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Una reflexión sobre el orgullo

Llevo un tiempo pensando sobre la importancia de tener orgullo, sobre todo cuando te tienes que enfrentar a cosas difíciles. El orgullo no te permite acomodarte y te da motivos para ignorar los intentos de los demás por convencerte de que tú no puedes hacer algo.

No te empuja a demostrar nada a nadie, sino a luchar con fuerza para confirmarte, a tí mismo, que eres capaz de todo lo que te propongas y más.

Reconozco que ser orgulloso es malo, yo lo soy y mucho, pero por suerte no soy soberbio. La soberbia a diferencia del orgullo te hacer creer que eres capaz de cosas sin tener la necesidad de trabajar ni adquirir los conocimientos para conseguirlas.

Admiro a la gente que sabe tragarse el orgullo teniendo una serenidad y templanza dignas de admiración. Es algo que trabajo día a día por conseguir.

Esta tarde pensaba en un simil entre el orgullo y una espada samurai. Creo que podría resumir la idea con esta afirmación: el orgullo es como una espada samurai, te permitirá vencer a todo lo que intente atacarte, pero es más elegante cuando está enfundada.