Cómo optimizo mi tiempo

Esto no es una guía de productividad ni un artículo para dar consejos o algo por el estilo, espero que no lo tomes así. Simplemente voy a comentar una serie de cosas o hábitos que me funcionan y a los que me he acostumbrado en mi día a día para poder lidiar con todos los fregados en los que me suelo meter.

Me gustaría que se formase un debate y conocer vuestra opinión. La economía del tiempo es un tema que me apasiona y del que tengo infinidad de cosas que aprender.

Actualmente, además del desarrollo de producto propio, manejo unos cuatro proyectos de clientes de forma simultánea en Simettric, coordino el trabajo con un equipo de profesionales distribuido a nivel nacional, además de dirigir toda la parte técnica de 4Visions junto a las labores de producto con el resto del equipo.

También ayudo a organizar ciertas iniciativas como el Bilbostack, ElComité, ElHackmité y alguna que otra cosilla. Y por supuesto tengo vida social.

Para poder hacer esto sin agobiarme lo que hago con más o menos disciplina es lo siguiente:

Horarios “normales”.

Odio trabajar en casa, es algo que hace imposible que puedas tener horarios normales, a menos que tu pareja te agarre literalmente de la cabeza y te arrastre de los pelos hasta la calle como si fueses un saco de basura revestido con un pijama o chándal. Yo no tengo pareja ahora mismo, por lo que lo mejor que he podido hacer es buscarme oficina lo antes posible.

Hasta que no he tenido un sitio dónde trabajar al que ir en metro, y depender del horario del mismo, no me he forzado a tener un horario normal.

En mi anterior empresa, Blackslot, a pesar de tener oficina no conseguía tener tampoco un horario normal, ya que la oficina estaba en la misma ciudad donde vivo, por lo que podría estar habitualmente hasta las cuatro de la mañana trabajando en ella.

Tener que coger un medio de transporte que no da servicio por la noche y no ir durante el fin de semana, me obliga a irme antes a dormir y poder aprovechar mucho mejor el día entre semana.

Los viajes también pueden ser productivos

Parte de mi trabajo es de gestión, otro es más productivo, como la parte de programación o documentación de producto.

Calculo que al día sólo tengo tiempo para una cuatro horas o como mucho seis de productividad pura, sin interrupciones, en las que estoy 100% concentrado. El resto de tiempo se consume en tareas no relacionadas con la producción, por lo tanto evito que dichas tareas me sorprendan cuando estoy concentrado en la oficina, a menos que no pueda concentrarme por otros motivos.

Los ratos en los que voy en el metro o camino hacía él, aprovecho para estar al día y leer enlaces, responder emails, hacer llamadas, coordinar trabajos, fijar reuniones etc. Esto es al menos una hora al día.

Siempre que puedo, si tengo que bajar a Madrid desde Bilbao, lo hago en bus premium de Alsa en lugar de comprar billete de avión. Las razones son principalmente dos:

  1. Tardo prácticamente lo mismo en ir desde mi casa al aeropuerto, espero a embarcar, a despegar, mientras llego, aterrizar y coger el metro hasta el centro que el tiempo en que llegar uno de esos autobuses desde Bilbao.
  2. Tienen enchufe y puedo adelantar trabajo de documentación, presupuestos, facturas , envío de emails etc.

En viajes a Barcelona o Andalucía son más complicados, en ellos suelo aprovechar las esperas en el aeropuerto o simplemente leer, no me acostumbro a trabajar con el ordenador en el avión.

Listas de TO-DO y GTD

Me he leído el dichoso libro de GTD unas cuatro veces, he estado suscrito a blogs de productividad y he usado decenas de opciones para gestionar tareas o proyectos, nada me ha funcionado en el modo en el que esperaba.

Una cosa que he aprendido y parece obvia: la herramienta no importa. Hay más programas de gestión de tareas que calculadoras, por lo tanto da igual si usas Mac, Linux, Windows o te programes tu propio sistema operativo que te vaya a hacer más productivo, da igual, el problema no está ahí.

Otra cosa importante es darte cuenta de que no vas a poder hacer todo en un día o en una semana o en un mes. Si tienes muchas cosas en la cabeza seguro que si no las apuntas van a pasarte dos cosas:

  1. Se te va a olvidar algo
  2. Te agobiarás tarde o temprano por culpa de una sensación continua que te hace tener la percepción de que no estás avanzando.

Siempre va a haber cosas que van a quedar sin hacer, y deben quedar sin hacer, al final del día. Esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de comprometerse con proyectos nuevos, con fechas de clientes y en general cuando tengamos la sensación de que por no comer, cenar, salir a tomar algo o irse pronto a dormir, vamos a adelantar mucho más que si lo hacemos.

Cuando entendí esto es cuando realmente me pude adaptar a una dinámica de apuntar tareas e ir ejecutándolas.

El objetivo es liberar la cabeza de esas cosas que están continuamente circulando por la misma. Muchas cosas se pueden hacer de forma rápida, ya que suelen ser llamar a alguien o escribir/responder un email. Nuestro cerebro realmente descansa cuando nos quitamos una de esas tonterías de encima. Muchas veces no lo hacemos porque “todo lo que tenemos que hacer” nos agobia.

Priorizar es importante, sin embargo yo personalmente no siempre me comporto como un robot y a veces tacho tareas que no son tan prioritarias como otras, como por ejemplo tareas domésticas. Algunas veces, el tachar esas tareas hace que en las prioritarias sea más productivo después ya que tengo la mente más “liberada”.

En mi caso a lo que me he acostumbrado es a usar el servicio “Remember the milk” con una rutina algo especial:

  • Pongo todas las tareas que pueda hacer en la semana en la que me encuentro y la siguiente, nunca pongo tareas a la vista que no son abarcables fuera de ese margen de tiempo.
  • Nunca pongo tareas que se formen por varias tareas pequeñas, porque se quedarán ahí para siempre. Si una tarea permanece sin tachar mucho tiempo porque cuesta realizarse, seguramente haya que dividirla en tareas más pequeñas.
  • Doy máxima prioridad a las tareas que tengo que hacer cuanto antes, segundo nivel de prioridad a las tareas de la semana y tercer nivel al resto que sean de relativa urgencia.
  • Nunca doy fecha a las tareas.
  • Si tengo que hacer algo, aunque sea dentro de dos meses siempre lo apunto, especialmente si no estoy delante del ordenador, luego ya lo priorizaré u ordenaré.
  • Para las tareas que tengo que hacer en el mismo día, las paso a papel o a un archivo de texto plano que nunca guardo, lo mantengo abierto en todo momento y voy borrando cada tarea hecha. Al final del día las tacho de remember the milk. Es importante para mí no guardar el archivo, ya que me molesta tenerlo abierto y evita que me distraiga.
  • Las prioridades cambian. Si una tarea es urgente pero ha de hacerse durante la semana y no en el mismo día, es menos prioritaria que las que se deben hacer cuanto antes.

Otras cosas que me ayudan.

Cuando envío emails, evito enviar archivos adjuntos. Siempre que puedo, en lugar de adjuntar archivos en Word formateo el texto con Markdown. El texto queda bastante limpio, se puede leer perfectamente sin usar programas adicionales y se escribe mucho más rápido.

Reduzco las llamadas al máximo. Y quiero decir al máximo: si un cliente requiere hablar por teléfono de forma continua para poder trabajar conmigo, es muy probable que no me interese trabajar con él ni a él conmigo.

Las llamadas intento hacerlas todas seguidas y siempre tengo el teléfono en silencio.

La música también suele ayudarme a concentrarme en tareas productivas.

Desarrollo de proyectos.

Como programador con perfil de negocio que tiene una idea nueva cada semana, he tenido que tomar la siguiente decisión: no empiezo a escribir una sola línea de código hasta que:

  • El proyecto esté bien definido a nivel de negocio y producto.
  • Si es un producto propio, sepa cómo voy a venderlo o distribuirlo.

Para mí es muy fácil ponerme a pensar en cómo voy a desarrollar técnicamente el producto, por suerte he cometido este error demasiadas veces como para ya llenarme la mente con mil tareas que puede que no me interese realizar.

Descanso.

Hay momentos o incluso días en los que no soy productivo. Odio la sensación de estar perdiendo el tiempo por culpa de no concentrarme o descubriéndome procrastinando en redes sociales o cosas así.

Cuando detecto que no soy productivo o no tengo el día para programar, intento ejecutar otras tareas que no están relacionadas con la productividad, sino con gestión.

Si no consigo ponerme o concentrarme con tareas de gestión, realizo llamadas o adelanto reuniones.

En el caso de que no consiga avanzar con nada, intento desconectar de forma seria, irme a la cama o salir a la calle.

No importa si no es sábado o domingo, nuestro cuerpo no siempre entiende la rutina, en mi caso puede ser mucho más productivo un domingo que un miércoles.

Me gustaría que comentaseis cosas que os funcionan a vosotros, como he dicho esto es un tema que me apasiona y siempre está bien probar cosas.

¿Por qué los proyectos web fallan?

Últimamente he estado recordando aquellos proyectos que he empezado y que nunca han visto la luz o que sí la han visto pero no han pasado de la fase de salida.

Hay muchos motivos por los cuales un proyecto no termina funcionando como se espera, yo he vivido unos cuantos, pero todos ellos generalmente dependen directamente del equipo que los lleva a cabo y no tanto de la financiación como se acostumbra a pensar.

Estos son los 10 motivos que para mí son los más importantes y los que más he visto.

1. Se desconoce el campo al que se ataca

Hace un tiempo escribí sobre la necesidad de ser uno mismo el propio usuario del servicio. Esto para mí es muy importante. Hay gente que ha conseguido triunfar en un proyecto relacionado con un área que desconocía, pero personalmente creo que es mucho más fácil si uno de los promotores, y desde mi punto de vista el que debe ser el líder, conozca las necesidades del usuario de primera mano.

2. Asumir lo que el usuario o consumidor va a necesitar a la hora de priorizar

Éste es uno de los motivos por los que me parece tan importante el punto anterior. Si no conoces muy bien el mercado al que te diriges de seguro que vas a asumir demasiado y sin una visión objetiva, lo que tus clientes van a necesitar.

Hay que medirlo todo al máximo posible, la analítica web es vital, saber interpretar la información y datos a tu alcance para ver lo que realmente está pidiéndote el usuario y los errores que estás cometiendo a la hora de ponerle fácil la compra o consumición del servicio.

3. Creer que la tecnología es lo que más importa

Si eres programador seguramente sabes recitar de memoria todos los patrones de diseño que conoces y la definición del método de iteración sobre espacios de Krylov, pero esas cosas no importan para hacer funcionar un proyecto en internet.

Saber comunicar, enfocar bien el producto para que sea útil al usuario, fijar precios, diseñar ofertas, conseguir clientes o usuarios, dar soporte, gestionar la facturación, conseguir alianzas, conseguir contactos, crear marca… podría seguir. Todo esto hay que hacerlo, y es importante hacerlo bien ya que tu competencia lo va a hacer bien.

Es mejor algo que no funcione perfecto, o que sea una chapuza de programación, pero que esté online y sea lo que el usuario necesita a algo perfecto que no lo use nadie o que nunca vea la luz. El mejor ejemplo es WordPress de Automattic.

4. Creer que la tecnología no es crítica

¿En qué quedamos? Ya sé que he dicho que la tecnología no es lo que más importa. Pero importa, y mucho.

¿Quieres hacer tu proyecto web en algún cms como Joomla y tener tu hosting en 1and1?, adelante. Estoy seguro que conseguirás arrancar con el proyecto mucho antes que otros que puedan pensar en hacerlo desde 0.

El problema viene cuando los módulos del cms ya no cumplen con lo que quieres, el sistema de búsqueda es imposible de optimizar por todos las dependencias de plugins y personalizaciones que tienes, escalar el proyecto es imposible. Puede que encuentres algún programador especializado en ese cms en concreto que pueda echarte un cable, o puede que no.

Son detalles técnicos de acuerdo, pero como consejo, procura tener en tu equipo, y a poder ser como socio, a un desarrollador web senior.

Soy defensor de que cada aplicación web es única y debe adaptarse a las necesidades del proyecto de forma natural.

No sólo hablamos de programación, tampoco descuides tus servidores. Si crees que puedes confiar un servicio del cual dependen tus ingresos y el de tus empleados por el que pagas 19.999€/mes es posible que sepas algo que el resto no o que estés cometiendo un error.

No obstante para empezar, no necesitas tampoco un equipo de gente de IT en la empresa ni 5 servidores para tu sitio web.

5. Pensar en proyecto web y no en empresa de internet

Si piensas que lo que estás haciendo es sólo un proyecto web, es decir un sitio web, como si fuese un foro o algo así, tu visión de negocio no sólo está limitada sino que nunca va a ser lo suficientemente sólida.

Personalmente creo que hay que pensar en cómo sacar dinero, no para pagar el hosting, el diseño y la programación, sino para pagar como es debido a un equipo excepcional que empuje al proyecto a ser líder mundial.

6. No destinar los suficientes recursos

Todo tiene un coste, y si quieres que tu proyecto sea lo suficientemente sólido debes saber calcularlo y conocer exáctamente cuantos y qué recursos necesitas para el mismo.

Mucha gente en internet comenta que necesita 50.000 euros para empezar, clavados. No hagas eso, no es serio.

No tengo nada en contra de la gente que busca inversor, tan sólo me dan pena aquellos que ni se plantean en llegar a tener una primera fase (o MVP) en funcionamiento de no tener un inversor.

Sin embargo es un error de no tener recursos suficientes no ejecutar el proyecto o no buscarlos. El primer banco que visites te va a enseñar la puerta, amablemente o no, pero debes seguir buscando.

Si es necesario cambiar de diseño tres veces en dos años, hazlo. Si necesitas más programadores en tu equipo o necesitas quien atienda usuarios en inglés, japonés, italiano o el idioma del país en el que creas que el proyecto puede conseguir usuarios, búscalos!.

Sin duda otro recurso que se suele destinar de forma insuficiente es el tiempo, desarrollar un proyecto es duro y requiere tiempo, mucho. Normalmente los programadores somos demasiado optimistas en tiempo y los promotores sin experiencia, demasiado ilusos.

7. Creer que basta con subir la primera versión

A muchas personas les basta con una primera aceptación, unas cuantas entrevistas en medios que estén de moda, unos cuantos RT y el primer pico de visitas en la web para ser lo suficientemente complacientes como para pensar que no tienen que hacer mucho más.

Especialmente si la resistencia económica de los promotores no depende directamente de los ingresos del proyecto, se corre el peligro de que se vaya convirtiendo en una pequeña anécdota en los blogs de tecnología e internet.

La constancia, el sacrificio y la dedicación son esenciales para todo proyecto, pero en un lugar como internet en el que las cosas maduran o mueren a toda velocidad, son esenciales.

8. No hacer marca ni comunidad, no basta con invertir en publicidad

El trabajo debe acompañarse de visibilidad, acciones que lo hagan estar vivo y que “agiten” de vez en cuando el mercado. Que se vea que el proyecto está ahí y que la visión del mismo sea tan viva y clara que los que sientan afinidad con ella se molesten en saber lo que estás haciendo, incluso antes de hacerlo.

Es muy importante, bastante barato si sabes hacerlo, y personalmente no conozco nada más efectivo.

Muchos emprendedores de éxito recomiendan desde el principio gastar en SEM, o en publicidad, cantidades que en muchas ocasiones superan los 6.000 euros al mes. Seguro que puedes aprovechar mejor ese dinero.

9. Creer que no puedes hacerlo

Creer que no puedes hacerlo es fácil. Sólo tienes que buscar una excusa y, si vives en España, las tienes por doquier. Te dejo algunas: estamos en crisis, tienes un puesto de trabajo estable que puede que nunca recuperes, estás en paro y no tienes ni un duro, tienes hijos, tienes novia o mujer o una mascota que te mira con ojitos de preocupación cuando le dices lo de que vas a ser autónomo, eres demasiado joven, eres demasiado viejo, eres hombre pero si fueses mujer lo tendrías más fácil, eres mujer pero si fueses hombre lo tendrías más fácil, no tienes tiempo para eso…

Si buscas una excusa hazlo cuanto antes y abandona, es mejor que meterte y fastidiar a otra gente que pueda estar en tu equipo y esté dispuesto a darlo todo sin excusas.

10. No tener visión

Hay que saber lo que se quiere, y cuando se es más de uno o dos socios la cosa se complica para ponerse de acuerdo. Se necesita una visión conjunta ante todo, sin una visión la incertidumbre se hace latente a diario.

Sin un camino a seguir que sea el que guíe las decisiones del día a día, siempre se duda sobre qué opción elegir y en qué priorizar. La visión es fundamental.

Las normas sociales

Estos días me estoy releyendo el libro Las trampas del deseo de Dan Ariely, ya que tiene distintos ejemplos que explican ciertos resultados curiosos que estamos obteniendo de algunas de las acciones de marketing que estamos ejecutando desde Blackslot.

Uno de estos ejemplos relata un estudio práctico que se hizo en una guardería de Israel. En dicho estudio quisieron determinar si aplicar una multa a los padres que llegasen tarde a recoger a sus hijos, mejoraba visiblemente su puntualidad.

En Israel, según los profesionales que realizaron este estudio, se cree que el sentimiento de culpa es un buen medio para conseguir resultados de la sociedad.

El resultado del experimento fue desastroso, ya que los padres eliminaban automáticamente su sentimiento de culpa y sensación de fallo al pagar la cantidad acordada en la multa.

Lo sorprendente sucedió cuando en la guardería volvieron a quitar su política de multas y lejos de disminuir el número de retrasos, aumentaron tanto el número de padres que llegaban tarde como la repetición de las ocasiones en las que este hecho se producía.

La conclusión es que una vez que aplicamos una norma mercantil a una norma social, la norma social desaparece.

En esta misma línea otros estudios describen la forma en la que las personas que se encuentren en un entorno social, están más dispuestas a trabajar gratis sin importar demasiado el coste físico del trabajo, que a cambio de una cantidad modesta de dinero. Incluso en el caso de que ofrezcamos un regalo, estarían más dispuestos a realizar el trabajo por él sin conocer su valor exacto que sabiendo exactamente el precio del mismo.

El libro nos cuenta la conocida historia de un maestro samurai que enseñaba Kendo gratuitamente a sus alumnos. Un día le pidieron que les cobrase, ya que lo consideraban injusto, y su sensei les dijo que si tenía que poner un precio a sus clases, estaba totalmente seguro que ellos no podrían pagarlo.

Hoy en día en internet las reglas sociales lo son casi todo. No podemos introducirnos de cualquier forma ni fiarnos de nuestra lógica o de los resultados que obtendríamos en otro tipo de medios con determinadas acciones. Afortunadamente cada vez tenemos más herramientas para medir a corto plazo los resultados de nuestras iniciativas, aprender y reaccionar a tiempo.

Soluciones a corto plazo

“Siempre hay un plan”
Hannibal Smith (El equipo A, 2010)

Cuando nos enfrentamos a la incertidumbre, tomar soluciones a corto plazo de forma precipitada puede hacer que olvidemos el resto de estrategias a plazos algo más largos que teníamos pensadas y que en algunas ocasiones teníamos bastante avanzadas, por un intento más rápido de obtener la tranquilidad de tener todo asegurado.

Siempre aparecen ante nosotros soluciones o vías que aparentemente nos pueden salvar de una situación incómoda pero, si no pensamos en la cantidad de recursos que van a estar ocupados full time por la misma y el resto de tareas que no vamos a poder avanzar debido a tomar ese camino, puede llevarnos finalmente a una situación caótica en el peor de los casos o si tenemos suerte, a ningún cambio ni a mejor ni a peor (y yo personalmente pienso que todo cambio es interesante).

Sin embargo, puede resultar que también dicha jugada nos salga bien (o aparentemente mejor que haber tomado otras soluciones menos fáciles) y no tengamos miedo a repetir esa decisión en un futuro, cuando en realidad es posible que de lo que tengamos miedo es de apostar por lo que teníamos planeado en un principio o de nuestra propia capacidad para salvar la situación si esos planes no salen como teníamos previsto.

Si tomar dicha decisión nos lleva a un error, habremos aprendido y la próxima vez cuando nos recuperemos, será un poco más difícil dejarnos seducir por una solución aparentemente muy fácil e inmediata y tendremos más confianza en nuestros planes originales. Seguro que también sabemos identificar con mayor precisión los pros y contras de estas decisiones.

La incertidumbre siempre está presente y como he comentado alguna vez creo que debemos acostumbrarnos a ella si no queremos equivocarnos, agobiarnos o perder la cabeza. Desconozco si para las personas que lideran grandes corporaciones esto se cumple, pero desde lo que yo conozco no sé de ninguna persona que emprenda con un negocio desde 0 (y ya sabéis a lo que me refiero con desde 0) que no tenga que enfrentarse cara a cara con este problema.

Es difícil, incluso para personas acostumbradas de sobra a soportar la presión, enfrentarse a una situación en la que no se ve claramente que las cosas vayan a salir bien a medio o corto plazo.

Mantener la serenidad y confiar en nosotros mismos, y sobre todo en el equipo y la capacidad conjunta pueden hacer milagros.

Yo personalmente no creo en los milagros, creo en que las cosas funcionan cuando hay gente preparada detrás que con mente fría, apuesta fuertemente por sus capacidades, iniciativas y su conocimiento conjunto.

El cuento de los tres cerditos para emprendedores

Voy a intentar explicar una cosa que llevo reflexionando durante las últimas semanas, mediante un guiño al famoso cuento de los Hermanos Grimm.

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Había una vez una aldea llamada España en el planeta Internet, en la que vivían un montón de cerditos. Todo era felicidad a rebosar sin ningún tipo de preocupación.

Cada uno de ellos construía su casa para vivir lo más cómodamente posible en la aldea. Unos la construían con paja, que podían conseguir muy fácilmente y en grandes cantidades a un precio de broma, obteniendo finalmente una casa enorme sin mucho esfuerzo. Otros usaban madera, era un poco más dificil de conseguir, pero con algo de trabajo conseguían buenos resultados y una casa con una robustez lo suficientemente aceptable como para vivir en una aldea donde no existen las preocupaciones. Otros sin embargo, construyeron su casa sobre cimientos de ladrillo, mucho más caro y que no permitía construir una casa tan grande en el mismo espacio de tiempo que usando paja por ejemplo.

Un día, llegó la crisis el señor lobo a la aldea. El lobo se puso a soplar y tal, y destruyó todas las casas menos las de ladrillo, devorando evidentemente a los cerdos que había en el interior de ellas.

Hasta aquí genial la historia para los cerdos que construyeron su casa de ladrillo salvo por un pequeño detalle: ¿qué pasaría si sus clientes o proveedores en lugar de tener casa de ladrillo, hubiesen optado por una flamante casa de paja o madera?

Lo que cabría esperar es que los cerdos tendrían que salir a la calle en busca de otros nuevos amigos con casa de ladrillo, lo que les pondría en una situación bastante comprometida con el señor lobo en algunos casos.

A lo que pretendo llegar con esta historia que he ambientado en el terreno de Internet, pero que se puede aplicar a más ámbitos, es a la conclusión de que además de ser bueno tener una base sólida en nuestro modelo de negocio, quizá sea crucial trabajar con otros que también la tengan (independientemente del tamaño de su casa). De esa forma se puede evitar que la crisis nos acabe obligando a cerrar la persiana.

El porno pierde protagonismo frente a las redes sociales en internet? Pues va a ser que no..

Segun Economist.com el tráfico en internet relacionado con información pornográfica, ha descendio significativamente con respecto a la penetración al uso de las redes sociales por parte de los usuarios.

La actriz porno Kelle Marie (3410 usuarios únicos al día, 100$ dólares al mes por usuario) opina algo al respecto [You tube: 2:30]

Mi experiencia con la SGAE

Hoy he tenido una experiencia interesante con la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Resulta que desde hace unos días llevo dándole vueltas a la posibilidad de crear un blog sobre música electrónica, en el que iría escribiendo en mis escasos ratos libres con un antiguo amigo, amante de ese estilo de música -entre otros- como yo, opinando sobre novedades o clásicos dentro de ese estilo musical.
Mi idea era junto a cada artículo, adjuntar un extracto de menos de un minuto y con baja calidad de la canción comentada, para que los lectores sepan de qué estoy hablando, conozcan la canción y puedan opinar sobre que les parece la canción en cuestión.
Poniéndome en la situación de una buena persona he decidido contactar con la SGAE para saber si eso sería un delito castigado por la ley. Éste fue el email que les envié

Buenos días,

Estoy estudiando comenzar un proyecto que se basaría principalmente en un blog en el que se hablaría sobre música electrónica.

Mi consulta es, si habría algún problema en el hecho de que en determinados artículos en los que se hable sobre una canción determinada, se cuelgue un trozo único por cada canción a modo de sample, de baja calidad de la misma con una duración de menos de un minuto por cada trozo. En dichos artículos se haría un análisis de determinadas canciones y sería interesante que nuestros lectores pudiesen escuchar un extracto de la canción sobre la cual se está hablando.
Desde nuestro punto de vista no sabemos con certeza si esto se consideraría “delito”.

También me gustaría saber si influye el hecho de que las canciones sean extranjeras, es decir que aún no se hayan publicado a través de ningún sello discográfico nacional.
Un saludo y gracias por su atención.

A las dos horas recibí ésta respuesta:

Estimado Asier:

Gracias por contactar con SGAE. En respuesta a su consulta, para la inclusión de música u obras protegidas en medios digitales tipo Internet, en cualquier formato y cualquiera que sea su duración/tiempo, por pequeña que sea, es preciso solicitar de forma previa, una de las licencias que SGAE tiene para tales usos.
Es decir, no existe un tiempo mínimo de uso por el que no se tenga que obtener licencia y por tanto, pagar los derechos correspondientes.

Respecto a su cuestión, le recomendamos que visite nuestra web (www.sgae.es), pues allí podrá encontrar la licencia y las tarifas vigentes que necesita para la distribución de ficheros musicales desde su web: – Sitúese en la página de inicio (www.sgae.es). – En la franja lateral derecha verá un apartado denominado ?Clientes del Repertorio? y bajo él, el epígrafe ?Redes Digitales?. – A continuación, clicke en ?Música en redes digitales? y, una vez dentro, pulse sobre la tarifa relativa a ?Música a la carta sin descarga?. – En la sección de ?Licencias? encontrará la Licencia correspondiente a ?Música a la carta sin descarga?.

No obstante, para más información al respecto, no dude en ponerse en contacto con nuestro compañero (Nombre de un profesional de la SGAE) en el siguiente correo electrónico: (Correo de dicho profesional)
Quedando a su entera disposición, reciban un cordial saludo.

Vamos, que es delito poner un trozo de un canción sobre la que estás hablando, aunque no permitas su descarga y no te lucres por ello. (Yo pensaba que se podía tener un 10% de una obra por ley sin que exista ningún problema. Si alguien es abogado/sabe de leyes, le agradecería un comentario o un email verificándome si esto es falso o correcto).
Lo que me llamo la atención es que existan licencias que te permiten exponer la obra para que la gente lo escuche (permitiendo su descarga o no.. dependiendo del tipo de licencia que pagues), es decir debes pagar una cantidad x por promocionar esa canción y encima no puedes sacar beneficio por ello, porque de ser así, debes pagar una licencia más cara. Si pagas en el fondo no importa que distribuyas la música, si tienes dinero no cometes delitos.

Es curioso que tengan disponible a modo de catálogo sus diferentes licencias (para evitar que se cometan delitos?) y entre ellas vemos las dos que nos interesan.

Fijaros que hay tarifas para música de fondo en páginas web tanto para webs comerciales (que tengan publicidad o sean de verdad comerciales) como para webs personales:

Ambientación Páginas web o Uso accesorio

A. Sitios web comerciales/profesionales
Tarifa mensual en función del número de obras:
Hasta 5 obras: 11,29 euros/mes.
Por cada obra adicional: 2,26 euros/mes.

B. Sitios web particulares o personales
Tarifa para un máximo 10 obras:
2,26 euros/mes.
22,58 euros/año.

Analizaré los costes de licencia que “necesitamos” más adelante, sigo con la historia. Al leer la web me encuentro que esas licencias no son para toda la música del mercado, sino únicamente para la música gestionada por SGAE. Y yo me pregunto, ¿cuál es la música que ellos gestionan exactamente?… pues se lo pregunto a la persona indicada en el email anterior con este otro email, del que aún no he obtenido respuesta:

Actualización (me han respondido a éste email y lo pongo en color verde seguido tras éste texto)

Hola (Nombre del profesional),

He escrito una consulta (nº consulta) a través de la web de la SGAE, cuyo texto está debajo de éstas líneas, y me han indicado tu email para usarlo en el caso de que necesitase más información.

Parte de mi consulta anterior era saber si, en el caso de que una obra no se haya publicado a nivel nacional, esas tarifas también me aseguran no estar cometiendo un delito.
En vuestra web, aparece “Grabación de las obras musicales de pequeño derecho administradas por SGAE en un archivo digital a los solos efectos de realizar las explotaciones que se mencionan a continuación (derecho de reproducción)” (http://www.sgae.es/tipology/est/item/es/1025_291.html), ¿puedo saber o tener acceso de alguna forma a algún listado o base de datos en el que aparezcan listadas que obras que están administradas por vosotros actualmente y cuáles no?

Sería de gran ayuda para conocer que obras puedo utilizar sin cometer ningún tipo de delito.
Un saludo y gracias por tu tiempo.

Hola Asier:

En principio para poner obras musicales en formato streaming para que las personas que aceden a la página pueden escucharlas es necesario obtener una licencia de música a la carta sin descarga tal como le contestaron desde nuestro servicio de consultas. El modelo de licencia podrá consultar en el link proporcionado. Da igual que sean canciones de autores extranjeras o no ya que tenemos acuerdos con las sociedades de autor de otros paises y les representamos en España.

La verdad es que leyendo lo leído, no me siento motivado a seguir con mi idea, al menos como la tenia pensada en un principio. De intentarlo de forma legal y sólo permitiendo la reproducción en streaming de los trozos de las canciones (es decir no permitiendo las descargas de las mismas), las cuentas quedarían más o menos así:

Si el blog no tiene publicidad (ya que el tener publicidad es considerado como web comercial por la SGAE):
Tendría que pagar a la SGAE para no cometer ningún delito:

  • 53,25 euros/mes hasta 25.000 visitas mensuales.
  • 106,50 euros/mes entre 25.001 y 100.000 visitas mensuales.
  • 266,25 euros/mes más de 100.000 visitas mensuales.

A esto si le sumamos gasto de hosting, transferencia (una cancion entera de 10Mb * 25.000 sería un mínimo de 250Gb/mes -sin contar que el usuario reproduzca varias veces la canción-), dominio etc. ¿No creéis que es demasiado gasto para una persona que escribe un blog sin ningún tipo de beneficio económico, por afición y sin ánimo de lucrarse? De hecho, lo que está haciendo en realidad es dar promoción a esas canciones, ¿no deberían ser por ello los autores los que le paguen a él, en lugar de lo contrario?

Si el blog tiene publicidad, los precios se disparan.

  • 266,25 euros/mes hasta 100.000 visitas mensuales.
  • 426,00 euros/mes más de 100.000 visitas mensuales.

¿No os parece increíble que una persona que reciba 1 visita al mes pague lo mismo que una que reciba 100.000?

¿Creéis que esa esta es la forma correcta de ayudar a promocionar la cultura musical en este país?

Hoy me han confirmado que, en este país, la cultura que nos intentan vender es un negocio muy rentable para unos pocos.

Todos mis respetos a los profesionales de la SGAE que me atendieron, porque lo hicieron correctamente y ellos no tienen la culpa de trabajar para gente que no se merece ni mi respeto, ni mi simpatía y desde luego, que escuche su tan preciada música.

Diario, 26 Septiembre 2007

He decidido escribir éste post para hacer una pausa entre las tareas que tenía preparadas para el día de hoy, y resumir lo que he estado haciendo éstas dos últimas semanas.

Para empezar en el trabajo he cambiado de proyecto, dejando atrás el anterior en el que llevaba algo más de un año enfocado al área de sistemas y calidad/testing de aplicaciones de seguridad, para pasar a un campo totalmente distinto como es el desarrollo.

El proyecto que actualmente me ocupa me ha obligado a repasar mis conocimientos de Visual Basic, ya que es un proyecto en el que se debía usar VBA (una extensión especial de Visual Basic para programar aplicaciones con Office). Si alguna vez os tenéis que formar en éste lenguaje (en especial con Access), tened muy en cuenta éste libro y sobre todo éste otro de Denise M. Gosnell (hay una versión para Access 2007 de la misma autora)

Aunque todos tenemos nuestro lenguaje preferido, es importante cuando se nos exija proponga usar uno que no conocemos o del que hemos oido hablar mal, dedicar tiempo a comprender cómo implementa la orientación a objetos (si lo hace) y a modular de la forma más óptima que podamos la aplicación.. eso nos ahorrará un montón de dolores de cabeza y siempre quedan las cosas mucho más limpias.

Por otro lado, el Lunes fuí al parque tecnológico de San Sebastián junto a Alberto Cuadrado a la conferencia de Kenneth Morse “Cómo convertir una idea innovadora en un negocio rentable”.

Ken MorseKeneth Morse es el director del centro de emprendedores de MIT (Massachusetts Institute of Technology, el instituto tecnológico más importante del mundo), además de ser el fundador 6 empresas, una de ellas 3com.

La conferencia no estuvo mal (aunque no entró en mucha profundidad), resaltando frases/consejos cómo que lo importante en un emprendedor es la Integridad tanto personal como moral, son más importantes los clientes que las subvenciones/inversiones de los bussiness angels, que deberíamos apoyarnos/alegrarnos del éxito de los demás y que, literalmente, “El cash flow es más importante que nuestras madres”.

Me gustó especialmente cuando presentó la gráfica que sigue a éstas palabras, que representa las dos lineas posibles de carrera profesional (me recordó al libro padre rico/padre pobre):

  • la tradicional, en la que terminas los estudios, encuentras un buen puesto de trabajo y después te retiras.
  • la línea emprendedora, en la que puedes incorporarte desde tu experiencia profesional, o al acabar tus estudios pero, en la que no te retiras nunca.. consiguiendo la “eterna juventud” como lo describió el con sus palabras.

Dos caminos

Aunque la conferencia en si fue breve y algo superficial, el networking en el catering estuvo bastante bien. Tuve la oportunidad de conocer y charlar con Sergio Monge y con Juan Arrue del ZITEK Mintegia de la UPV.

La semana pasada empecé también con las clases en la UOC, lugar virtual en el que curso la ingeniería técnica en informática de Gestión y Japonés, siendo de momento todo muy llevadero y compaginable con mi vida laboral y mis proyectos fuera de ella.

Os seguiré contando. Un saludo!

*Justo cuando escribía éste post se ha muerto mi router inalámbrico, se me ha ocurrido ponerlo asi como curiosidad :P

No me digas lo que no puedo hacer

“En España y en general en todos los países latinos, al contrario que sucede en Estados unidos, que una aventura empresarial acabe mal es tratado por el resto como un fracaso.

Incluso en el comienzo de la misma se encargarán de hacértelo saber, porque parece que nadie quiere reconocer que otro puede hacer aquello por lo que uno no se arriesga.

Esto te puede generar una sensación de soledad en algunos momentos que también deberás ser capaz de sobrellevar”

Alberto Molpeceres Touris en “Vivir del software

 

No me digas lo que no puedo hacer”

John Locke en “Lost