Mi no resumen del 2013

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Si tuviese que hacer un resumen de este año, de las cosas que he hecho, sé que terminaría por no acabar este texto, quedaría abandonado en la aburrida cesta que forman los demás borradores que nunca terminaré de escribir. Básicamente lo sé porque lo he intentado dos veces y justo ahí es donde han quedado los dos intentos, en mis borradores.

Muchas cosas he hecho y he aprendido en los últimos doces meses, a pesar de priorizar mi tiempo personal al máximo sobre mi trabajo.

Me he dejado cosas en el tintero que me hubiese gustado hacer, espero tener la oportunidad en el 2014 de completarlas y compartirlas con vosotros.

Sin embargo, a pesar de esos “objetivos” no cumplidos y la actitud que he tomado de intentar aprovechar la vida al máximo mientras hago cosas, estoy muy contento con la forma en la que está avanzando Simettric y sobre todo con la gente con la que trabajamos día a día, ya sean clientes, proveedores, colaboradores o amigos que echan un cable. Ha sido un gran año.

Sin más, espero que para vosotros también haya sido un buen año y que los próximos meses continuemos haciendo cosas chulas mientras vivimos como seres humanos, salud!

Reactivando El Comité para mejorar el mercado de Internet en Bilbao

Para los que no lo sepáis, el comité (antes llamado webdevbilbao) es uno de los proyectos en los que he estado activo en los últimos dos años.

Fue en el 2011 cuando empezamos a organizar un evento periódico llamado webdevbilbao el último jueves de cada mes que tras un año de actividad decidimos cambiar el nombre a El Comité, con el objetivo de que sonase menos a programación y más a hablar de tecnología en general y crear cosas en torno a Internet.

Hemos probado muchas fórmulas para ofrecer un punto de reunión profesional para profesionales del sector. A diferencia de otros eventos, no incluíamos marcas de empresas y el objetivo principal era crear mercado real, de empresas, autónomos y profesionales que se dedicasen a desarrollar proyectos para Internet, que los hay y de gran nivel en Bilbao.

Dentro de El Comité, junto a otras empresas y marcas han salido otras iniciativas como Bilbostack, El Hackmité y algún techday en otras ciudades de España.

Ha sido muy enriquecedor y como nos negamos a parar de hacer estas cosas, estamos unificando todas las iniciativas que hemos liderado, junto a las iniciativas de otros que se han unido a nuestra causa para crear una propuesta de valor para el mercado de desarrollo de software entorno en Internet.

Nos hemos enfrentado a varios problemas interesantes durante este tiempo, algunos de los cuales puedo recoger en estos puntos:

Encontrar profesionales activos fuera de sus ocho horas de trabajo entre semana

Esto era el punto más difícil sin duda. Aunque no buscábamos cantidad, sino calidad en nuestra comunidad, nos ha sido muy difícil conseguir reunir un grupo de personas que se interesasen por iniciativas de este tipo.

Afortunadamente, hemos reunido dentro de la comunidad a un montón de cracks que nos apoyan siempre que pueden y a veces contribuyen con sus conocimientos y buen hacer.

Encontrar líderes que nos ayudasen con propuestas y a organizar eventos

No cobramos ni un euro por organizar los eventos y el hecho de obligarnos a organizar un evento mensual era muy agotador.

Nuestra idea al principio fue que la iniciativa fuese abierta, pero a la hora de organizar era complicado exigir el compromiso de otras personas. Acabamos por conformarnos con que viniesen.

Escaseaban las propuestas de charlas y a menudo, también por miedo a que no viniese una cantidad de publico aceptable cuando invitábamos a un ponente de fuera de la comunidad, teníamos que recurrir a nosotros mismos como ponentes.

Teníamos que tener en cuenta si había fútbol, si llovía, etc.

Salirnos de la imagen de evento para “frikis”

Muchos profesionales de marketing o directores de empresas incluso consideradas tecnológicas se alejaban del evento pensando que era sobre temas de programación demasiado avanzada y que no iban a entender nada.

Es cierto que algunas charlas eran completamente técnicas, pero el valor muchas veces estaba en las cervezas.

Sin embargo, esta imagen nos ayudó también a ahuyentar vendedores de humo y a animadoras de emprendedores.

La mayoría de los miembros de nuestra comunidad lideran equipos técnicos en grandes empresas tecnológicas o tienen su propio negocio. Lejos de colgarse la etiqueta de emprendedores se enfocan en crear valor y abrirse camino desafiando la crisis más dura que hemos conocido en la historia de nuestro país.

Encontrar un lugar en Bilbao para los eventos

Aunque no hemos tenido ningún problema en encontrar un sitio en otras ciudades para organizar nuestros eventos, en Bilbao no hemos tenido esa suerte.

La única ayuda recibida fue desde Eutokia, un centro de innovación bastante alejado de la ciudad que hacía que muchos asistentes no viniesen por no coger el metro. Esa zona tampoco daba mucho juego para quedarse a las cervezas de después, dispersando en grupos a los asistentes del evento y perdiendo la oportunidad de conocer a profesionales con los que poder hacer negocios o entablar una relación comercial.

Para eventos puntuales también hemos recibido la ayuda de la Universidad de Deusto o las oficinas de empresas dentro de la comunidad.

Parece que es muy difícil para el ayuntamiento Bilbao facilitar sitio para este tipo de iniciativas sin pasar por caja de 19:00 a 22:00 entre semana o los sábados de 9:00 a 15:00.

Viraje

Los problemas anteriores resultaron ser a veces muy cansinos, se sumaban a otros problemas con los que tenia que lidiar día a día más prioritarios de aquellos que tienen un negocio o un trabajo en una empresa que trabaja para clientes en varias zonas horarias.

No era muy sostenible y de forma natural nos llevo a

Parar y reflexionar

Paramos en varias ocasiones durante estos dos años. Personalmente creo que parar es importante cuando necesitas conseguir cosas y no estás dispuesto a esperar mucho para conseguirlas.

No buscar la cantidad

Nos obsesionamos con la cantidad, y eso fue un error. En el momento que pasamos de ese objetivo todo ha ido genial y hemos disfrutado más de los eventos que hemos hecho.

Contar con nuestros propios recursos

No hemos contado con dinero público ni lo hemos pedido. Todos los eventos que hemos montado han sido con presupuesto cero, sin ayuda de la diputación o del ayuntamiento de Bilbao.

La única ayuda que hemos necesitado ha sido y es el tema del sitio, para el resto de adversidades contamos con la ventaja de ser profesionales y agencias activas que colaboramos para hacer cosas reales de valor y con los recursos de tiempo/dinero justos.

No buscar la organización perfecta

Para la mayoría de los eventos que hemos organizado, nos hemos reunido en un bar con un boli, papel (a menudo de servilleta) y cervezas o café.

Ponemos una fecha, posibles invitados, posibles lugares, necesidades y obligaciones de cada uno. Normalmente en dos semanas está todo montado, incluido sitio web.

No forzar el hacer eventos periódicos

Funcionan mejor los eventos surgidos de forma puntual y natural, sin crearlos sólo por el hecho de mantener una frecuencia mensual. A nosotros por lo menos nos ha resultado mejor esta fórmula.

Irónicamente, gracias a todas las iniciativas que hacemos conseguimos más oferta y variada que la que ofreceríamos con un único evento mensual.

Iniciativas activas que hemos creado

Bilbostack
Evento anual de una mañana de sábado en Bilbao que reúne las temáticas más punteras y a los programadores de más alto nivel en torno al desarrollo para Internet en Bilbao. Lo hacemos en la universidad de Deusto, con un aforo limitado normalmente a 250 personas, normalmente acuden sobre 200.

Techdays
Son eventos de una mañana con cuatro charlas en una ciudad que no es Bilbao. De momento hemos hecho en Valladolid y La Rioja. Estamos pensando en Sevilla, Barcelona y Londres como posibles nuevos destinos.

Nunca vamos con pretensiones de reunir a un montón de gente, nuestro objetivo es dar charlas y compartir experiencias con los profesionales y estudiantes de esas ciudades.

Hackmité
Eventos de 24horas o 48horas en entorno rural en el que varios programadores de la comunidad se reunen para pasar unas horas desarrollando proyectos reales desde cero.

A diferencia de un hackathon, en los hackmités el único premio es ver finalizado el proyecto y compartir buenos momentos con el resto de los asistentes.

Hemos hecho una edición en Febrero y estamos intentando cerrar otra este mes.

#Beermité
Eventos esporádicos que se organizan vía Twitter para pasar tardes haciendo networking o charlando sobre tecnología acompañados de unas buenas cervezas. Podemos quedar dos o veinte como nos ha pasado en alguna ocasión y siempre resultan interesantes.

Conclusiones

Mi conclusión siempre es positiva, aunque finalmente sólo acudamos cuatro personas a estos eventos siempre sirven para algo si la gente que va es interesante y realmente lo es.

Descubrir que tu vecino está trabajando en proyectos grandes y que necesita ayuda de justo lo que tú dominas y tienes experiencia. Encontrar proveedores que antes buscabas fuera del País Vasco porque pensabas que aquí no había. Estas cosas son de gran valor.

Gracias a El Comité he conseguido encontrar buenos clientes y proveedores con los que sacar proyectos adelante con calidad y seriedad. Dichos proveedores trabajaban en mi misma ciudad y nunca los hubiese conocido de otra forma ya que los eventos de emprendedores, blogs o twitter no terminan de cumplir un objetivo profesional de crear mercado.

Animamos en serio a que la gente nos conozca y venga a cualquiera de nuestros eventos en cualquiera de nuestras iniciativas. Tenemos hambre de conocer a otros cracks que sabemos que sin dejarse ver tanto trabajan y crean valor en Bilbao.

Por favor, pásame la factura de este café

Hace unos meses, quedé con un cliente para tomar un café. No era una reunión de trabajo, simplemente era un café, para hablar y compartir un respiro en nuestras agendas.

Me encanta compartir puntos de vista y experiencias con otras personas que luchan por su negocio cada día. Lo considero algo muy importante, no sólo para cuidar tu red de contactos, sino para aprender de gente que hace cosas de verdad en lugar de sumarse a la fiesta publicitaria de emprender.

Lo que me dejó descolocado fue algo que ocurrió cuando nos íbamos a despedir: mi cliente me pidió que le hiciese factura por ese tiempo que habíamos compartido. “Asier, he aprendido mucho de este café y me has descubierto nuevos puntos de vista de mi negocio que ni me había planteado, por favor pásame factura por esto.”.

Puede que otras personas de perfil consultor más senior hubiesen visto esto como algo normal, pero a mí me chocó rotundamente.

Después de todas las actitudes y aptitudes que te encuentras al montar un negocio en España por parte de personas que buscan liderar un proyecto, sobre todo en Internet, este tipo de anécdotas te dan seguridad en seguir trabajando y mimando la pasión que nos hace caminar a la oficina con ganas de hacer cosas.

Este hecho, que me cogió por sorpresa, me ha confirmado en la importancia de seleccionar muy bien con quien trabajamos, tanto clientes como proveedores, incluso en medio de la crisis que estamos experimentando.

No contar tus metas

Derek Sivers es una de las personas que más me inspiran en el mundo, es una pena que no haya tenido la oportunidad de desvirtualizarlo todavía.

Esta semana descubrí la siguiente charla en TED y me dio mucho en qué pensar. En ella se comenta cómo nuestro cerebro confunde lo que socialmente anunciamos que vamos a hacer o estamos haciendo, asumiéndolo como algo que realmente ya hemos hecho.

Una de las cosas de las que me suelo arrepentir es que suelo comentar demasiado pronto mis ideas cuando las veo perfectamente factibles o empiezo a ejecutarlas. No siempre termino la ejecución, o cuando lo hago, puede ser años después de cuando las he empezado.

En mi caso puede que no termine de ejecutar algo por los siguientes motivos: me he dado cuenta de que no era tan buena idea como pensaba, he priorizado otras cosas más importantes sobre la misma, la he aparcado para ejecutarla más adelante o estoy en proceso de solventar un problema clave en la misma.

La ejecución de una idea no se percibe bien cuando no se ejecuta a corto plazo, aún cuando sea imposible ejecutarla de forma adecuada en un periodo corto de tiempo. Psicológicamente y a nivel de negocio, también es un problema no ejecutar rápido, de ahí la importancia de planear buenos MVP.

Hasta ahora, sólo le había dado importancia al guardar en secreto los proyectos de mis clientes y no me preocupaba exponer abiertamente los míos a pesar de que alguien pudiese criticarme por no terminarlos. Sin embargo, la siguiente charla me ha roto un poco los esquemas y he estado pensando en que puede ser buena idea aceptar el consejo.

Límites y pensamiento lateral

Hay muchas personas que creen erróneamente que la creatividad es algo con lo que nacemos y que no se puede adquirir o mejorar mediante estudio o entrenamiento.

Lo cierto es que cuando pensamos, nuestro cerebro lo hace de forma lógica, buscando patrones con modelos que ya conoce y de no hacerlo, los recuerda y va afianzando en nuestra memoria a medida que nos volvemos a encontrar con problemas similares.

Aunque este funcionamiento hace que seamos increíblemente resolutivos, a veces la solución que buscamos requiere salirse de toda norma, de toda lógica.

La creatividad nos permite encontrar soluciones nuevas o distintas a las que encontramos lógicas y evidentes, que no tienen por qué ser mejores.

Una de las formas de conseguir escapar del pensamiento lógico para encontrar soluciones distintas a lo típico es el pensamiento lateral.

Escuché hablar sobre el pensamiento lateral hace unos ocho años y desde entonces no he dejado de leer libros del creador del término, Edward de Bono, autor también de la técnica de los seis sombreros para pensar.

En uno de sus libros, nos demuestra que nuestro pensamiento lógico nos lleva a asumir ciertos límites que no existen a la hora de pensar y resolver problemas.

Un ejemplo se ve claramente al intentar unir todos los puntos en el siguiente dibujo realizando sólo cuatro trazas sin levantar el lápiz del papel.

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Si lo intentamos como haría una persona normal, llegaremos a la rápida conclusión de que es imposible hacerlo, pero no lo es.

Si vemos la solución en este enlace, rápidamente nos daremos cuenta de que hemos asumido que había un límite que no era real, el borde que forman los círculos exteriores.

Este es sólo un ejemplo en el que se ve de forma simplificada cómo nuestro cerebro nos hace pensar que no podemos resolver ciertos problemas, cuando en realidad la solución es viable.

Ejercitar el pensamiento lateral no es algo sumamente complicado, hay diferentes técnicas en las que nos planteamos ejercicios en los que debemos dar soluciones a cosas que aparentemente no la tienen, sin asumir límites o dejando de lado a priori las razones por las que no se pueden conseguir.

En otro ejemplo se nos retaba a situar cuatro árboles en tal posición que la distancia de cada uno respecto a los otros fuese la misma. En este caso, se debía jugar con la altura del terreno para conseguirlo, pero no es algo en lo que pensemos de forma directa.

Una vez que la solución se muestra ante nosotros, nuestro pensamiento lógico la comprende y en algunos casos la clasificamos de evidente o nos provoca el quejarnos de la existencia de una trampa en el enunciado del problema, cuando hemos sido nosotros mismos los que hemos puesto el límite en primer lugar.

Lo importante

Hay algo que aprendes cuando te pones en serio a crear un negocio: el valor de centrarte en vender, ejecutar con éxito lo que vendes y tener en la cabeza una fórmula muy sencilla: ingresos – gastos.

Luego se añaden más variables, que en mi caso las más importantes son: con quién quiero trabajar, de qué forma quiero trabajar, qué quiero hacer, por qué quiero hacerlo, lo que me motiva y si puedo hacerlo sin retorno inicial (si es preciso, sin perjudicar al resto de proyectos junto a mi vida personal), si me hace feliz hacerlo (a mí) y si estoy avanzando realmente.

Aparte de esas cosas se unen algunas más que estoy aprendiendo últimamente sobre temas como finanzas, disciplina que empieza a interesarme por fuerza en mi día a día, y otros aspectos alejados de la programación o de tomar cervezas con amigos.

A pesar de esto, desde hace un año y unos meses, doy mucha importancia a mi vida social. Quizá porque he invertido mucho tiempo en mi trabajo y autoformación, sobre todo en los últimos ocho años de mi vida, desde la parte técnica hasta la parte relacionada con la creación de negocio.

Suelo engancharme a lo que me gusta, me apasiona, que no necesariamente es lo que me hace feliz. Bueno, quizá sí me hace feliz, pero en cierto modo si pudiésemos describir la felicidad como un recipiente, no es lo que lo llena totalmente, aunque la cantidad de continente tiene una condensación brutal de energía, ilusión y emociones.

Esa mezcla de sensaciones te hace pensar que lo demás no es tan relevante, salvo  excepciones que también acabas por descuidar y, a menos que la vida te dé un par de hostias bien dadas, es muy difícil quitarte la venda de los ojos.

Es más difícil salir cuando en Twitter y en eventos diseñados con ese fin, se repiten las mismas frases una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez sobre emprender, startups y otra clase de porno para los oídos de gente del mundillo en el cual nos movemos los que trabajamos en el sector de Internet.

Algo escribí hace tiempo por aquí, sobre la cultura del emprendedor de Internet en España y lo fácil que es caer en ese círculo de tener que alimentar la demanda de información de quienes no son tus clientes, socios y ni pertenecen a tu círculo social personal.

La realidad es que ningunas de esas cosas molonas que te repiten con ansia van a hacer que tu negocio funcione.

A tus clientes les da igual tu ronda de financiación y les da igual si das una charla sobre tu experiencia de emprendiendo sin haber vendido absolutamente nada en tu vida. A tu pareja, amigos, a tu propia ilusión, lo único que les va a importar es si has conseguido lo realmente importante, lo que hace que tenga un sentido real estar en este mundo, vivir para sentir cada detalle y compartir con quien realmente aprecia lo que eres y no lo que escribes que eres.

Por qué mis Tweets caducan

Boceto inicial de Twitter, por JackDorsey (@jack)

Soy usuario de Twitter desde el 2007. Últimamente he reflexionado mucho sobre el uso que se le daba hace seis años a esa herramienta y el que se le da ahora.

Cuanto empecé a usarlo, la gente no relacionada con el mundo tecnológico e Internet, no lo veía como una herramienta interesante, incluso lo veían peligroso y fuera de lugar.

En el 2008 el genial Joan Planas hizo un vídeo en el que se recogían las opiniones sobre Twitter de gente de a pie, fuera de todo ámbito profesional o motivación hacia Internet.

Ha cambiado mucho Twitter desde esos primeros años en los que una herramienta por la que nadie apostaba pasó a convertirse en un poderoso canal para acercarse a personas interesantes, muy activas y que generaban o compartían contenido de valor muy difícil de encontrar hasta esa fecha.

Muchos de los que lo usábamos teníamos blog personal y, además de hablar de temas profesionales, compartíamos opiniones, sucesos y críticas. Se forjó el concepto de microblog, un canal de comunicación personal instantáneo.

Twitter empezó a calar en serio, muchas personas obtuvieron la oportunidad de demostrar su valía y conseguir contactos o darse a conocer, motivo por el cual dicha herramienta llamó la atención de personas que vieron la oportunidad de ofrecerse como consultores profesionales expertos en el manejo de la herramienta.

A raíz de la crisis, empezaron a usar la herramienta para conseguir un empleo, vender sus proyectos o como altavoz publicitario, forzando las cosas, siguiendo a mucha gente, comprando seguidores o inundando de contenido basura los timelines de los que les seguían.

Todo esto desembocó en ruido y una profesionalización forzosa de una herramienta que nació en el 2006 para sustituir los “estados” que nos poníamos en las herramientas de mensajería como MSN Messenger.

Con servicios como Favstar y Klout, donde los usuarios pueden medir su influencia y lo mucho que gustan sus frases al resto de usuarios, apoyados por los medios de comunicación clásicos offline, Twitter finalmente se ha masificado y es tan conocido como Facebook en la actualidad.

Estos últimos seis años he conocido a gente genial en Twitter, he hecho negocios, he podido dar a conocer mis primeros proyectos y he tenido oportunidades que jamás hubiese conseguido por otros medios. Sin embargo, he tenido también experiencias surrealistas con gente que ha asumido conocerme demasiado por lo que leía en mi Twitter, se han dado por aludidas en updates absurdos o han usado algunos sacados fuera de contexto con fines claramente alejados de toda buena voluntad.

He pensado mucho en qué hacer con mi cuenta de Twitter para no perderme las cosas buenas que ofrece, contemplé hacerla privada como hice en el 2008, pero finalmente he tomado la decisión de ir borrando las actualizaciones cada cierto tiempo.

Para ello me he programado un script en php que ha eliminado todos los Tweets que he enviado desde el 2007 hasta Enero de este año, más de 26.000 actualizaciones.

Entiendo Twitter como una canal personal, en el que tiene cabida el compartir lo que hago profesionalmente pero sobre todo lo que hago personalmente, mis aficiones, inquietudes, locuras (me encanta volverme loco y desvariar), escrituras de cosas que imagino o he vivido, sentido y disfrutado intensamente.

Me gusta Twitter como un sitio en el que puedo dejar palabras que tienen sentido (o no) en un momento y contexto específicos, pero no veo que den ningún valor a largo plazo. La limitación de 140 caracteres y el no poder editar lo que has publicado, creo que encaja de forma natural con ese uso.

Algunas de mis actualizaciones mal interpretadas pueden ser plato de mal gusto para ciertas personas, por lo que poniendo una fecha de caducidad a las mismas me aseguro que al menos no dure esa posible molestia u oportunidad para ser sacadas fuera de contexto.

Para contenidos y otros temas que me gusta conservar por alguna razón, utilizo este sitio web en el que además, puedo expresarme sin límites.

¿Quiere decir esto que dejo de utilizar Twitter? No, mientras pueda asegurarme de que puedo eliminar de forma cómoda el contenido que ya no tiene interés para el resto, lo usaré en mayor o menor medida como hasta ahora.

En base a las peticiones que he recibido haré la herramienta que me he programado OpenSource para que cualquiera pueda usarlo.

Sin más, creo que es importante el poder gestionar nuestra comunicación, lo que compartimos y cuando dejar de hacerlo o cambiar la forma en lo que lo hacemos.

Por qué ya no publico un resumen semanal en Simettric

Los que seguís el blog de mi agencia Simettric, habréis notado que aunque suelo poner cosas importantes o que considero importantes de comentar ya no publico un resumen semanal de avances en la sección del blog desde hace unos meses.

La razón viene a raíz de una reflexión que me venía haciendo cuando escribía los últimos resúmenes. En dicha reflexión llegué a una conclusión que se recoge en los siguientes puntos:

No era siempre natural ni espontáneo.

Muchas veces me obligaba a escribir, perdiendo la espontaneidad y aunque el feedback era positivo, no terminaba de convencerme el resultado.

Quien me conoce sabe que no me gusta forzar las cosas, me gusta que la cultura y visión de la empresa o negocio no sea forzada sino que sea natural.

Podría haber pagado a alguien para que escribiese, pero soy de la opinión de que la persona que cuente este tipo de cosas debe ser parte del equipo que las desarrolla.

No todas las semanas había cosas que contar.

No es que no se hicieran cosas, de hecho el ritmo en Simettric era y es frenético a pesar de que trabajamos con relativamente pocos clientes muy seleccionados, pero muchos de los proyectos que realizábamos no se podían contar, especialmente los que eran subcontratados. Actualmente ya no se puede subcontratar nuestro servicio, pero algunos clientes prefieren mantener la máxima discreción y eso lo respeto al máximo.

Menos es más

Esto no es algo que haya comprobado sino más bien una sensación mía.

Básicamente creo que si se dan los dos puntos anteriores, sería muy complicado distinguir entre hechos que realmente hayan sido hitos o mensajes interesantes de compartir de los que han sido meros avances o resúmenes de lo avanzado cada semana.

Para una web de una agencia, veo más interesante publicar cosas que se han hecho al final de una fase, resumiendo el proceso o detalles concretos del mismo, que comentar cada semana los avances en el mismo.

Estamos cambiando.

Simettric está cambiando. Bueno, más que cambiando, asentándose.

Poco a poco estoy consiguiendo que tome la forma que había imaginado en el principio, haciendo el tipo de proyectos y servicios que me apasionan a mí y a los colaboradores con los que trabajo.

Durante los últimos meses he estado pensando en si debería ofrecer nuevos servicios y mejorar en algunos aspectos los que ya ofrezco. Ha sido un ejercicio interesante, sobre todo para descartar cosas que tenía en la cabeza e ir pensando en cambios que se aplicarán en base a las prioridades que tenemos en nuestro sitio web y futuras comunicaciones.

Cosas buenas que hacemos en España

Hace algún tiempo lo comenté en twitter, la necesidad de crear un sitio web en el que se compartiesen noticias o artículos exclusivamente de cosas buenas que hacemos en España.

Por desgracia, la mayoría de gente que me sigue asumió que se trataría de un sitio que hablase sobre negocios en Internet y tecnología que hacemos en este país. Mi idea es bastante más amplia, llegando a terrenos como arquitectura, arte, medicina, ingeniería y demás campos que nos hagan pensar que este país es todo lo acojonante que realmente es.

Estamos continuamente bombardeados por noticias sobre corrupción, malversación de fondos públicos e incompetencia de nuestros dirigentes políticos. Es el tipo de contenido que vende, lo malo y nuestra necesidad de juzgar y comentar lo que hacen mal otros que viven cerca de nosotros, anhelando las virtudes de otros países, a menudo basándonos en datos falsos o incompletos.

En España hay personas geniales, que tienen iniciativas realmente brutales y que consiguen abrirse paso con muchos menos recursos con los que cuentas otras personas con las que compiten a nivel nacional.

Creo que tener un canal en el cual todos aportemos contenido de forma sencilla, clasificado por categorías a modo de áreas y por años, nos daría una perspectiva diferente sobre el país en el que vivimos y nos motivaría a todos por mejorar y estar a la altura que merecemos.

Creo que el mayor reto del sitio es compartir el contenido, a modo de enlaces de forma similar a meneame.net, no haría falta programar nada, creo que con un CMS tipo Pligg funcionaría de sobra.

Tampoco veo necesario generar el contenido por los propios usuarios, es decir escribiendo los artículos en lugar de aportar el contenido, eso haría aún más costoso el proyecto. Pero sí se necesita un core de comunidad que aporte enlaces para que la idea funcione.

Sin más, creo que podría ser una iniciativa muy interesante y necesaria ahora mismo.