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Presupuestos

Esta semana mi socia Irene Vidal de 4Visions, ha publicado un post sobre el trabajo de presupuestar.

Irene es una gran profesional del mundo de la traducción y comenta algo a lo que estamos ya acostumbrados por desgracia en otros sectores como puede ser el de desarrollo o consultoría: lo frustrante que es invertir tiempo en hacer un presupuesto que luego no obtiene respuesta o que quede en el olvido.

Hace tiempo en mi twitter puse lo siguiente

Creo que esto es algo inevitable, hay quien cobra por hacer el presupuesto, pero en servicios fuera de consultoría esto es impracticable y no da buena imagen.

Otra opción es recordar cada cierto tiempo si hay novedades sobre el presupuesto, llamar al cliente cada cierto tiempo y hacer un seguimiento en definitiva de estos temas abiertos. Es un trabajo muy importante pero sólo es practicable cuando el cliente realmente quiere trabajar contigo y no esté buscando el mejor precio sin importarle quién le haga el trabajo.

Por lo general, como comenta Irene, los que más piden presupuestos para luego no dar señales de vida, son los que quieren invertir el menor tiempo y dinero posible o los que nunca van a desarrollar el proyecto.

Pero hay algo incluso peor que nos sucede a los que nos dedicamos al mundo del software: nos piden presupuestos sin saber lo que quieren.

Es habitual recibir emails del tipo, “Necesitamos un presupuesto orientativo para programar un sitio web como verkami.com”, “necesitamos un programador para desarrollar un clon de pinterest”.

Evidentemente este tipo de clientes no sabe ni de precios, ni que un programador no le va a hacer un trabajo correcto de diseño, ni lo que va a necesitar a nivel de estrategia, ni los problemas de escalado, ni que el desarrollo de ciertos proyectos pueden llegar a durar años, ni de los problemas a la hora de cobrar a sus usuarios, entre otras muchas cosas.

Me ha llamado la atención este update en twitter de Marcos Labad de Acilia, en el que hace un comentario que resume perfectamente este hecho.

Esta es la razón por la que he empezado a ofrecer mi servicio de diseño de producto en Simettric. Presupuestar o desarrollar un sitio web o un software sin tener claro al detalle qué es lo que se quiere, priorizado y detallado está abocado al fracaso.

Muchos hemos caído en este error en el pasado, yo en varias ocasiones, por tener confianza con el cliente o por permitir que se asumiese que estaba todo dicho o por las razones que sean, y finalmente siempre terminas aprendiendo que no has podido calcular el precio de forma realista, el cliente no tiene la percepción de lo que cuesta hacer el proyecto y en el peor de los casos, quedar fatal por no haber dejado las cosas claras.

Ahora bien, ¿debe un desarrollador o una agencia de desarrollo definir el producto, la estrategia (sí en algunas ocasiones asumen que esto también es labor de un desarrollador) e incluso definir el backlog de forma gratuita? Mi respuesta es NO.

Evidentemente es un NO con la boca muy llena, ya que hay clientes a los que no se quiere perder bajo ninguna costa, pero en mi caso particular he aprendido que si no cobras ese trabajo o si no dejas claro que ese trabajo tiene un coste, terminas regalando una responsabilidad final que dependiendo del cliente puede llevarte a una rotura emocional, tuya y de tu equipo, a mitad del proyecto que evidentemente afecta al mismo.

Por mi parte he elaborado un servicio en el cual no sólo se sacan requisitos, doy bastante más valor añadido e incluso entro en temas como asesoramiento de precios y otras cosas dentro del modelo de negocio. Esto hace que los clientes valoren mucho más el trabajo que conlleva entender la complejidad de enfrentarte a un proyecto en internet y qué tipo de información necesitan programadores y diseñadores para no tener conflictos a medio plazo que eviten que el proyecto se desarrolle con el éxito esperado.

Existen clientes que no quieren que este trabajo lo haga el profesional que se va a encargar de ejecutar el desarrollo, pero esto no excluye para que deba hacerse antes de plantearse un diseño o evidentemente, un desarrollo para el proyecto. Sin este trabajo en mi experiencia el proyecto puede convertirse en un infierno desmotivante para todos los involucrados, que rápidamente deja de ser rentable y viable.