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Los seres humanos somos increíbles. En serio, tenemos la capacidad de hacer de cualquier cosa una ciencia entendible y mejorable hasta niveles artísticos.
Un ejemplo de ello es la música. Algo que seguramente empezase con un ritmo improvisado, apostaría que causado por un peludo ser pensante al golpear un instrumento tan sotisficado como un palo o una piedra contra algo. De esto no sólo hemos hecho un arte, sino que es matemáticamente posible hacer cálculos sobre la representación de una canción para manipularla o para encontrarla entre una gigantesca base de datos de canciones por comparación con lo que está sonando por un altavoz, gracias a seres humanos que han programado cosas tan útiles como la aplicación para móvil de Sazam.

Hemos conseguido volar también, e incluso hacer que cosas sin vida puedan volar sin chocarse con el primer árbol que se cruce en su camino.

Y aún así, podríamos pensar que esto es gracias a los avances modernos, como si esto no hubiese sido fruto del esfuerzo o interés de personas como nosotros. Pero hace algunos siglos, incluso antes de existir el primer tenedor, personas humanas como nosotros inventaron el papel, estudiaban las costas, creaban mapas casi perfectos, edificios increíbles que hoy en día siguen en pie, fabricaban barcos de madera que no sólo no se hundían sino que atravesaban océanos, otros creaban relojes y usaban esa lógica para crear autómatas increíbles, otros curaban personas, otros crearon la electricidad… y todo sin internet, y en algunos casos sin libros o al menos libros sobre la temática que ellos desarrollaban.

Me pregunto cómo no se nos cae la cara de vergüenza, sabiendo lo que esta gente conseguía, con los medios de comunicación que tenían, sus posibilidades de viajar, el excépticismo que me imagino que el resto de las personas tendrían cuando hablaban con ellos al decir cosas como que “emprender en España hoy en día es duro”, ¿no se han parado a pensar en lo que estas personas tuvieron que hacer para conseguir lo que consiguieron?.

De todas formas, esto no es lo que más me da que pensar. Lo que realmente sí que lo hace, es que la mayoría de esas personas que crearon o consiguieron esas cosas tán alucinantes, destacasen también en otros campos totalmente diferentes a los relacionados con lo que consiguieron hacer.
Hoy en día parece que si estudias oficialmente algo, te esclavizas en ese sector y ya no puedes ser bueno en otra cosa a menos que hagas una formación oficial que lo acredite, que acredite que puedes llegar a ser serio o bueno en otro campo específico.
Al infierno con eso.

Existen casos que ridiculizan este pensamiento, desde el de Howard Hughes un autodidacta que aprendió a crear todo tipo de aviones aplicando innovación al extremo siendo también un buen productor de cine, hasta el de Li Ching-Yun, que vivió más de 250 años (no se ha conseguido desmentir este dato) y además de ser un conocido instructor militar dedicó parte de su vida al estudio de las plantas medicinales y sus efectos rejuvenecedores y de longevidad con aparente éxito, pasando por los de gente tan polivalente como Leonardo Da Vinci. Muchas más personas han conseguido destacar en varios campos o en campos que aparentemente no se “suponía” que podrían destacar.
Quien busca talento actualmente se refiere a este tipo de personas como “personas en forma de T“.

En la época Edo en Japón, algunos maestros samurai enseñaban a sus alumnos, especialmente a los que se obsesionaban en conseguir la perfección en el arte de la espada, un ritual radicalmente distinto: el dominio de la ceremonia del té. El que no dominase este arte no era considerado un buen samurai.

Sin irnos tan lejos en el tiempo, hoy en día existen personas a las que personalmente sigo y admiro, como Jack Dorsey, que no sólo es programador e inventor de productos para internet como Odeo, Twitter y SquareUp, sino que es masajista y diseñador de moda profesional.

Creo que las personas que realmente crean cosas que sobresalen, son las personas que logran vivir fuera de su categoría, que hacen algo más que cerrarse en lo que ya saben de sobra que se les da bien.

Es inevitable que te etiqueten en un campo, pero no es la gente que pone etiquetas la que consigue la satisfación de hacer cosas que importan o que cambian la forma de vivir a las personas. Esas personas descubrirán o no, que un ser humano (si quiere) puede ser algo más que un programador, un traductor, un joyero, un músico, un escritor, un médico, un pensador, un sociólogo, un administrativo, un cocinero, un camarero, un deejay, un informático que arregla ordenadores, un administrador de sistemas, un ingeniero… y lo más importante, que debe ser más que eso.

Una de las cosas que más me interesa, me gusta y valoro en el trabajo de diseño y gestión de producto, es cómo al asumir este rol, el verdadero profesional que asume este cargo debe aprender el dominio del producto del cual son responsables, es decir el campo en el que sus consumidores y el mercado en el que se mueven funciona, independientemente de que sea el dominio en el que más experiencia haya tenido a lo largo de su vida o si quiera conozca antes de diseñar dicho producto. Me parece una oportunidad apasionante para ponerte a prueba y aprender de lo que eres capaz de aprender como ser humano de otros seres humanos.

Seguramente muchos pensarán que todo lo que estoy escribiendo tiene que ver con la faceta profesional de las personas, no es así. De hecho, la palabra profesional no me gusta, me recuerda a algo que haces obligado durante una jornada concreta para poder conseguir un dinero concreto que te permita vivir, nada más.
Prefiero pensar en esto como algo artesanal, cosas que puedes hacer, cualidades que puedes adquirir que te aportan valor a tí mismo y a la gente que te importa.

Causalmente siempre hay personas dispuestas a pagar por las cosas que aportan valor, es algo natural y aprovechable, pero sin duda lo importante es lo que te aporta como ser humano, el conocimeinto y recursos que te da un campo en principio irrelevante para aportar un granito de originalidad a cosas aparentemente reinventadas, eso es muy grande.

La importancia del copy, más allá del SEO

Sin duda, el texto es el elemento más importante en cualquier sitio web. Aunque en este artículo hablaré sobre sitios web y no aplicaciones web, en éstas últimas los textos son críticas para la usabilidad y experiencia de usuario.

Sin embargo en los sitios web, especialmente en los sitios web de venta de producto, el texto tiene unas funciones tan críticas con obvias: la comunicación y explicación del producto o servicio. Por descontado, si el producto es el contenido, contenido tipo texto, la importancia del propio texto debe ser priorizada ante cualquier otro elemento.

Todo esto que parece obvio, encierra todo un mundo de posibilidades que influyen directamente en el diseño del sitio web y sobre todo la base de su organización: la arquitectura de la información.

Un diseñador web a quién respeto un montón, Goio de La Personnalité, señalaba en el blog de esa agencia una reflexión que defendía cómo y por qué a un diseñador se le debe facilitar un buen trabajo de contenido y de copy para que pueda realizar su trabajo de forma óptima.

Hay muy buenos profesionales copy en España, pero sinceramente creo que el hacer tú los textos y pensar en cómo enfocarlos, sobre todo en algo tan crítico hoy en día como es el sitio web de tu negocio (o tu sitio web personal), es un ejercicio muy didáctico acerca del propio producto que vendes, la forma en la que lo vendes y en general la estrategia de comunicación que vas a seguir con respecto a todo esto.

Pero hay un dilema en el que personalmente siempre caigo cuando hago este ejercicio. Internet hoy en día te suministra un montón de herramientas que te permiten medir de forma objetiva lo que buscan tus clientes y usuarios día a día en Google u otros buscadores. Una de las tareas más importantes a la hora de plantear un buen SEO es conocer estas búsquedas y ofrecer un contenido que encaje para atraer a tus clientes, midiendo los resultados para asegurarse que efectivamente los resultados atraen a usuarios nuevos con un porcentaje de rebote lo más reducido posible.

Podríamos pensar que los textos que describan nuestros productos o servicios, deberían seguir a rajatabla las palabras clave que nos permitan tener un buen SEO. Yo pienso que objetivamente esto es correcto, siempre y cuando midamos los resultados ya que en muchos casos el contexto concreto de nuestro producto nos puede dar alguna sorpresa.

Sin embargo, tengo una opinión muy personal que añade una puntualización a esto. Creo que los consumidores no siempre actúan objetivamente y en ocasiones, textos que no tienen nada que ver con lo que buscan directamente, funcionan.

Creo sinceramente en la seducción como arte, un arte que se puede aplicar en este escenario. Tú puedes llevarte a una persona a la cama una noche, esto no es complicado, sobre todo si te es indiferente qué persona sea siempre que cumpla unas pautas físicas y unos límites de locura determinados en ese momento. Sin embargo la seducción funciona de forma distinta, no es a corto plazo, y cuando se produce, el usuario se engancha de forma intensa e incluso intenta contagiar esa intensidad a otros usuarios, a menudo también posiblemente seducibles. Creo que con los clientes y usuarios de un sitio web ocurre una cosa parecida.

Un sitio web puede seducir con sus detalles, pero sobre todo con sus textos. No estoy diciendo que todo el texto debe ser subjetivo, el SEO importa y se debe cuidar, pero una buena combinación entre las dos formas de expresar lo brutal que es tu producto, puede ser una mezcla increíblemente efectiva.

Por ejemplo en la página de producto de servidores VPS Nitro de Mediatemple, se ha hecho un esfuerzo notable es hacer notar al usuario el por qué debe pagar 2400$/mes por un servidor virtual. Aunque en la página aparecen los términos VPS Server en el title y en el contenido, vemos otro tipo de texto corto que nada tiene que ver con explicaciones técnicas o términos que un usuario utilizaría para buscar servidores virtuales.

Otro ejemplo es la web del nuevo Basecamp, el software para gestionar proyectos de una gran compañía como 37signals. Aunque en el título de la ventana o pestaña del navegador vemos claramente el término de búsqueda que persiguen, los textos que explican el producto emplean un lenguaje más humano y atractivo que el que podríamos encontrar en este otro sitio web que vende un software similar.

Creo que a la larga estos detalles a la hora de plantear los textos de tus productos te hacen conocer mejor a tus clientes o usuarios y te hacen mejorar la comunicación del producto que vendes. Por supuesto la labor de analítica web y el feedback que se pueda recoger de usuarios reales del sitio web es muy importante para realmente saber si estos textos son efectivos o no.

Evidentemente, al igual que ocurre a la hora de seducir a una persona para otros fines, lo que vendes debe ser auténtico y en consonancia con lo que describes, es decir, debe haber una buena experiencia de usuario, de otra forma nunca se sostendría.

Sobre la longitud del texto, existe una técnica  denominada long sales letter que hace mucho hincapié en presentar los beneficios de un buen producto de forma concreta. Esta técnica ha demostrado de forma objetiva que puede generar resultados increíbles.

En cualquier caso mi punto es que probablemente tus usuarios agradecerán que no les trates como a estúpidos usuarios sin personalidad que únicamente están hambrientos de información objetiva sin personalidad acompañados del menor precio posible, hay excepciones claro, pero tú decides a quién quieres seducir.

Quemar sensaciones

Me gustaría poder quemar sensaciones, seguro que desprenden aromas que nos resultarían característicos a pesar de que nunca los hayamos olido.

Al arder alimentarían un fuego que siempre resultaría confortable, por muy intenso escalofrío que nos hayan provocado en el momento de sentirlas.

Un fuego que lograría calentar cualquier noche en la que solos, acompañados o solos pero en compañía, necesitemos burlar, con casi desesperación, un frío que se niegue a entender indirectas en forma de abrigo.

Hay cosas

Hay cosas que provocan mezclas de diversas sensaciones o emociones. Coctels de varios sabores que cuyas mezclas no se saborean en un sólo instante, pero que su gusto final impregna nuestro espíritu y ánimo de una forma más contundente que cualquier sensación, experiencia sexual, palabra o señal de afecto.

La seguridad que te da la experiencia, levantarse y mantenerse firme después de cometer un error, no esperar nada y conseguir algo que realmente importa, ver cosas que otros no ven o quieren ver, ganar al menos una batalla al tiempo y enfrentarte sin aceptar una derrota a la incertidumbre, a tu orgullo, ver una sonrisa de alguien que desea ver la tuya a pesar de que tú no sueles sonreír, no haber dado cuartel a tu ignorancia o a la opinión fácil que haya salido por tu boca o a las primeras impresiones que disfrazan la oportunidad de cometer un error o acertar aprendiendo de ello, no haberte limitado ni dormido ni cedido, haber salido de los raíles trazados por un sistema que ha caído, raíles soldados a nuestras conciencias y miedos, seguir caminando mientras el camino nos da la bienvenida con agujeros, grietas y trampas, saber por qué sigues caminando en la dirección en la que caminas, saber que no estás solo y si lo estás, que nada va a pararte, estar preparado para enfrentarte con uñas y dientes al próximo puñetazo y saber que no cederás, siendo un loco, siendo un aparente iluso, siendo feliz, siendo libre.

Hay cosas por las que merece la pena morir viviendo.

Idea: servicio que recopila enlaces para ver al final del día o en otro momento

Ya sé lo que pensará la mayoría: esa idea ya existe, se llama readItlater.

Readitlater no me convence porque te obliga a usar sus herramientas o interfaz para guardar los enlaces que quieres leer luego.

Lo que yo propongo es desarrollar un cliente que consuma las apis de los servicios que la gente ya está usando, para no crearle esfuerzos adicionales y sobre todo para no reinventar la rueda.

Por ejemplo, trunk.ly te extrae automáticamente cada enlace que publicas en twitter, en cada RT o actualización. Sin embargo no te guarda los que tienes en favoritos.

Como producto mínimo o una primera fase, sería hacer lo mismo que hace trunk.ly pero añadiendo enlaces de Facebook, los que marcamos como favoritos en Google Reader y que parece que se van a quedar en el olvido tras hacerlo, los de delicious, nuestros favoritos en Flickr, nuestros favoritos en Stackoverflow, los proyectos que seguimos en github y el resto de herramientas online que utilizamos.

Podría también permitirte subir logs de conversaciones de messenger o skype para extraer los enlaces.

Adicionalmente debería poder reconocer tags en descripciones indicados como el carácter #, tener un buen sistema de búsqueda y también tener en cuenta la zona horaria del usuario a la hora de actualizar los datos.

Más adelante se podría complicar más, haciéndolo social, con sistemas de recomendaciones y esas cosas que hacen que una herramienta útil enganche. Evidentemente también crear clientes y las herramientas para guardar directamente en el servicio, pero esto después de comprobar si el producto mínimo funciona.

A priori no le veo por ningún sitio rentabilidad de verdad o un modelo de negocio no relacionado con publicidad, y más si se lanza al mercado español, pero creo que podría ser una herramienta útil, quizá un valor añadido si tenéis ya alguna herramienta de productividad desarrollada.

La importancia de saber inglés para un español

Anuncio profesor de inglés japónSaber inglés es muy relativo, depende del nivel, fluidez de conversación y perfección gramatical que tenga cada uno (y supongo que existen más factores). Pero creo que cualquier persona en España que no se lo tome en serio, está perdiendo oportunidades cada minuto por no tener contacto con este idioma en su día a día.

Soy una persona que hasta hace unos cuatro años, daba mucha importancia a la experiencia y conocimientos técnicos casi en exclusiva, llegando a descuidar temas muy transcendentes y realmente útiles para llegar a conseguir lo que de verdad queremos en esta vida.

Afortunadamente en el mundo tecnológico el inglés está presente en casi cualquier recurso que necesites para avanzar en conocimiento. Sin embargo, hablarlo o estar acostumbrado a escucharlo es ya otro tema.

Por suerte también, para los que nos gustan las series de televisión, en especial las series o películas geek, en España no tenemos los mejores dobladores precisamente, por lo que nos empuja a los que realmente nos gustan estas cosas a escuchar las expresiones originales de los actores.

A pesar de todo esto, sigo viendo que no llegamos a darle la importancia que se merece. Sabemos que es importante, pero no lo priorizamos. Yo hoy en día valoro más mejorar mi inglés que mejorar mis conocimientos técnicos.

Volviendo a España, en este país tenemos un mercado muy pequeño y un número reducido de personas que pueden llegar a dar importancia a las mismas cosas que podemos considerar importantes cada uno de nosotros. Esto hace que estemos en desventaja con otra persona que se encuentre en un país en el que se habla inglés de forma nativa y en la que además, exista más población. Y por si esto no fuese suficiente desventaja, estamos en crisis y esta crisis es de las que se quedan.

No podemos ser los mejores en cualquier cosa y sólo poder comunicarlo a unos pocos y que encima esos pocos, no puedan contratarte, comprarte o escucharte.

Podemos pensar que hablar Español ya es una ventaja lo suficientemente grande porque es uno de los lenguajes más hablados en el mundo o porque podemos comunicarnos con países latinos y buscar oportunidades allí, sin tener que saber inglés. Sin embargo y a pesar de esto, el inglés es el estandar para comunicarse en todo el mundo. Mejor o peor, si estás acostumbrado a lanzarte a hablarlo, tienes muchas más posibilidades de encontrar una oportunidad para conseguir cualquier cosa que te plantees.

Últimamente me estoy tomando mi formación en inglés muy en serio, tanto a nivel personal como profesional. En estos últimos años estoy conociendo a gente de diversas culturas, edades y sectores profesionales a las que puedo consultar mis puntos de vista e incluso dudas en muchos aspectos. Creo que es imposible conseguir tanto contraste de opiniones basadas en experiencia real, aprender tanto de lo que funciona o no en Rusia, Rumanía, Japón o Estados Unidos por ejemplo, de las voces de profesionales con experiencia que se enfrentan a escenarios normalmente completamente distintos al español día a día.

Cada uno sabe a lo que tiene que dar importancia, pero creo que ahora mismo para un español saber inglés es tan importante como saber hacer una regla de tres.

Una reflexión sobre el orgullo

Llevo un tiempo pensando sobre la importancia de tener orgullo, sobre todo cuando te tienes que enfrentar a cosas difíciles. El orgullo no te permite acomodarte y te da motivos para ignorar los intentos de los demás por convencerte de que tú no puedes hacer algo.

No te empuja a demostrar nada a nadie, sino a luchar con fuerza para confirmarte, a tí mismo, que eres capaz de todo lo que te propongas y más.

Reconozco que ser orgulloso es malo, yo lo soy y mucho, pero por suerte no soy soberbio. La soberbia a diferencia del orgullo te hacer creer que eres capaz de cosas sin tener la necesidad de trabajar ni adquirir los conocimientos para conseguirlas.

Admiro a la gente que sabe tragarse el orgullo teniendo una serenidad y templanza dignas de admiración. Es algo que trabajo día a día por conseguir.

Esta tarde pensaba en un simil entre el orgullo y una espada samurai. Creo que podría resumir la idea con esta afirmación: el orgullo es como una espada samurai, te permitirá vencer a todo lo que intente atacarte, pero es más elegante cuando está enfundada.

La experiencia Starbucks

I Love Starbucks By Beniamino BajHe de hacer una confesión, soy un fan crónico de Starbucks. Cada vez que visito una ciudad que dispone de su presencia siento una necesidad imperiosa de ir a tomarme un Frappucino Venti hasta arriba de nata y a poder ser bañado con chocolate por encima, acompañado siempre de un pastel de queso con frambuesa.

He de hacer otra confesión, no me gusta el café de Starbucks.

Sin embargo, más de una vez he tomado su no delicioso café con leche y a pesar de su sabor, he disfrutado de él hasta el último sorbo.

Es curioso cómo desde la entrada, sea del tamaño que sea el local, se puede sentir un abrigo especial que hace contraste con lo que se puede observar a través de sus ventanas, en especial cuando te encuentras en una ciudad como Madrid, en la que sus calles alimentadas por caminantes hacen contraste con la imagen de otros seres similares sentados en compañía de su portátil, su lector de libros electrónicos, su libro de verdad e incluso de otro ser humano que alimenta la experiencia general de el simple hecho de estar allí, con ese toque auténtico de una conversación relajada a pesar de la lluvia de prisa que se desata en el exterior.

Es el local perfecto para tomarte tu tiempo, oler y sentir el café en el ambiente y sentir también que estás en la sala de espera de un lugar en el que debes tomarte tu desayuno con calma, a pesar de que no estés desayunando, y disfrutar de todo excepto del sabor de tu café con leche, que lejos de estar buenísimo, te hace comprender que lo último que valoras de estar allí es el sabor de dicho café.

Sus sofás verdes, su inconfundible logotipo esférico por lo general muy bien situado dentro y fuera del local, el sonido de las máquinas preparando el café, el ruido inexistente generado por las conversaciones que ves en el local (siempre y cuando el local no esté hasta arriba de personas que confunden Starbucks con Ikea) hacen que las demás cafeterías luzcan como un local donde perfectamente se podrían servir Kebabs, con un profundo respeto a los locales donde se sirven Kebabs, sea lo que sea que estos lleven en sus salsas.

Resumiendo, la experiencia es más importante que el producto.

¿Por qué los proyectos web fallan?

Últimamente he estado recordando aquellos proyectos que he empezado y que nunca han visto la luz o que sí la han visto pero no han pasado de la fase de salida.

Hay muchos motivos por los cuales un proyecto no termina funcionando como se espera, yo he vivido unos cuantos, pero todos ellos generalmente dependen directamente del equipo que los lleva a cabo y no tanto de la financiación como se acostumbra a pensar.

Estos son los 10 motivos que para mí son los más importantes y los que más he visto.

1. Se desconoce el campo al que se ataca

Hace un tiempo escribí sobre la necesidad de ser uno mismo el propio usuario del servicio. Esto para mí es muy importante. Hay gente que ha conseguido triunfar en un proyecto relacionado con un área que desconocía, pero personalmente creo que es mucho más fácil si uno de los promotores, y desde mi punto de vista el que debe ser el líder, conozca las necesidades del usuario de primera mano.

2. Asumir lo que el usuario o consumidor va a necesitar a la hora de priorizar

Éste es uno de los motivos por los que me parece tan importante el punto anterior. Si no conoces muy bien el mercado al que te diriges de seguro que vas a asumir demasiado y sin una visión objetiva, lo que tus clientes van a necesitar.

Hay que medirlo todo al máximo posible, la analítica web es vital, saber interpretar la información y datos a tu alcance para ver lo que realmente está pidiéndote el usuario y los errores que estás cometiendo a la hora de ponerle fácil la compra o consumición del servicio.

3. Creer que la tecnología es lo que más importa

Si eres programador seguramente sabes recitar de memoria todos los patrones de diseño que conoces y la definición del método de iteración sobre espacios de Krylov, pero esas cosas no importan para hacer funcionar un proyecto en internet.

Saber comunicar, enfocar bien el producto para que sea útil al usuario, fijar precios, diseñar ofertas, conseguir clientes o usuarios, dar soporte, gestionar la facturación, conseguir alianzas, conseguir contactos, crear marca… podría seguir. Todo esto hay que hacerlo, y es importante hacerlo bien ya que tu competencia lo va a hacer bien.

Es mejor algo que no funcione perfecto, o que sea una chapuza de programación, pero que esté online y sea lo que el usuario necesita a algo perfecto que no lo use nadie o que nunca vea la luz. El mejor ejemplo es WordPress de Automattic.

4. Creer que la tecnología no es crítica

¿En qué quedamos? Ya sé que he dicho que la tecnología no es lo que más importa. Pero importa, y mucho.

¿Quieres hacer tu proyecto web en algún cms como Joomla y tener tu hosting en 1and1?, adelante. Estoy seguro que conseguirás arrancar con el proyecto mucho antes que otros que puedan pensar en hacerlo desde 0.

El problema viene cuando los módulos del cms ya no cumplen con lo que quieres, el sistema de búsqueda es imposible de optimizar por todos las dependencias de plugins y personalizaciones que tienes, escalar el proyecto es imposible. Puede que encuentres algún programador especializado en ese cms en concreto que pueda echarte un cable, o puede que no.

Son detalles técnicos de acuerdo, pero como consejo, procura tener en tu equipo, y a poder ser como socio, a un desarrollador web senior.

Soy defensor de que cada aplicación web es única y debe adaptarse a las necesidades del proyecto de forma natural.

No sólo hablamos de programación, tampoco descuides tus servidores. Si crees que puedes confiar un servicio del cual dependen tus ingresos y el de tus empleados por el que pagas 19.999€/mes es posible que sepas algo que el resto no o que estés cometiendo un error.

No obstante para empezar, no necesitas tampoco un equipo de gente de IT en la empresa ni 5 servidores para tu sitio web.

5. Pensar en proyecto web y no en empresa de internet

Si piensas que lo que estás haciendo es sólo un proyecto web, es decir un sitio web, como si fuese un foro o algo así, tu visión de negocio no sólo está limitada sino que nunca va a ser lo suficientemente sólida.

Personalmente creo que hay que pensar en cómo sacar dinero, no para pagar el hosting, el diseño y la programación, sino para pagar como es debido a un equipo excepcional que empuje al proyecto a ser líder mundial.

6. No destinar los suficientes recursos

Todo tiene un coste, y si quieres que tu proyecto sea lo suficientemente sólido debes saber calcularlo y conocer exáctamente cuantos y qué recursos necesitas para el mismo.

Mucha gente en internet comenta que necesita 50.000 euros para empezar, clavados. No hagas eso, no es serio.

No tengo nada en contra de la gente que busca inversor, tan sólo me dan pena aquellos que ni se plantean en llegar a tener una primera fase (o MVP) en funcionamiento de no tener un inversor.

Sin embargo es un error de no tener recursos suficientes no ejecutar el proyecto o no buscarlos. El primer banco que visites te va a enseñar la puerta, amablemente o no, pero debes seguir buscando.

Si es necesario cambiar de diseño tres veces en dos años, hazlo. Si necesitas más programadores en tu equipo o necesitas quien atienda usuarios en inglés, japonés, italiano o el idioma del país en el que creas que el proyecto puede conseguir usuarios, búscalos!.

Sin duda otro recurso que se suele destinar de forma insuficiente es el tiempo, desarrollar un proyecto es duro y requiere tiempo, mucho. Normalmente los programadores somos demasiado optimistas en tiempo y los promotores sin experiencia, demasiado ilusos.

7. Creer que basta con subir la primera versión

A muchas personas les basta con una primera aceptación, unas cuantas entrevistas en medios que estén de moda, unos cuantos RT y el primer pico de visitas en la web para ser lo suficientemente complacientes como para pensar que no tienen que hacer mucho más.

Especialmente si la resistencia económica de los promotores no depende directamente de los ingresos del proyecto, se corre el peligro de que se vaya convirtiendo en una pequeña anécdota en los blogs de tecnología e internet.

La constancia, el sacrificio y la dedicación son esenciales para todo proyecto, pero en un lugar como internet en el que las cosas maduran o mueren a toda velocidad, son esenciales.

8. No hacer marca ni comunidad, no basta con invertir en publicidad

El trabajo debe acompañarse de visibilidad, acciones que lo hagan estar vivo y que “agiten” de vez en cuando el mercado. Que se vea que el proyecto está ahí y que la visión del mismo sea tan viva y clara que los que sientan afinidad con ella se molesten en saber lo que estás haciendo, incluso antes de hacerlo.

Es muy importante, bastante barato si sabes hacerlo, y personalmente no conozco nada más efectivo.

Muchos emprendedores de éxito recomiendan desde el principio gastar en SEM, o en publicidad, cantidades que en muchas ocasiones superan los 6.000 euros al mes. Seguro que puedes aprovechar mejor ese dinero.

9. Creer que no puedes hacerlo

Creer que no puedes hacerlo es fácil. Sólo tienes que buscar una excusa y, si vives en España, las tienes por doquier. Te dejo algunas: estamos en crisis, tienes un puesto de trabajo estable que puede que nunca recuperes, estás en paro y no tienes ni un duro, tienes hijos, tienes novia o mujer o una mascota que te mira con ojitos de preocupación cuando le dices lo de que vas a ser autónomo, eres demasiado joven, eres demasiado viejo, eres hombre pero si fueses mujer lo tendrías más fácil, eres mujer pero si fueses hombre lo tendrías más fácil, no tienes tiempo para eso…

Si buscas una excusa hazlo cuanto antes y abandona, es mejor que meterte y fastidiar a otra gente que pueda estar en tu equipo y esté dispuesto a darlo todo sin excusas.

10. No tener visión

Hay que saber lo que se quiere, y cuando se es más de uno o dos socios la cosa se complica para ponerse de acuerdo. Se necesita una visión conjunta ante todo, sin una visión la incertidumbre se hace latente a diario.

Sin un camino a seguir que sea el que guíe las decisiones del día a día, siempre se duda sobre qué opción elegir y en qué priorizar. La visión es fundamental.