia que ha llegado a afectarme incluso a nivel de salud.

Tipo 3. Los que aseguran que les han dejado tirados más de un proveedor en el pasado.

He de decir que yo soy uno de estos, en el campo de diseño web he sufrido estas experiencias, afortunadamente hoy en día conozco varios proveedores muy buenos a los que sé que puedo acudir con total confianza.
Pero en muchas ocasiones, el dicho de que “cuando el rio suena, agua lleva” suele ser cierto. Sobre todo cuando estas personas coinciden con el Tipo1 descrito anteriormente.

Tipo 4. Los que no se preocupan por su propio proyecto.

Este tipo te encarga el proyecto y no te responde emails de dudas, cuando lo terminas y le pasas el entorno de pruebas ni accede (es importante monitorizar los logs de acceso del servidor de integración) y en el futuro de repente se acuerda y quiere hacer el deploy a toda costa.

Otros pertenecen al Tipo2, te dicen que quieren una idea abstracta y cuando se lo entregas, después de que no han leído ninguno de los emails anteriores, te dicen que eso no es lo que esperaban.

Tipo 5. Desagradecidos e impresentables.

Por alguna extraña razón, últimamente doy mucha importancia al factor humano y al ser feliz en general. Me importa muy poco que seas un emprendedor genial que das charlas sobre lo guay que es emprender y todo eso y que mucha gente te comente en tu blog y que organices un evento conocido de emprendedores en tu ciudad. A estas alturas no espero que me den las gracias por el trabajo realizado, se supone que me han pagado y yo he sido el que ha vendido mi tiempo y salud para hacer todo lo posible para que el proyecto salga lo mejor posible.

Existe gente que asume como normal todo sacrificio que se haga incluso fuera de lo presupuestado, una vez pagado el marrón es tuyo y sólo tuyo.
A menudo algunos llegan con proyectos a medio hacer, otros están revendiendo tu servicio a sus clientes y quieren que sus problemas se conviertan en los tuyos.

Existe gente también que tiene pegado el Gracias en su firma de email y cuando pide las cosas, lo pide en un tono parecido al que tendrías con alguien que se ha acostado con tu novia y mientras lo hacía se ha bebido toda la cerveza que tenías en la nevera.

La actitud es importante a la hora de trabajar, son muchos marrones, cosas a solucionar que pueden llevarte un minuto o varias horas o jornadas. Desarrollar es un trabajo que depende mucho del estado de ánimo, de tu concentración y del trato.
No es lo mismo crear para un cretino que para una persona a la que invitarías todos los días a un café porque da gusto leer sus emails.
Yo intento rodearme de los segundos, esos sí que molan aunque no organicen eventos de emprendedores.

Tipo 6. Tu familia, novia/o, pareja sentimental o tus amigos.

Esto puede ser muy peligroso, pero no voy a generalizar.

Tipo 7. Los que buscan socios tecnológicos y que no quieren gastar un euro en su proyecto.

Estamos en crisis y cada vez son más los que intentan ahorrar costes de su proyecto y proponen entrar a un partner tecnológico.

Está claro cómo distinguir a los que van en serio de los que sólo quieren “frikis sin coste”: su plan financiero. Si tienes una empresa, aunque sea una pequeña agencia formada por ti, tu mac y la típica estatua del gato que saluda, sabrás ver lo que no encaja en sus cuentas. Si ni siquiera tienen un plan financiero, ya tienes tu respuesta.

Lo normal es que sepas si saben de lo que hablan cuando al hablar con ellos demuestran saber de su sector y no son de los que creen que con un sólo programador pueden hacer el segundo facebook.

Lo que deberías saber antes de entrar a trabajar en una Startup si eres programador

Dada la situación que existe actualmente en España y que hay mucho talento buscando trabajo y algunas Startups estamos buscando ese talento, me he decidido a escribir esta entrada en base a las conclusiones que he experimentado reclutando profesionales técnicos para pequeñas empresas de internet y analizando después los resultados de haberlo hecho.

Creo que esto puede ser muy útil tanto para que profesionales con perfiles técnicos como para otros de otros perfiles, entiendan un poco mejor lo que realmente se busca y espera de ellos.

Primero: ¿Qué es una Startup?

Lo que se conoce como Startup (de internet) es una empresa, normalmente de menos de menos de 10 trabajadores, con menos de cinco años de vida.

Lo que se busca en una Startup es que sea escalable y rentable en muy poco tiempo, es decir, que pueda crecer expotencialmente sin tener que invertir en recursos de una forma también expotencial. E Internet permite esto.

Conozco Startups españolas que con menos de 6 empleados ya están en todo el mundo, facturando más del doble que empresas dedicadas al desarrollo, con más de diez años de experiencia y el doble de personal.

Lo que se busca normalmente y lo que se necesita en realidad.

Normalmente se buscan perfiles muy concretos, por ejemplo: Desarrollador senior php, desarrollador ruby on rails, desarrollador frontend html5 y node.js…

Normalmente se suele buscar de esta forma para encontrar perfiles que sean más afines a las tecnologías reales que se buscan en internet y que se estén utilizando en la empresa. Es muy difícil que un programador J2EE o de Lotus Notes haya tocado por motivación propia un lenguaje que no se le exija en su trabajo. No quiero decir que no existan estos profesionales, sólo que no suele ser lo habitual y si lo es, tengo comprobado que son los primeros en buscar ofertas de trabajo relacionadas con las tecnologías con las que ellos están más motivados a trabajar.

Sin embargo, para una startup es muy importante que no seas un programador php o un programador ruby on rails exclusivamente. En una startup no vale el “no sé”, si se te pide desarrollar un sistema de chat en erlang o montarte un sistema de colas en RabbitMQ en tu entorno de desarrollo debes saber buscarte la vida para aprenderlo, hacerlo y además, que el hecho de tener que hacerlo te motive.

Los sueldos.

En una startup no vas a tener un sueldo de consultor senior. Salvo que la empresa cuente con socios inversores muy potentes que les permitan invertir el dinero en poder pagar lo que seguramente vales en el mercado corporativo, es muy difícil que puedan pagarte un sueldo comparable al que ganarías en una consultora multinacional.

Esto no significa que no quieran pagarte como te mereces, sino que la supervivencia de la empresa depende de que esos recursos se inviertan quirúrjicamente bien. Un mínimo fallo en esto supone tener que pasarlo muy mal para la empresa, e incluso tener que despedir a personas que son importantes para la misma si es necesario. Y esto pasa tanto en las startups que tienen inversores como en las que hacen bootstrapping.

Es necesario que sepas que en España contratar es muy caro, y que una parte importante del dinero que podrías estar recibiendo se esfuma en impuestos que la empresa debe pagar.

Sin embargo, la mayoría intentamos compensar esto con asistencia pagada a eventos, formación, horarios flexibles, el mejor ambiente de trabajo posible, horas para desarrollar proyectos propios o investigar tecnologías interesantes..

Los horarios.

Normalmente en una Startup de internet cuentas con horario flexible, que no significa entrar a las 12:00 y salir a las 18:00.

La libertad conlleva una responsabilidad y en una empresa de este tipo la responsabilidad no es opcional.

Salvo excepciones muy necesarias, es muy difícil que tu jefe (especialmente si es el fundador o propietario de la empresa) te pida que te quedes unas horas más después de tu jornada, pero créeme lo necesitará y mucho. Salvo excepciones que se consideran a ellos mismos como grandes CEOs, es muy difícil que un fundador, especialmente alguien que ha sido técnico, te exija quedarte un minuto más de tu horario normal porque seguramente le fastidie y mucho no poder pagarte lo que te tendría que estar pagando, aun y cuando la situación inicial no le permita a él cobrar ni un euro durante meses mientras te está pagando.

Toda la ayuda proactiva y gestos que tengas desinteresados, se te pagaran quizá no con dinero pero con otras formas que algunos consideramos válidas.

La proactividad.

En una empresa de este tipo no esperes que te digan lo que tienes que hacer. Si terminas algo pregunta si hay algo por hacer o tendrás que buscarlo en muchos casos.

En las etapas iniciales es muy importante que el equipo técnico sea proactivo ya que es el pilar sobre la cual la empresa funciona sin ninguna duda.

Sin embargo, esto puede llevarte a pensar que “la empresa funciona gracias a ti o a tus compañeros técnicos”, que los fundadores o compañeros de marketing o que llevan la comunidad no hacen nada útil. Si tienes este pensamiento es mejor que no te intereses por trabajar en una empresa de este tipo, es evidente que tienes razón, la empresa no funcionaría sin el equipo técnico, pero precisamente por eso se os ha contratado.

Saber cómo transmitir lo que crees que está mal.

Si eres de los que se quejan cada cinco minutos haciendo comentarios despectivos hacia cualquier decisión o trabajo que haya que hacer, aunque realmente el trabajo sea un fastidio, no deberías plantearte trabajar en una startup.

Puedes quejarte y debes hacerlo si algo te parece mal, pero hazlo de forma adecuada, con respeto y hablando como personas normales.

Entender la cultura de la empresa.

Toda empresa tiene una cultura, una identidad. Y si la empresa es como debe ser, tendrá la suya.

Tú no eres tan sólo un programador, eres un compañero en el barco que tiene su personalidad, carisma y potencia para cuidar y contagiar esa cultura al resto de compañeros y a los clientes o usuarios.

Cuando la persona que te contrata es un impresentable.

Hay empresarios que son unos impresentables, esto es así, si realmente estas trabajando para alguien así, cambia de empresa, hay muchas startups deseando contratarte y trabajar contigo.

Conclusión.

Si quieres trabajar en una startup te espera: mucho trabajo (mucho en serio), un sueldo humilde (normalmente sobre todo cuando la empresa empieza) pero buen ambiente de trabajo y motivaciones.

Una reflexión sobre el orgullo

Llevo un tiempo pensando sobre la importancia de tener orgullo, sobre todo cuando te tienes que enfrentar a cosas difíciles. El orgullo no te permite acomodarte y te da motivos para ignorar los intentos de los demás por convencerte de que tú no puedes hacer algo.

No te empuja a demostrar nada a nadie, sino a luchar con fuerza para confirmarte, a tí mismo, que eres capaz de todo lo que te propongas y más.

Reconozco que ser orgulloso es malo, yo lo soy y mucho, pero por suerte no soy soberbio. La soberbia a diferencia del orgullo te hacer creer que eres capaz de cosas sin tener la necesidad de trabajar ni adquirir los conocimientos para conseguirlas.

Admiro a la gente que sabe tragarse el orgullo teniendo una serenidad y templanza dignas de admiración. Es algo que trabajo día a día por conseguir.

Esta tarde pensaba en un simil entre el orgullo y una espada samurai. Creo que podría resumir la idea con esta afirmación: el orgullo es como una espada samurai, te permitirá vencer a todo lo que intente atacarte, pero es más elegante cuando está enfundada.

¿Por qué los proyectos web fallan?

Últimamente he estado recordando aquellos proyectos que he empezado y que nunca han visto la luz o que sí la han visto pero no han pasado de la fase de salida.

Hay muchos motivos por los cuales un proyecto no termina funcionando como se espera, yo he vivido unos cuantos, pero todos ellos generalmente dependen directamente del equipo que los lleva a cabo y no tanto de la financiación como se acostumbra a pensar.

Estos son los 10 motivos que para mí son los más importantes y los que más he visto.

1. Se desconoce el campo al que se ataca

Hace un tiempo escribí sobre la necesidad de ser uno mismo el propio usuario del servicio. Esto para mí es muy importante. Hay gente que ha conseguido triunfar en un proyecto relacionado con un área que desconocía, pero personalmente creo que es mucho más fácil si uno de los promotores, y desde mi punto de vista el que debe ser el líder, conozca las necesidades del usuario de primera mano.

2. Asumir lo que el usuario o consumidor va a necesitar a la hora de priorizar

Éste es uno de los motivos por los que me parece tan importante el punto anterior. Si no conoces muy bien el mercado al que te diriges de seguro que vas a asumir demasiado y sin una visión objetiva, lo que tus clientes van a necesitar.

Hay que medirlo todo al máximo posible, la analítica web es vital, saber interpretar la información y datos a tu alcance para ver lo que realmente está pidiéndote el usuario y los errores que estás cometiendo a la hora de ponerle fácil la compra o consumición del servicio.

3. Creer que la tecnología es lo que más importa

Si eres programador seguramente sabes recitar de memoria todos los patrones de diseño que conoces y la definición del método de iteración sobre espacios de Krylov, pero esas cosas no importan para hacer funcionar un proyecto en internet.

Saber comunicar, enfocar bien el producto para que sea útil al usuario, fijar precios, diseñar ofertas, conseguir clientes o usuarios, dar soporte, gestionar la facturación, conseguir alianzas, conseguir contactos, crear marca… podría seguir. Todo esto hay que hacerlo, y es importante hacerlo bien ya que tu competencia lo va a hacer bien.

Es mejor algo que no funcione perfecto, o que sea una chapuza de programación, pero que esté online y sea lo que el usuario necesita a algo perfecto que no lo use nadie o que nunca vea la luz. El mejor ejemplo es WordPress de Automattic.

4. Creer que la tecnología no es crítica

¿En qué quedamos? Ya sé que he dicho que la tecnología no es lo que más importa. Pero importa, y mucho.

¿Quieres hacer tu proyecto web en algún cms como Joomla y tener tu hosting en 1and1?, adelante. Estoy seguro que conseguirás arrancar con el proyecto mucho antes que otros que puedan pensar en hacerlo desde 0.

El problema viene cuando los módulos del cms ya no cumplen con lo que quieres, el sistema de búsqueda es imposible de optimizar por todos las dependencias de plugins y personalizaciones que tienes, escalar el proyecto es imposible. Puede que encuentres algún programador especializado en ese cms en concreto que pueda echarte un cable, o puede que no.

Son detalles técnicos de acuerdo, pero como consejo, procura tener en tu equipo, y a poder ser como socio, a un desarrollador web senior.

Soy defensor de que cada aplicación web es única y debe adaptarse a las necesidades del proyecto de forma natural.

No sólo hablamos de programación, tampoco descuides tus servidores. Si crees que puedes confiar un servicio del cual dependen tus ingresos y el de tus empleados por el que pagas 19.999€/mes es posible que sepas algo que el resto no o que estés cometiendo un error.

No obstante para empezar, no necesitas tampoco un equipo de gente de IT en la empresa ni 5 servidores para tu sitio web.

5. Pensar en proyecto web y no en empresa de internet

Si piensas que lo que estás haciendo es sólo un proyecto web, es decir un sitio web, como si fuese un foro o algo así, tu visión de negocio no sólo está limitada sino que nunca va a ser lo suficientemente sólida.

Personalmente creo que hay que pensar en cómo sacar dinero, no para pagar el hosting, el diseño y la programación, sino para pagar como es debido a un equipo excepcional que empuje al proyecto a ser líder mundial.

6. No destinar los suficientes recursos

Todo tiene un coste, y si quieres que tu proyecto sea lo suficientemente sólido debes saber calcularlo y conocer exáctamente cuantos y qué recursos necesitas para el mismo.

Mucha gente en internet comenta que necesita 50.000 euros para empezar, clavados. No hagas eso, no es serio.

No tengo nada en contra de la gente que busca inversor, tan sólo me dan pena aquellos que ni se plantean en llegar a tener una primera fase (o MVP) en funcionamiento de no tener un inversor.

Sin embargo es un error de no tener recursos suficientes no ejecutar el proyecto o no buscarlos. El primer banco que visites te va a enseñar la puerta, amablemente o no, pero debes seguir buscando.

Si es necesario cambiar de diseño tres veces en dos años, hazlo. Si necesitas más programadores en tu equipo o necesitas quien atienda usuarios en inglés, japonés, italiano o el idioma del país en el que creas que el proyecto puede conseguir usuarios, búscalos!.

Sin duda otro recurso que se suele destinar de forma insuficiente es el tiempo, desarrollar un proyecto es duro y requiere tiempo, mucho. Normalmente los programadores somos demasiado optimistas en tiempo y los promotores sin experiencia, demasiado ilusos.

7. Creer que basta con subir la primera versión

A muchas personas les basta con una primera aceptación, unas cuantas entrevistas en medios que estén de moda, unos cuantos RT y el primer pico de visitas en la web para ser lo suficientemente complacientes como para pensar que no tienen que hacer mucho más.

Especialmente si la resistencia económica de los promotores no depende directamente de los ingresos del proyecto, se corre el peligro de que se vaya convirtiendo en una pequeña anécdota en los blogs de tecnología e internet.

La constancia, el sacrificio y la dedicación son esenciales para todo proyecto, pero en un lugar como internet en el que las cosas maduran o mueren a toda velocidad, son esenciales.

8. No hacer marca ni comunidad, no basta con invertir en publicidad

El trabajo debe acompañarse de visibilidad, acciones que lo hagan estar vivo y que “agiten” de vez en cuando el mercado. Que se vea que el proyecto está ahí y que la visión del mismo sea tan viva y clara que los que sientan afinidad con ella se molesten en saber lo que estás haciendo, incluso antes de hacerlo.

Es muy importante, bastante barato si sabes hacerlo, y personalmente no conozco nada más efectivo.

Muchos emprendedores de éxito recomiendan desde el principio gastar en SEM, o en publicidad, cantidades que en muchas ocasiones superan los 6.000 euros al mes. Seguro que puedes aprovechar mejor ese dinero.

9. Creer que no puedes hacerlo

Creer que no puedes hacerlo es fácil. Sólo tienes que buscar una excusa y, si vives en España, las tienes por doquier. Te dejo algunas: estamos en crisis, tienes un puesto de trabajo estable que puede que nunca recuperes, estás en paro y no tienes ni un duro, tienes hijos, tienes novia o mujer o una mascota que te mira con ojitos de preocupación cuando le dices lo de que vas a ser autónomo, eres demasiado joven, eres demasiado viejo, eres hombre pero si fueses mujer lo tendrías más fácil, eres mujer pero si fueses hombre lo tendrías más fácil, no tienes tiempo para eso…

Si buscas una excusa hazlo cuanto antes y abandona, es mejor que meterte y fastidiar a otra gente que pueda estar en tu equipo y esté dispuesto a darlo todo sin excusas.

10. No tener visión

Hay que saber lo que se quiere, y cuando se es más de uno o dos socios la cosa se complica para ponerse de acuerdo. Se necesita una visión conjunta ante todo, sin una visión la incertidumbre se hace latente a diario.

Sin un camino a seguir que sea el que guíe las decisiones del día a día, siempre se duda sobre qué opción elegir y en qué priorizar. La visión es fundamental.

El pornógrafo emprendedor

Durante esta última semana necesitado tomar una semana de descanso por diversas razones de peso y, mientras lo hacía, he tenido la oportunidad de leer este apasionante libro escrito por Gavin Griffiths.

El pornógrafo emprendedor (The accidental Pornographer), relata la aventura en la que se embarcó Gavin Griffiths al comprar (por una libra) la compañía inglesa responsable de publicar la revista Erotic Review, después de dejar su acomodado puesto en eyestorm.com.

Es una historia de fracaso, de esas historias que podrían haber sido todo un éxito pero que terminaron mal, por cometer un par de errores que cualquier emprendedor podría haber cometido. Sin embargo, para los que estamos en el mundo emprendedor de forma activa, sabemos perfectamente que el fracaso es experiencia pura, dura y muy útil. Irónicamente en España fracaso se asocia a humillación pública y convierte a su protagonista en una especie de pobre iluso.

Gavin sin embargo expone la experiencia con pasión, de una forma clara, muy didáctica y con un excelente humor que te engancha a su historia de principio a fin.

Me ha encantado leer este libro ya que fusiona de una forma genial dos de mis temas favoritos, el sexo y los negocios. Se lo recomiendo a cualquiera que esté pensando en emprender, le interese el tema o esté emprendiendo y crea que las cosas no van como deberían.