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España no es la primera opción

En el 2005 fui a dar una charla al instituto donde cursé el módulo superior de administración de sistemas informáticos.
Ese año estaba trabajando como administrador de sistemas en una empresa del grupo Mondragón subcontratado por Softec, posteriormente comprada por Ibermática.

Me habían invitado a hablar a los alumnos que estaban terminando el ciclo y que ese año empezarían sus tres meses de prácticas y formación en empresa.
Sus caras eran de escepticismo, sabían lo duro que iba a ser conseguir encontrar trabajo, e incluso en el caso de encontrarlo, se enfrentaban a un mercado laboral en el cual un licenciado recién salido de carrera no iba a ganar más de 24.000€ al año en Madrid, en Bilbao la cosa estaba aún peor.

Estos alumnos, aunque tenían una formación técnica de sistemas más práctica y actualizada con respecto a la de un licenciado, no tenían ningún tipo de esperanza de competir y sabían que en muchos casos les echarían para atrás en las entrevistas por no tener el título universitario.
Los universitarios por su lado, veían que habían invertido cinco años de su vida, en los mejores casos, para aprender teoría desfasada que les convertiría en mileuristas, algo que pasaba también en otros sectores.

Algunos tenían suerte, otros tuvieron que currárselo, y la experiencia hacía que fuesen progresando profesionalmente, otros nunca consiguieron avanzar mucho más de su barrera de 1080€ mensuales y cuando empezaron a hacerlo, se encontraron con que todo lo que habían vivido hasta ahora era irreal e inmantenible ya que, como algunos nos dicen, habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades.

Es amargo pensar en qué estará pensando hoy alguien que esté estudiando informática, gente que seguramente tenga problemas en casa porque sus padres tengan dificultades para llegar a fin de mes y otros dramas que se están produciendo en este país. Y yo pienso, ¿a qué podemos aspirar ahora mismo y en los próximos diez años, en este país, si cuando supuestamente vivíamos por encima de nuestras posibilidades, el promedio de la sociedad era mileurista?.

Irónicamente, nos encontramos en el momento en el que más demanda existe de programadores en todo el mundo por parte de empresas tecnológicas, sobre todo en el sector internet, un sector que en España no se respeta en absoluto.

Para los pequeños negocios y startups la cosa no está mucho mejor. Nunca habíamos tenido tanta propaganda destinada al apoyo del emprendedor, pero no sólo no ha servido para generar riqueza sino que ha justificado un ecosistema formado por funcionarios, eventos e iniciativas que se han ido mezclando con otros temas como la igualdad, innovación, sostenibilidad y demás palabras que sonaban bien a quienes repartían dinero en forma de subvenciones.

En estos tres últimos años y pocos meses, he fundado y ayudado a fundar, tres negocios que están funcionando y creciendo hoy en día sin subvenciones e invirtiendo lo mínimo, cosa que hace que me quede atónito cuando tengo reuniones con supuestos grandes empresarios, con mucha más experiencia en el sector que yo, que me dicen que no van a poder pagarme porque no tienen subvención y que la cosa está fatal.

No puede ser que los ídolos que algunos medios de comunicación nos ponían como ejemplos de grandes emprendedores, sin dinero público o inversores, no sean más que prepotentes caraduras vestidos con traje y corbata.

Por “suerte”, estos figuras están saliendo a la luz y ahora las empresas no están para pagar las tonterías de otros, ofreces algo de valor real o desapareces. De hecho incluso ofreciendo valor, no hay garantías de éxito.

Hace unas semanas, me quedé con ganas de responder al post de Javier Usobiaga, en el que planteaba si la opción era no irse de España a pesar de tal y como están las cosas. Irónicamente, esa misma semana, el gobierno anunció la subida del IVA del 18 al 21% y del IRPF del 15 al 21%.
En su post, Javier nos planteaba a todos el trabajar de forma individual, intentando colaborar con gente proactiva para conseguir mejorar las cosas, sin esperar ayudas o apoyos de terceros, algo con lo que no puedo estar más de acuerdo.

Sin embargo la verdadera crisis que tenemos en nuestro país es que falta más gente proactiva, gente con pasión por su trabajo e inquietud que no se acomode o que espere a que el camino esté asfaltado para poder andar sobre él.
Y no me refiero únicamente a emprendedores (y os juro que odio escribir esa palabra), me refiero a gente normal, que se preocupe un poco y tome la iniciativa, como tuvieron que hacerlo nuestros padres, y ya no te cuento los padres de nuestros padres.

Ahora las empresas ya no es que no puedan pagar a gente que está con el Facebook abierto todo el día o pendiente del WhatsApp, sino que no pueden pagar a gente que a las 18:30 se vaya como si esa empresa no fuese su problema.
Tampoco debería ser posible que una profesora de treinta y más años te escriba metiendo una media de tres faltas de ortografía por frase, y no es justificación que la herramienta sea WhatsApp.

Por otra parte un negocio necesita tanto buenos clientes como excelentes proveedores y empleados. En el último año, he visto cerrar o irse a más de la mitad de mis contactos, excelentes profesionales.
Pensando a corto plazo, se podría asumir que es una oportunidad ya que hay menos competencia, pero creo que llegar a esa conclusión es no ver que el mercado se está muriendo y que la única opción es reaccionar.

Muchos se quejan día a día en twitter y comentan de abandonar España. Es muy típico, ¿quién no ha tenido al lado al típico compañero de trabajo que se quejaba día a día de su jefe y amenazaba con irse, pero nunca se iba?.
Para irte necesitas ser competitivo, saber venderte, tener contactos, que el inglés no sea un problema, saber buscarte la vida por tu cuenta y preocuparte por ser bueno en lo tuyo.
Si vas porque has visto en cierto programa de TVE1 que en Finlandia o Noruega te van a contratar nada más bajarte del avión, te recomiendo que leas esto.

Sin embargo tengo comprobado que si eres bueno, fuera de España no hay un nivel desproporcionado como pudiésemos pensar, también hay gente acomodada y mediocre en otros países. Muchos de los problemas que asumimos que otros países no tienen, los tienen en igual o mayor medida que nosotros.

Yo personalmente tengo asumido que si quiero hacer crecer mi negocio, no sólo sobrevivir, debo trabajar con gente de fuera y en cuento tenga la mínima oportunidad, trabajar desde una buena ubicación en la que exista un mercado y una sociedad que respete a la gente que se lo curra.

Habrá quien vea bien o mal el que otros se vayan, pero en verdad eso ya ha dejado de importar. Lo que importa es lo que tú haces en lugar de quejarte.