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Conocimientos técnicos, ¿hasta dónde merece la pena llegar?

Esta es una pregunta que me llevo haciendo desde hace algunos años y creo que muchas personas, por muy triste que me pueda parecer, ya han puesto respuesta.

Seguro que muchos geeks y profesionales relacionados con las tecnologías informáticas han oído hablar o conocen a personas que en su día fueron pura maquinaria en lo que a conocimientos técnicos se refiere, que a día de hoy no quieren volver a tocar un ordenador. Muchos de los mismos no volverán a trabajar en nada relacionado con la informática, a pesar de que sus conocimientos podrían dar vida a las más “imposibles” proezas innovadoras.

La verdad es que día a día se ven motivos para tirar la toalla o simplemente decir basta. Por mucho que te guste o motive tu profesión, los conocimientos o la inquietud no están valorados en este país.

La informática ha sido siempre un recurso fácil en el que se podía sacar dinero casi sin esfuerzo, y que mucha gente no relacionada con el sector o que no tenía ningún conocimiento técnico podía explotar.

El técnico, el que sentía un mínimo de interés por saber cómo funcionan las cosas o por crear nuevas, el que siente pasión por este arte o mejor dicho, esta forma de vida, ha sido apartado o calificado de tipo raro o, en algunos ambientes profesionales de idiota que trabaja por prácticamente amor al arte.

Mientras tanto, otros han visto la oportunidad de aprovecharse de la inquietud y trabajo de muchos de estas personas para hacer negocio e incluso, alardear de ser expertos en la materia.

Curiosamente desde hace dos años, ser geek se ha puesto de moda y cualquier individuo que se vea a sí mismo como experto en un área que se le queda colosalmente grande, hace suya esta etiqueta.

La web 2.0, esta revolución! que permite a usuarios sin conocimientos técnicos aportar contenido o literalmente existir en un sector donde cada día se le da más importancia a estúpidas siglas, permitiendo también a otros, que ni tienen conocimiento técnico ni teórico alguno ni pretenen tenerlo nunca, guiar o ilustrar al que no sabe cobrando en muchos casos disparatadas cifras por un esfuerzo que no le pertenece, ni es digno de aprovechar.

Muchos técnicos al intuir todo éste lamentable espectáculo de faisanes, se cierran en su pequeño círculo, despreciándolos o incluso burlándose de su ineptitud y falta de conocimientos. Muchos de ellos en un intento de competir con estos primeros, y asumiendo que por tener los conocimientos técnicos necesarios para hacer mil virguerías pueden tener alguna oportunidad, comienzan proyectos que nunca llegan a terminar, por falta de tiempo, dedicación, exceso de perfeccionismo o lo que sea.

Lo cierto es que no se puede conseguir mucho desde un circulo exclusivamente limitado a lo tecnológico, es muy importante comprender la importancia que tienen hoy en día unas bases mínimas de marketing, branding y comunicación para lograr seducir.

De nada sirven las capacidades técnicas de una persona o la calidad de un proyecto o servicio, si está eclipsado por soluciones mediocres o pensadas “para solucionarlo todo” que se venden como “el camino a seguir” para aquellos ciegos con hambre de tatuarse la etiqueta “innovación” en su pecho.

Y me da pena, todo el talento que conozco y he conocido, todo ese esfuerzo y horas metidas en aprender, adquirir soltura para crear o solucionar problemas, proponer soluciones que nunca fueron ni serán escuchadas, acabe descansando en el olvido como un formato de almacenamiento ya en desuso.

Muchas personas me han dicho a lo largo de mi carrera profesional la frase “cuando lleves más años en esto afrontarás las cosas con más calma”. Posiblemente si hubiese seguido en alguna empresa como en la que trabajaban esas personas llegaría el momento de asumir que mis inquietudes no tienen sentido, y eso es algo que siempre he procurado evitar.

He oído a muchas personas repetir la pregunta: ¿tú quieres ser Rey o Rico? refiriéndose a que si lo que quieres es lograr conseguir alguna proeza por lo que te consideren un rey o por el contrario, algo que te proporcione dinero a tí y a tus inversores. Yo personalmente lo que quiero es sentir que todo el esfuerzo, horas de sueño perdidas, experiencia y conocimientos técnicos adquiridos a base de cafeína, junto a otras cosas que he perdido o pongo en juego sirvan para llevar a cabo cosas de las que pueda sentirme orgulloso.